crítica de música | Orquesta Ciudad de Almería Almería, Michael Thomas y Jesús Reina, un buen triángulo musical

  • El conjunto interpretó en el Palacio de Congresos una selección de obras de Bizet y Lalo en una cita en la que destacó el violín solista 

La Orquesta Ciudad de Almería, durante su actuación en el Palacio de Congresos. La Orquesta Ciudad de Almería, durante su actuación en el Palacio de Congresos.

La Orquesta Ciudad de Almería, durante su actuación en el Palacio de Congresos. / Nacho Frade (Cádiz)

Este año hemos contado con la participación del director de orquesta Michael Thomas en dos ocasiones dentro del Festival de Música Española Manuel de Falla. La primera fue dirigiendo a la Orquesta de Córdoba en el inicio del festival; y la segunda ha sido dirigiendo el pasado sábado a la Orquesta Ciudad de Almería, de la que es director titular.

Para las dos ocasiones, Michael Thomas ha recurrido a Georges Bizet a la hora de elaborar el programa del concierto. Si con la formación de Córdoba interpretó las suites de L’ Arlésienne, este sábado hizo lo propio con las Suites nº 1 y nº 2 de la ópera Carmen del compositor francés.

Aunque en el programa de mano figuraban en primer lugar las dos suites de ‘Carmen’, se invirtió el orden, y el concierto dio comienzo con la Sinfonía Española para violín y orquesta op. 21 de Édouard Lalo, una composición preciosa, que está a caballo entre lo que es una sinfonía concertante y una suite de música española. Thomas hizo una versión un poco rápida de la misma en el primer movimiento, el Allegro non troppo, según mi opinión, y con un poco de sobreactuación del clarinete. Es un movimiento complicado para el violín solista, por la cantidad de trinos y escalas que debe hacer, mientras entabla diálogos con la orquesta, y que Jesús Reina llevó a buen puerto con solidez y decisión. El tempo se retomó en los demás movimientos, y la orquesta fue tomando velocidad de crucero en el resto de la sinfonía, cuyos movimientos son todos de fuerte carácter español.

La sección de cuerda, en general me resultó un poco plana, contrastada con el mayor fondo de los metales. De todas formas, el violín solista Jesús Reina hizo una interpretación genial. Y además nos regaló dos propinas que entusiasmaron al público. La primera de ellas, una especie de improvisación sobre la base de unas variaciones de Paganini de un tema operístico de G. Paisiello, que tuvo la genialidad de rematar con el estribillo de We Are the Champions de Freddie Mercury, dedicado expresamente a él, al coincidir el concierto con el cumpleaños del cantante del grupo británico Queen.

Y una segunda propina: el Grave de la Sonata nº 2 en La menor de J S Bach. Extraordinario, y eso que acababa de llegar de Chile de dar un concierto y los efectos del jet lag los traía puestos todavía. El público lo ovacionó en pié.

Y ya, en la segunda parte del concierto, tras un breve descanso, la Orquesta Ciudad de Almería abordó las dos suites programadas de la ópera ‘Carmen’ de Bizet.

Es difícil cansarse de escuchar esta música, que consagró definitivamente a Georges Bizet aunque, eso sí, después de muerto. La Orquesta Ciudad de Almería, bajo la batuta de su director titular se sintió a gusto, y sin tensiones, llevó a término una interpretación jugosa de los diferentes pasajes de la popularísima Carmen, la mundialmente famosa cigarrera de Sevilla que ha paseado por todos los teatros y auditorios del mundo a este rincón de Andalucía Occidental.

La orquesta sonó empastada, consiguiendo sacar de cada sección una interpretación muy digna. Bien las secciones de viento madera y metales.

Pero, ante la insistencia de un público que aplaudió con ganas, hubo un bis orquestal: Sevilla, de la ‘Suite española’ de Isaac Albéniz, tal vez para recordarnos que Carmen la Cigarrera llega navegando por el Guadalquivir a nuestro Cádiz atlántico.

Un agradable concierto de la Orquesta Ciudad de Almería que, año tras año, se va haciendo un poco más grande. Esperemos verla el próximo Festival de Música Española regalándonos compases de música que hable de España, de la mano de Michael Thomas.

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