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Cultura

Neilson Gallery vuelve a abrir sus puertas con una muestra de Kimika

  • 'Tomar el hilo' es el título de la artista japonesa, que también retoma su trayectoria con obras realizadas junto al pueblo saharaui

Neilson Gallery, la mítica galería de arte enclavada en el bello municipio de Grazalema vuelve a tomar el hilo de su actividad artística. Tras un cierre temporal, la sala que regenta Maru Redondo regresa con la muestra Tomar el hilo, de la artista japonesa Kimika, que abre al público hoy sábado a las 20.30 horas.

La artista afincada en Sevilla también retoma su vida artística tras pasar por una enfermedad con esta muestra en la que une "su arte con la vida y el destino", explica en el texto introductorio de la exposición su amigo Federico Guzmán.

Así, toma el hilo de su trayectoria con una luminosa serie de papeles y collages textiles que transforman el dolor en belleza. Así, según ha profundizado la propia autora, la palabra "hilo" toma mucho sentido, al referirse a "lazo, vínculo, enlace, continuar, contar con algo... a la vida", a fin de cuentas, que enlaza además con la conexión humana que mantiene con las mujeres refugiadas saharauis, a las que dedica su obra. De hecho, habla de cómo el trabajo continuado es capaz de crear lazos de amistad y solidaridad.

Tanto es así que presenta una original y gran pieza textil titulada El muro de las resistentes,que es un espectacular collage hecho con trozos de melhfa (la tradicional túnica femenina) que las mujeres arrancaron voluntariamente de su ropa para entregarle a la artista. Kimika inició la pieza en 2014 con una acción organizada por ella misma frente al muro de la vergüenza marroquí, que divide el territorio y a las familias saharauis. Aquel día, tejieron verdaderas redes humanas "de la propia resistencia cotidiana", según Kimika.

Entre otras piezas figura unas campanas de viento realizadas con el pueblo saharaui con botellas de aguas vacías y decoradas con las esperanzas de los participantes.

Una obra que, en su conjunto, transmite paz, pero que no cierra los ojos al dolor ni al conflicto. Porque a Kimika le gusta "conectarme con el lugar donde voy y a través del arte quiero expresar los sentimientos y el alma de la vida cotidiana del lugar que merodea".

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