Mónica Calle | Dramaturga y coreógrafa

“Este trabajo fue interrumpido, no ha tenido tiempo para vivir”

  • El Teatro Falla acoge esta noche la primera obra del FIT, ‘Carta’, una pieza que la artista y creadora portuguesa estrenó antes de la pandemia y que vuelve condicionada por lo ocurrido

Mónica Calle, en las instalaciones del ECCO de Cádiz.

Mónica Calle, en las instalaciones del ECCO de Cádiz. / Lourdes de Vicente

Carta es el título del espectáculo que abre esta noche el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz (FIT). Mónica Calle, portuguesa nacida en Madrid que se siente de ambas nacionalidades, firma una obra nacida justo antes de la pandemia, con un elenco completamente femenino y con la música de Beethoven como pieza esencial del espectáculo.

–¿Qué persigue con ‘Carta’, cuál es la propuesta con la que inaugura el FIT?

–Es un trabajo que de alguna forma es consecuencia de otro trabajo anterior que se llamaba Ensayo para una cartografía, que fue un trabajo de siete años que comenzó en 2014, en un momento en el que yo no sabía, de verdad, cómo continuar de una forma personal y también artística. no sabía cómo continuar trabajando, qué rumbo, qué camino tomar. Entonces pedí ayuda a actrices y a otras compañías de teatro para que me acogieran haciendo durante una semana un trayecto por la ciudad, una cartografía, y el nombre de ‘Carta’ tiene que ver con esta cartografía. Es una intención de mapear, de buscar una ruta, un camino. Y a las actrices que entonces estaban conmigo y ahora siguen en esta obra les dije que un día este trabajo iría para otro lado, y partiría de la música. Yo no soy coreógrafa, yo vengo del teatro; durante mucho tiempo mi trabajo tuvo que ver con la palabra, y hubo un momento en el que dije: “Ya no quiero hablar”. Necesitaba encontrar otra forma y trabajar con materiales que no eran los míos, la música y la danza clásicas. Este es el origen de ‘Carta’, buscando trabajar en cosas que no son las mías y que me han permitido una libertad emocional y artística.

–¿Pero ha sido coreógrafa en este trabajo? ¿O se siente más dramaturga?

–No sé cómo decirlo... En este trabajo sí soy coreógrafa, pero yo vengo del teatro, no vengo de la danza.

–’Carta’ se estrenó en Lisboa.

–Este trabajo fue hecho en el momento de la pandemia. Para mí es algo sorprendente y muy feliz de alguna forma, porque nosotros sólo hicimos una representación en Lisboa en 2020: al día siguiente se cerró Portugal. Es sorprendente que este trabajo siga circulando y representando. Casi no hemos tenido oportunidad de comprender cómo es el trabajo. Y al final acabó por ser algo muy ligado a todas las circunstancias de la pandemia, el miedo al otro, la separación, no estoy viendo tu cara, por ejemplo (la entrevista se hace con mascarilla), y no es verdad que los ojos sean el espejo del alma. Nosotros somos enteros.

–He leído que este trabajo representa a un mundo en crisis pero que también es un canto a la esperanza. ¿Tan contradictorio como la vida misma?

–Sí, de alguna forma este trabajo ha estado conectado con las circunstancias que hemos vivido, con todo a lo que nos ha obligado. En la sociedad se acentuó el miedo a la muerte, creíamos que no éramos vulnerables, que éramos invencibles, pero la vida no es así, y eso nos ha confrontado a todos. Nos ha traído el miedo al otro, la culpabilización del otro, de pedir una responsabilidad al otro que yo creo que no es lo correcta. Este es un trabajo que no puede existir sin estar juntas, sin tocarnos, sería imposible este espectáculo. Tengo fe en mi trabajo, y esto es una prueba de la fuerza, de la alegría, de la resistencia del ser humano, y eso lo tenemos cuando hacemos cosas juntos y estamos conectados.

–¿Por qué Beethoven y por qué la séptima sinfonía?

–Tiene que ver con el trabajo anterior, en el que nosotras, que nunca habíamos tocado música, intentamos tocar el segundo movimiento de esta sinfonía. Tiene que ver con la necesidad de partir de un fragmento para llegar a la totalidad.

–¿Cómo se solventa en la obra esta sinfonía creada para una gran orquesta?

–En nuestro trabajo siempre está la idea de lo que falta, de lo incompleto. Yo trabajo mucho sobre la falta y cómo, a pesar de lo incompleto, se puede llegar; tiene que ver con eso, con la ausencia.

–Hubiera sido más sencillo poner una orquesta en el escenario...

–(Ríe). No... También había una intención de traer músicas clásicas, porque parte del elenco son músicos, otra no lo es, que son las personas que vienen de estos siete años anteriores, y hay personas nuevas. Hay actrices y músicos, no hay bailarines...

–Pero hay coreografía...

–Sí..., pero el trabajo tiene que ver con una cosa que tiene que ver con la vida, como si todos fuésemos empujados hacia una idea fragmentada, todos somos colocados en distintos sitios, pero también en relación con nuestro propio cuerpo. Yo no creo en la fragmentación de la vida, en colocar a las personas en sitios que no son los suyos, con toda la vulnerabilidad que eso trae; no somos bailarinas, e intentamos bailar; algunas no somos músicos, e intentamos tocar... Hay una gran libertad y una alegría por estar en sitios que no son los tuyos.

–El elenco es femenino.

–Sí, es un grupo de mujeres y eso ha sido una intención. Mujeres con cuerpos y edades muy distintas, con orígenes distintos. Y es que esta obra deriva de un camino y un trabajo que ha sido hecho con mujeres. No es que no trabaje en otras cosas con hombres, tengo un proyecto de hacer una obra, a partir de las mismas premisas, con un grupo solamente de hombres.

–¿Qué relevancia tiene el cuerpo en este espectáculo que también juega con la desnudez?

–Todo mi trabajo tiene que ver con el cuerpo, siempre, y con la búsqueda de un cuerpo desnudo. Es verdad, trabajo sobre eso muchas veces. Porque también tiene que ver con que no creo en la separación del alma y del cuerpo, creo que somos una totalidad, un todo. En escena es como un despojamiento, te quitas todo, eres esto sin ropa, sin nada. Somos nosotras y somos así.

–¿Qué supone abrir el FIT?

–Me siento muy honrada y muy feliz por abrir el festival con un trabajo que ha sido interrumpido, que no ha tenido tiempo para vivir, y con todo lo que el festival propone en distintas direcciones. Y el teatro (Falla) es bellísimo.

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