San Sebastián recibe con aplausos el humor y la sensibilidad de 'Yo, también'
La película destaca en una jornada en la que Ian Mckellen recibe el Premio Donostia · El actor reconoce sentirse "ajeno" a la idea de "ser una estrella" y expresa su interés por "buscar personajes diferentes"
La película Yo, también fue muy aplaudida ayer en su proyección en el Festival de San Sebastián, donde participó en la Sección Oficial. El largometraje de Álvaro Pastor y Antonio Naharro, protagonizado por Lola Dueñas y Pablo Pineda, tuvo una cálida acogida y recibió elogios por el humor y la sensibilidad con que aborda una historia de "amor sin barreras".
Y es que las "personas con síndrome de Down tenemos sentimientos y nos enamoramos", manifestó ayer Pablo Pineda. Lola Dueñas, ganadora de un Goya por Mar adentro, de Amenábar, expresó que tenía "muy claro" que Pablo sería el profesor perfecto para sus hijos, si los tuviera, y declaró que este rodaje, en el que "por primera vez era la protagonista, nunca volverá a repetirse". "Ha sido muy especial, habrá un antes y un después en mi carrera con esta película", aseguró.
La cinta, con guión de Pastor y Naharro, fue celebrada también por el trabajo de su reparto, en el que están también el propio director Antonio Naharro, Isabel García Lorca, el sevillano Pedro Álvarez-Ossorio, Consuelo Trujillo y Daniel Parejo.
Junto a esta coproducción entre la sevillana Promico Imagen y Alicia Produce, empresa de Julio Medem, se presentó ayer en la Sección Oficial la película Blessed, tercer largometraje de la australiana Ana Kokkino que cuenta de forma cruda y en el transcurso de 24 horas cómo siete chicos viven callejeando su propio drama familiar y social, pero cuando se escapan de sus casas, su futuro es tan incierto que no todos regresan.
Además, el protagonista de la jornada fue Sir Ian McKellen, uno de los grandes actores británicos que anoche recibió el Premio Donostia y para quien "la idea de ser una estrella" le es "un poco ajena".
McKellen (Burnley, 1939) llegó tarde al cine, pero Ricardo III o Dioses y monstruos le otorgaron un inmediato reconocimiento. Con sus interpretaciones en El señor de los anillos y X-Men obtuvo la popularidad mundial, que ya tenía en el Reino Unido por sus apariciones televisivas. No le preocupa que le asocien "permanentemente" al Gandalf de la película de Peter Jackson, más bien se considera "afortunado" por haber quedado vinculado a un clásico de la literatura inglesa.
McKellen distinguió entre dos clases de actores, los que sienten confianza en sí mismos y sólo quieren ser ellos mismos, como Cary Grant, Bogart o Hugh Grant -"a los que queremos y no deseamos que sean diferentes"-, y los que, como él, son "más modestos y tímidos" y sólo buscan ocultarse tras sus personajes. "Ésa es mi motivación. Siempre me ha gustado hacer algo diferente y procuro buscar papeles que no se parezcan a los anteriores", declaró.
Opinó que se presta demasiada atención a los actores, que situó en una escala no demasiado alta en el proceso de producción de un filme, y en una algo superior cuando de trata de teatro, donde "desempeñan una responsabilidad extra", afirmó McKellen, que recibió el Premio Donostia del actor Josep Maria Pou. El intérprete catalán consideró a McKellen "un referente, un maestro" a quien acudía a ver en Londres en cada nueva obra de teatro que protagonizaba. "Era como asistir a un curso", dijo Pou.
Mckellen también habló ayer de su activismo a favor del colectivo homosexual y reconoció que sintió "un gran placer" al ver cómo Mi nombre es Harvey Milk triunfaba en los Oscar. "Hollywood está empezando a crecer. La industria tiene una responsabilidad para seguir con esta causa. Hay todavía otros lugares en que se asesina por esto", subrayó el actor británico, que reconoció que en el colegio era de "los que recibían las palizas".
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