Recorriendo Cádiz, de norte a sur
Julio Malo de Molina presenta esta tarde en la APC su obra 'Un paseo, Cádiz, A journey', que concibe como una guía manejable para visitar los principales puntos de la ciudad
De Norte a sur y de oeste a este. Cádiz se deja pasear. Sin rumbo fijo, sin itinerarios, ni caminos marcados. De una plaza a otra, por su recinto amurallado, sus monumentos o sus altivas torres miradores. Es de esas ciudades amables, que se dejan abarcar fácilmente. Así la describe Julio Malo de Molina en su último libro Un paseo, Cádiz, a journey (Ediciones Mayi), que esta tarde a las 19.00 horas presenta en la sede de la APC, en un acto que contará con la presencia del director adjunto de Diario de Cádiz, José Antonio Hidalgo, el director del Centro Andaluz de Fotografía, Pablo Juliá, el arquitecto Manuel Paredes Grosso o el catedrático de Proyectos de la Universidad Politécnica de Madrid, Gabriel Ruiz Cabrero.
Malo de Molina afirma que su obra -traducida al inglés- va más allá de una guía de arquitectura, pese a su profesión. "Sin renunciar al rigor, la editora quería que fuera asequible para un amplio espectro de población. Una guía manejable que hiciera de brújula para moverse por Cádiz", asevera.
Y aunque no le gusta hablar de itinerario -palabra que procede del latín, camino-, por las distancias cortas de una ciudad marcada por su geografía insular, sí que propone algunos recorridos. "Cádiz es una ciudad muy compacta, como una especie de gran palacio, en el que las calles hacen el papel de corredores y las plazas el de patios", asevera su autor.
Un palacio cuya puerta de entrada puede situarse en la propia estación término de trenes que desemboca en el casco antiguo, junto al muelle, la antigua fábrica de tabacos y las principales arterias del casco histórico gaditano. "De aquí seguiríamos hacia el mercado, atravesando antes el barrio del Pópulo, que fue la ciudad medieval que fundó Alfonso X El Sabio, y de cuya villa amurallada todavía quedan algunos restos importantes del Castillo o de las puertas de sus murallas", señala, antes de continuar este primer paseo hasta el Mercado de Abastos, recientemente rehabilitado por Carlos Riaño. "Y no sólo porque se pueden comprar aquí los productos frescos, sino por el rincón gastronómico que se ha montado en este lugar puede convertirse en una parada agradable para el copeteo", puntualiza, antes de concluir en el singular edificio de Hospital de Mujeres.
El segundo paseo que propone lo emprende en memorial del recién celebrado Bicentenario gaditano, "comenzando en el monumento a las Cortes de la plaza de España y continuando por toda la zona burguesa hasta llegar al Parque Genovés". Para, por último, embarcar al lector por una parte del recinto amurallado de la ciudad, que da comienzo en San Carlos, "como último tramo que se ejecutó" y que concluiría en "el espacio más mágico que tiene Cádiz, la Caleta, donde desembocaba el antiguo canal que dividía Cádiz en las dos islas, Eritheia y Kothinoussa".
Porque en su afán por narrar visualmente Cádiz, también recorre su historia, la de una ciudad que hasta principios del XIX no sufre la transformación urbana que la hace más abierta y habitable tras la conquista de su borde amurallado y del mar; una ciudad cuya geografía se mantuvo arquitectónicamente impune a la transformación que sufrieron las grandes ciudades en la segunda mitad del XIX. Una realidad que el arquitecto equipara con la de ciudades como Manhattan o Venecia. "Son lugares a los que les salvan su geografía, porque los movimientos migratorios no terminan fagocitando sus centros históricos como pasa en muchas ciudades", añade.
Comenta que es una guía que también puede descubrir nuevas facetas de Cádiz incluso al propio gaditano, pues resalta en ella aspectos menos conocidos de la zona más "oculta o subterránea", o la fisionomía de algunos edificios de gran calidad arquitectónica que pasan desapercibidos ante los ojos de muchos, entre "otras muchas pistas que seguro que se escapan. Está muy pensado para esto".
Articula esta guía en capítulos entre los que destaca la visita a sus torres visitables o las piezas imprescindibles, entre las que ha seleccionado unos 60 edificios. Una propuesta manejable para que cada uno, plano en mano -que incluye la guía- pasee Cádiz "de la forma que más le apetezca".
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