Crítica de Cine cine

Will Smith toca fondo... de momento

Kate Winslet y Will Smith, en una escena de 'Belleza oculta'. Kate Winslet y Will Smith, en una escena de 'Belleza oculta'.

Kate Winslet y Will Smith, en una escena de 'Belleza oculta'.

Belleza ocultal

Drama, EEUU, 2016, 94 min. Dirección:David Frankel. Intérpretes: Will Smith, Edward Norton, Kate Winslet, Michael Peña, Helen Mirren, Keira Knightley. Cine: Bahía de Cádiz, El Puerto Bahía Mar, San Fernando Plaza, Sanlúcar Al-Andalus, Las Salinas, Victoria Rota, Yelmo, Odeón.

Me encantaría decir que ésta es una buena película porque me repele el tópico que carga de prestigio al pesimismo y da como más verdadero (realista) lo peor y más malvado, despreciando el bien como mentira y la bondad por insulsa. Pero desafortunadamente en Belleza oculta se cumple lo atribuido a Gide de que con buenos sentimientos se hace mala literatura (cine, en este caso). Es mentira, por supuesto. O por lo menos una exageración. Pero aquí acertó. Esta película juega sucio con el dolor en su más desgarradora manifestación: la pérdida de un hijo. Y por si no bastara le suma un corro gimiente de incomprensión paternofilial (digno de Pequeñeces), maternidad frustrada y enfermedad terminal. Que no falte de .

Ejecutivo con éxito, tragedia, hundimiento y superación. Que lo salva a él y, de rebote, ayuda a su corro gimiente. ¡El peor dolor puede superarse! ¡La vida es una dura maestra, pero buena para quien aprende sus lecciones! ¡La muerte no es final! Quien crea (con matices) en estas cosas -como es mi caso- puede elegir ¡Qué bello es vivir!, si está de buen humor, u Ordet, si tiene el día serio, para que le hablen de esperanza con buen cine. Pero desde luego no esta película de autoayuda barata (¿la hay cara, es decir, buena?).

Dirige esta cosa David Frankel (El diablo viste de Prada, Si de verdad quieres..., Un talento increíble) y la interpreta Will Smith, un actor con un raro talento autodestructivo a la hora de elegir papeles. 26 años después de El príncipe de Bel Air y tras un final de siglo XX divertido (Independence Day, Men in Black) o interesante (Seis grados de separación, La leyenda de Bagger Vance, Alí) el actor se dedicó a destrozar grandes historias (Yo robot, Soy leyenda) o a interpretar películas blandiblús (En busca de la felicidad, Siete almas), senda en la que Belleza oculta le hace tocar fondo... de momento. El hombre se ha convertido en su propia caricatura. Y lo peor es que en este caso arrastra con él a Edward Norton, Kate Winslet, Helen Mirren o Keira Knightley. Un desperdicio.

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