Cultura

Silvestre García indaga en la Transición con 'Atocha 1977'

  • El autor convierte en novela su guión para una película sobre la matanza de los abogados laboralistas en Madrid

La semilla que germinó en la novela Atocha 1977 la plantó Juan Carlos Aragón cuando impartía clases en el instituto Drago de la capital gaditana. Entre sus alumnos se encontraba Silvestre García, a quien marcó de manera especial una reflexión del profesor y autor carnavalesco sobre la Transición española de la dictadura de Franco a la democracia parlamentaria. Recuerda Silvestre García que Aragón trataba de desmitificar la supuesta transición pacífica protagonizada por los españoles, de manera que relataba los atentados, las manifestaciones y los asesinatos que fueron labrando y curtiendo aquella incipiente y aún tambaleante democracia. Y entre todos los sucesos, a Silvestre García (Málaga, 1981) se le quedó marcado el de la matanza de Atocha, el asesinato de cinco abogados laboralistas un 24 de enero de 1977, un hecho que con el tiempo Silvestre García trasladó a guión cinematográfico para después convertir en novela.

Aunque nacido en Málaga, Silvestre García se crió primero en Puerto Real para después estudiar en Cádiz, antes de desarrollar su profesión, guionista, en Barcelona y Madrid. Actualmente, ha regresado a Cádiz para fijar su residencia en Chiclana. Y desde este rincón del sur se afana en promocionar su primera novela, Atocha 1977, autoeditada a través de Amazon, donde se ha mantenido en los primeros puestos de venta, y que se puede adquirir también en alguna librerías.

García desempolvó de su memoria la tragedia de Atocha para convertirla en un guión cinematográfico que llegó a ser premiado por el Ministerio de Cultura, una inmejorable tarjeta de presentación que, sin embargo, no le sirvió para que la historia se convirtiese en película, aunque estuvo a punto en el año 2010.

"Yo sentía -explica Silvestre García- que era un texto que no podía quedarse en el cajón, sobre todo porque había realizado un trabajo de investigación sobre aquellos hechos que demostraba que no se trataba de un caso cerrado, pese a que hubo juicio y condena".

Así que Silvestre García se propuso desmenuzar aquel guión para mutarlo en una novela de poco menos de 30 páginas: "No fue sencillo, no es igual. Es como si pasara a un óleo de dos por dos metros un boceto realizado a lápiz o carboncillo. De hecho, el final del guión cinematográfico no tiene nada que ver con el de la novela, lo cambié y es nuevo".

La historia de Silvestre García arranca casi 30 años después de la matanza de los abogados en el despacho de la calle Atocha de Madrid, cuando una periodista, un abogado y un policía comienzan a investigar aquellos hechos y descubren que no se ha contado toda la verdad sobre los asesinatos.

Presentada en Madrid en el mítico Café Gijón, Silvestre García trata de que Cádiz también acoja una puesta de largo de esta novela que, de momento, triunfa en Amazon: "La verdad es que sobre la autopublicación pesa un estigma que hay que vencer. Yo no lo hice porque presentara la novela a editoriales y me la rechazaran, de hecho no la mandé a las editoriales, sino que fue una decisión personal que partió de la base de afrontar yo mismo la edición".

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