La obra del fotógrafo gallego Virxilio Vieitez, en Diputación

La exposición ofrece retratos realizados por este fotógrafo de estudio en Soutelo de Montes Su hija, Keta Vieitez, se ha encargado de rescatar la obra de su padre

Dos personas contemplando una de las fotografías de la exposición.
Dos personas contemplando una de las fotografías de la exposición.
Miguel Aguilar Cádiz

13 de septiembre 2013 - 05:00

Ayer por la mañana fue presentada en la Diputación Provincial de Cádiz la exposición Virxilio Vieitez. Fotografías, que repasa la obra del retratista gallego rescatada por su hija.

La muestra, que consta de 146 obras, fue inaugurada por la diputada de Cultura, Pilar Pintor, la directora de Arte y Cultura Digital de la Fundación Telefónica, Laura Fernández, y la hija del fotógrafo, Keta Vieitez.

Se trata de una colección que llega a Cádiz tras haber pasado por Vigo, donde se expuso en el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO), y Madrid, con la Fundación Telefónica. En ella, se puede disfrutar de una serie de retratos llevados a cabo por el fotógrafo entre las décadas de los 60 y 70 en Soutelo de Montes. Se trata, en palabras de la diputada Pilar Pintor, de una forma de "meterse en en la sociología de la época en Terra de Montes", a la vez que se mostraba satisfecha por haber traido a Cádiz la obra de este peculiar artista.

Vieitez no era un fotógrafo al uso. Su hija, incluso, no se aventura a calificarlo como artista, en el sentido más académico del término, aunque sí que reconoce que "tenía una visión especial". Se trataba de un fotógrafo de estudio en un pueblo de la Galicia rural. Sin embargo, supo llevar su oficio a un espacio más artístico. "Aportaba algo más que los demás", explica su hija Keta. Intentaba, según comenta, "adornar" la cruda realidad de una población mísera y atrasada. Un intento que a veces le llevaba a colindar con el surrealismo.

En su trabajo se pueden apreciar los rostros de los vecinos de las localidades de la comarca, a quienes Virxilio visitaba con su motocicleta. "Era una especie de bohemio que recorria la zona con su cámara". A través de esos encargos privados de retratos supo captar la realidad de un momento histórico y transmitir la esencia del pueblo y sus habitantes. Hoy, su hija, que lo califica como "una mezcla de fotografo de estudio y reportero", rescata su obra otorgándole todo el valor que supone apreciarla con perspectiva.

A pesar de ser un fotógrafo de encargos, Vieitez contaba con un "sentido estético propio", probablemente fruto de su estancia en Cataluña. Una época que, para su hija, resultó fundamental en la forja de la figura de su padre como retratista. Allí aprendió el oficio que luego desempeñaria en su Soutelo de Montes natal, a la vez que asumió una idea de vida y progreso que chocaba en parte con la realidad a la que tuvo que regresar. "Se sentía diferente", explica Keta Vieitez, "no como un artista, pues para él el arte era cosa de ricos, pero sí que se distanciaba de la realidad que vivía".

A lo largo de los 146 retratos, además del estilo peculiar del fotógrafo, se pueden contemplar escenas y personajes que transportan a la "España profunda", un viaje que "toca la fibra", según la representante de la Fundación Telefónica, uno de los actores que han hecho posible el disfrute de la colección.

Tanto Fernández como Pintor no dudaron el referirse a Vieitez como "uno de los grandes de la historia del retrato en España".

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