Obra en el Gran Teatro Falla Magüi Mira: "Muchas personas se nos han ido sin sentir la fuerza del cariño de los suyos"

  • La obra ‘La fuerza del cariño’, con Lolita en papel protagónico, llega este 6 de diciembre al Gran Teatro Falla con la dirección de la intérprete que este lunes comienza con los ensayos de ‘El abrazo’

La directora teatral y actriz Magüi Mira. La directora teatral y actriz Magüi Mira.

La directora teatral y actriz Magüi Mira. / Javier Naval

Actriz, dramaturga, directora teatral, Magüi Mira es una de las mujeres más relevantes en la historia de la escena teatral española. Inquieta, interesante, ferviente luchadora por una sociedad más igualitaria, Mira, lejos de estar paralizada por el virus de 2020, despedirá el año con tres estrenos teatrales, el rodaje de una serie y una obra todavía en gira, La fuerza del cariño, la adaptación teatral de la novela de Larry McMurtry, que también inspiró la popular película con el mismo título, donde la directora dirige a Lolita, Luis Mottola, Antonio Hortelano y Sara Moraleda.

-Hablamos de familia, de apoyo, de amor, de enfermedad… ¿Rima el espíritu de ‘La fuerza del cariño’ con esta realidad que nos está tocando vivir?

-Pues sí, y de una manera muy positiva y, por otro lado, de una manera muy cruel porque sabemos de la gente que se nos está yendo sin ningún cariño y, efectivamente, el amor es la razón por la que vivimos, la razón por la que morimos, porque la vida y la muerte se dan la mano. Cuando tu mundo cotidiano, en el que hay una escala de valores y unas prioridades, se tambalea te das cuenta que lo único que te permite caminar por el cable sin caerte, como un funambulista, es el amor y es el cariño. Y muchas personas se nos han ido sin sentir la fuerza del cariño de los suyos. Y a saber si hubieran luchado con más fuerza por su vida si lo hubieran sentido…

-¿Cómo está viviendo usted esta situación?

-La vivo de una forma esquizoide, como si fueran dos vidas, no acabo de entender nada muy bien, estoy como aturdida porque tengo la suerte de que yo y mi entorno estamos bien. A mí me pilló con una obra en el Centro Dramático Nacional, Naufragios, con una compañía de 16 actores en escena. Pero después estrené Los Mojigatos, que está en cartel en Bellas Artes en Madrid, sigue de gira La fuerza del cariño, he estrenado Penélope este verano, he participado en una serie, Alma, que se está rodando en Asturias y que me parece una genialidad, y aquí me tienes, con todas las pruebas del mundo hecha, tanto que ya la nariz se me comunica directamente con el cráneo. Así que estoy viviendo como una película porque me esfuerzo mucho en ser muy prudente, de ir del trabajo a casa, tomo todas las medidas que haya que tomar con toda la pérdida de energía que suponen pero luego veo la otra vida, la del dolor, la que viven muchos amigos y amigas que la sufren, y es como si no me lo pudiera creer porque tengo la suerte y el privilegio de seguir trabajando y de seguir sana. Pero me produce mucha angustia e inseguridad porque, lo más importante, éste es un país empobrecido por la corrupción, y eso me preocupa bastante porque nos hemos dado cuenta que no tenemos esa Sanidad maravillosa de la que hemos presumido tanto y que se ha llevado por delante esa corruptela tremenda en la que nadie devuelve dinero que debería estar destinado a pagar camas, ucis equipadas, sanitarios y para soportar un confinamiento real sin que nadie se quede sin comer.

-En el teatro también se vive una realidad dura, ¿verdad?

-Esto es de héroes. Héroes tanto el público como los que hacemos la función. A mí la cultura me parece un bien necesario igual que un autobús, pero en el bus andamos hacinados y no pasa nada, al igual que en el metro, pero luego le exigimos a los teatros una distancia de seguridad y unos aforos reducidos. Estamos soportando situaciones tan absurdas como ésta. Teatros que habilitan toda la seguridad en la distancia social para gente que ha llegado hacinada en un bus… Es que no tiene sentido. Y más cuando no se ha producido ningún foco en los teatros. En las compañías sí, ensayando, pero se ha parado la actividad, se han realizado las cuarentenas y los test y listo. Por eso te decía lo de la heroicidad. Los productores están perdiendo dinero sin parar y artistas y técnicos, que viven unas 700.000 familias de todo esto, trabajamos sin saber qué va a pasar mañana pero con una fe y una absoluta complicidad con el público que yo creo que hay como algo tácito, que me fascina, que me parece mágico, que es que no queremos romper ese cordón umbilical del arte con la vida, porque es un bien necesario, aunque la clase política no lo entienda.

