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Patrimonio

El último ajuar púnico localizado en toda una década en Cádiz

Piezas aparecidas en las tumbas púnicas localizadas en 2013

Piezas aparecidas en las tumbas púnicas localizadas en 2013 / Joaquín Hernández Kiki

El cofre de la historia de Cádiz vuelve a abrirse para brindarnos otra joyita de 2.500 años de antigüedad. Se trata de los restos de ajuar que han sido descubiertos recientemente en el interior algunas de las  14 tumbas de época púnica al hilo de los trabajos arqueológicos en el solar del antiguo chalé de Cerón en Bahía Blanca, donde el grupo Abu va a construir 16 viviendas.

El contenido -que está fuera de la zona- se encuentra en proceso de custodia del Museo Provincial de Cádiz, y aunque no ha sido del todo detallado, fuentes cercanas a la excavación afirman que han salido a la luz varias piezas de cornalina, algunas piezas de bronce chapadas en oro, así como elementos de pasta vítrea pertenecientes a un periodo intermedio entre la época fenicia y romana. Un importante hallazgo que recuerda al que tuvo lugar en Cádiz hace una década, muy cerquita del emplazamiento de este último hallazgo, en los terrenos de Subdelegación, cuando en 2013 afloró una exquisita selección con 300 joyas que hoy atesora la pinacoteca provincial.

Para sorpresa de los arqueólogos de aquella excavación, fue en los últimos momentos de aquel sondeo preventivo cuando afloró el mejor tesoro escondido bajo tierra a lo largo de los últimos 2500 años.

El ajuar de 2013

Anillos del ajuar de las tumbas púnicas de Subdelegación en 2013 Anillos del ajuar de las tumbas púnicas de Subdelegación en 2013

Anillos del ajuar de las tumbas púnicas de Subdelegación en 2013 / Joaquín Hernández Kiki

Las piezas localizadas en aquel gran solar junto a las Puerta de Tierra que todavía sigue tal cual, sin construir, eran en su mayoría de oro, cornalina y fayenza. Y entre todas destacan un gran anillo de chatón en cristal de roca donde se personifica a Belerofonte montando a Pegaso, que evidencia la procedencia helena; elementos novedosos como un anillo de escarabeo engastado, algún amuleto de fayenza y oro de tipología egiptizante; la representación de una cantimplora que se usaba en Egipto para la recogida de las primeras aguas de la crecida del Nilo; anillos de ámbar, lo que muestra el vínculo comercial con la zona del Mar Báltico; amuletos en representación al tocado de Amón; colgantes y pulseras que representaban tanto a dioses como Seth, Horus, Ajet (Ojo de Ra) de la mitología egipcia, como a elementos zoomorfos, como palomas, etc. Una pequeña pero muy significativa muestra del total de 329 piezas halladas en este solar que demuestra el crisol de culturas presente en Gadir.

Como no podía ser menos, aquel trabajo "emocionó" a los privilegiados descubridores de una hallazgo sin igual desde "hace más de 100 años". Por eso, decían entonces, "no podíamos creer que las tumbas estuvieran intactas, no expoliadas", puntualizó María Eugenia García Pantoja, que junto a Ricardo Belizón desenterró, alucinada, las cientos de piezas de "calidad excepcional" que iban surgiendo desde el interior de los dos grandes conjuntos funerarios integrados por otras doce tumbas púnicas (siglo V y IV a.C) realizadas en cajas de sillares de roca ostionera y en perfecto estado de conservación.

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