Cultura

Un museo para el Santísimo Trinidad

  • La posible localización del buque de guerra más grande del mundo, hundido en la batalla de Trafalgar, desempolva un antiguo proyecto de la UCA para rescatar el pecio y exhibirlo en un museo de navegación

La posible localización del Santísimo Trinidad, hundido en aguas gaditanas durante la Batalla de Trafalgar, destapa grandes iniciativas del baúl de proyectos de la Universidad de Cádiz. Entre ellas, la creación del Museo de la Navegación y de las Culturas Marítimas del Mundo, pensado para mostrar el valor histórico del que fuera el buque de guerra más grande del mundo, así como la relación de la capital gaditana con la navegación a lo largo de la historia.

Así lo explica el vicerrector adjunto al rector de la Universidad de Cádiz, Francisco Álvarez, quien afirma que hace ya cuatro años un grupo de investigación de la UCA comenzó a trabajar en la localización del pecio en torno al cual giraría el espacio museístico, como una de las iniciativas que se pusieron en marcha de cara a la celebración del Bicentenario. Un trabajo realizado por un equipo multidisciplinar coordinado por el profesor titular de la UCA en Ciencias y Técnicas de la Navegación, Luis Coín.

En los resultados se pudo ratificar "el buen estado del buque hundido, a tenor del análisis del limo y de los fangos de la zona". En este sentido, Álvarez añade que "con motivo de las corrientes marinas y el flujo de mareas del lugar en que se produjo el hundimiento, en Barbate, frente a Trafalgar, se sabe que parte del barco quedó cubierto, quedando fuera las arboladuras y el velamen, que no se conservaron".

Un dato que pudo haber sido corroborado hace unos días tras la demostración a través de un sonar que la empresa Simrad Spain S.L. hizo a bordo del buque de la armada Malaspina, según publicó Efe.

Ahora que el Santísimo Trinidad vuelve al candelero, Francisco Álvarez abre de nuevo la carpeta del proyecto elaborado por este grupo de investigadores para darle vida, aunque de momento de forma utópica, al que sería el Museo de la Navegación de Cádiz.

El nuevo edificio expositivo, que iría ubicado en una zona abierta a la bahía gaditana, "como puede ser el área cercano al club Alcázar, al final del paseo de la Bahía", estaría presidido por el pecio Santísima Trinidad. Para ello, el ambicioso proyecto contempla "la recuperación del navío y su posterior restauración, conservación, documentación y preparación para hacerlo visitable", de cara al año 2012.

Asimismo, el documento también puntualiza que la labor de restauración se realizaría a través de "la inmersión en dique seco para las operaciones de aclimatación, reparación y puesta a punto".

Pero el nuevo museo no sólo difundiría la historia del que fue el buque insignia de la flota española, sino también el pasado de la navegación en Cádiz desde la época de Tartessos hasta la de la Constitución del doce, abarcando así un período de actividad marítima de 5.000 años.

La idea sería dotar al edificio de veinte salas temáticas, en cada una de las cuáles se exhibiría una réplica de un barco significativo para la historia de la navegación relacionado con Cádiz. Una reproducción a tamaño natural elaborada "con los mismos materiales originales y las mismas técnicas de ensamblaje de su época, mostrando la carga completa del tráfico marítimo que la embarcación realizaba entre su origen y Cádiz", consta en el informe.

En el borrador se reflejan ejemplos de embarcaciones que van desde el primer barco de navegación marítima de la época egipcia (3000-2500 a.C.), hasta llegar al Juan Sebastián Elcano, al frente de la sala de Cádiz y las Enseñanzas Náuticas. Todo ello, en un amplio recorrido que incluye embarcaciones históricas conocidas, como puede ser el dromón, de época bizantina; el drakkar vikingo (800-900 d.C); la carabela Niña (1400-1500), o el vapor Andalucía (1843), que cubría la línea de navegación de las últimas colonias marítimas, Cuba y Filipinas.

Otras salas estarían destinadas a Cádiz y la pesca marítima, donde se explicaría las almadrabas de Sancti Petri y Barbate, así como las salinas de San Fernando; las instalaciones cercanas relacionadas con el Museo como el Observatorio de Marina de San Fernando; el Instituto Hidrográfico de la Marina; el Real Carenero de San Fernando y el Dique y Museo Marítimo de Matagorda de Puerto Real.

Cada sala temática permitiría conocer además la carga del barco y la cultura de la cual procede, mediante murales y vídeos explicativos, entre otros datos.

Una idea que no ha trascendido oficialmente más allá de los despachos de la Universidad y para la que sería necesaria una amplia inversión, con la implicación económica no sólo de instituciones locales y regionales, sino también del Gobierno y de Europa. Si quisiera llevarse a cabo, toca saber el verdadero estado en que se encuentra el Santísimo Trinidad, una labor en la que el Centro de Arqueología Subacuática del IAPH tendría mucho que decir, al ser el único organismo competente en materia de arqueología subacuática.

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