-Confiese, ¿nunca pensó en quedarse para usted el papel de Aurora que hace Lolita en su obra?

-(Ríe) A mí me hubiera gustado hacer el de Aurora, el de Emma, el del astronauta… Cuando dirijo teatro es que por la noche sueño que soy cualquiera de los personajes: hombres, mujeres, jóvenes, mayores... Con Penélope me pasó igual, aunque yo sería incapaz de hacer lo que hizo Belén Rueda o María Galiana, pero yo decía aunque sea un constipadito de un día y así la sustituyo aunque sólo sea esa vez... (bromea)

-¿Le ha influido el peso de la adaptación cinematográfica de la novela a su versión teatral?

-¿Sabes qué pasa? Que a mí lo que importa es la historia, que la puedes sacar de una novela, del cine, de otra obra de teatro... En el caso de la comparativa que me haces, yo creo que el teatro es esencia y el cine puede permitirse ser más descriptivo, más realista. Digamos que el teatro es la poesía y el cine es la novela. Para mí son lenguajes diferentes, así que no pienso en la película cuando cuento esta historia. Una vez que la versión estuvo hecha, que en este caso es de Emilio Hernández con la dramaturgia mía, pues pongo mi foco ahí, así que nunca comparo.

-En escena, cuatro actores, digamos, dos parejas y, sin embargo, la relación más importante es la de las dos mujeres, los hombres quedan como relegados…

-Yo no diría relegados sino que entran y salen en la vida de estas dos mujeres, que es un poco lo que suele ocurrir, y no hablo de infidelidades, sino que para mí, en general, el nivel de compromiso de un hombre no es el mismo que el nivel de compromiso de una mujer. Somos las eternas cuidadoras: de los hijos, de los nietos, de los hombres que aparecen en nuestras vidas…Cuidadoras casi por genética y ahora estamos intentando ser visibles en el ámbito laboral y para ellos tenemos que conseguir que nos paguen lo mismo que a lo hombres… , y todo ese viaje tan estupendo, en el que todavía queda mucho camino, en el que estamos construyendo una sociedad más paritaria.

-En la dirección teatral y dramaturgia, ¿existe esa paridad?

-Afortunadamente han empezado a cambiar mucho las cosas. Ahora existe una generación de dramaturgas jóvenes, valientes, que arriesgan, que consiguen llegar al público y que son apoyadas por muchos productores o que realizan sus propios proyectos de pequeño formato. En mi caso, yo he tenido a mi lado a Jesús Cimarro, un productor que ha apostado por mí y que me ha dado muchas oportunidades de aprender como directora. Pero es más difícil porque en el tiempo de una mujer, como te decía, han estad, hasta ahora, que las cosas están cambiando, los niños, los mayores, la casa, tampoco te lo ponen fácil en este país si eres madre… Nos han obligado a elegir…

-Le iba a preguntar por nuevos proyectos pero ya me hizo un relato de todo lo que tiene por medio…

-No te he contado El abrazo, que empezamos el lunes los ensayos con María Galiana, Juan Meseguer y Emilio Buale. Si por eso justo no voy a Cádiz. Con lo que me gusta ir a Cádiz donde tengo grandes amigos… Yo soy una persona sensible y todos los lugares no me importan igual. Y Cádiz sí que es un lugar especial.

-Permítame la curiosidad final, ¿sigue el balonmano?

-Tengo setenta y tantos años, jugar ya no lo juego (ríe) Pero tampoco lo sigo porque ya no se juega como jugaba yo. Ahora te permiten marcar un gol metiendo el pie en el área y yo eso no lo puedo soportar. Cuando yo jugaba tenía que soltar la pelota en el aire cuando tirabas a portería antes de poner el pie en el suelo, si ponías el pie en el suelo te pitaban, y ahora no, así también juego yo… (ríe) Y está hablando una campeona de Europa y capitana y todo.

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