De tiendas
DIEGO JOLY
mCafés. La tertulia gaditana, una de las de mayor tradición en nuestro país, comenzó como consecuencia de la necesidad que tenían los comerciantes de relacionarse entre sí y sus familias, como apunta Ramón Solís en El Cádiz de las Cortes, "creó una fórmula de convivencia nueva, distinta de la visita íntima". Tertulias famosas en Cádiz fueron las de Frasquita Larrea y José Joaquín de la Mora, entre otras. A comienzos del siglo XVIII estos encuentros se extendieron a los pueblos, lo que hizo que las tertulias empezaran a perder el carácter selectivo. Fue cuando las charlas exclusivas pasan del salón al café y las de las clases menos favorecidas del café a la taberna.
Cuenta Moreno Criado que el principal tema que se trataba en estos primeros cafés fue el reformismo y oposición alentados por los impresos que entraban en Cádiz procedentes de Francia.
A finales del siglo XVIII ya existían en Cádiz varios cafés entre los que destacaban La Estrella, La Perla Gaditana o el Café de Cádiz.
Para poder seguir atrayendo clientela, los cafés de la ciudad evolucionaron en el XIX de una manera sensible de acuerdo con los deseos y exigencias de la población. Por ello, en los establecimientos La Nueva Sociedad, Nevería Italiana, La Primera de Cádiz o el Café Suizo se celebraban bailes con orquesta y daban conciertos de piano y violín. Mientras que en La Cita y La Gloria del Barrio tenían lugar concursos de cante y sesiones de varietés.
Los amantes a la lectura encontraban en los cafés Español, Las Cuatro Naciones, Iberia, La Lonja y El Alba las revistas y periódicos de mayor tirada, ya que por aquel entonces se publicaban en Cádiz más de veinte títulos.
Con la entrada del siglo XX surgieron los Cafés-Teatro, que realizaron una gran labor cultural, como el Correo, Cervantes o La Infantil.
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