Gibson: "Lorca interiorizó el rechazo de la sociedad por su condición gay"

El hispanista irlandés presentó en el Baluarte de la Candelaria su última obra en torno a Federico García Lorca · El autor reiteró la falta y la desaparición de documentos sobre el poeta granadino

El hispanista Ian Gibson posa en una de las atracciones infantiles de la Feria del Libro.
El hispanista Ian Gibson posa en una de las atracciones infantiles de la Feria del Libro.
Tamara García / Cádiz

15 de mayo 2009 - 05:00

Fuera, la oscuridad amenazaba al Baluarte de la Candelaria. Dentro, Ian Gibson arrojaba luz. El hispanista enfocaba con el potente rayo de la investigación a una figura que no le resulta desconocida, la del universal granadino al que analiza en Lorca y el mundo gay. "Federico interiorizó el rechazo y el desprecio de la sociedad de su tiempo por su condición homosexual, por su condición gay", explicó el autor de El hombre que detuvo a García Lorca durante una nueva jornada de la Feria del Libro de Cádiz.

Los temores de Lorca, sus amores, sus experiencias en Cuba y en Nueva York y el substrato homosexual latente en sus obras resonaron en una sala a reventar de público, de personas que no lamentaron hacer cola a la espera del inicio de la conferencia. Que tardó.

El presentador de la cita, Juan José Téllez, se autoculpó del retraso aunque aprovechó para hacer una alusión a la habitual informalidad de Gibson en la misma materia, la del reloj. El investigador lo llamó el Guadiana, que va y viene, y ahí comenzó un divertido juego previo a la entrevista. El auditorio perdonó y agradeció la natural confianza con la que se desarrolló la charla.

El hispanista apenas tardó unos minutos en desvelar "la clave" de su nueva obra, que no es otra que "la no reconciliación de Lorca con su propia condición gay", una angustia, un desasosiego, fruto "de una sociedad intolerante" donde "hubo homofobia en los dos bandos, porque la homosexualidad era un problema nacional", aunque, quizás, sin esa culpa "Lorca no hubiera escrito como escribía". Tal y como leyó Téllez en las páginas de Lorca y el mundo gay haciendo referencia a la histórica amputación de sus gustos sexuales en el análisis crítico de la obra de Lorca : "Ya es hora de ver al hombre entero".

Para alcanzar este fin, Gibson ha trabajado "mucho" pues ha tenido "que releer toda la obra entera" del poeta, incluyendo sus escritos juveniles, "copiosos pero fenomenales", calificaba, ya que en esos poemas ha encontrado "el alma de un adolescente".

En este viaje al universo de García Lorca, el irlandés se ha encontrado "de nuevo" con los problemas habituales de "falta de documentación" por pérdida, destrucción o, incluso, censura. Además de la ocultación de la familia, "sobre todo por parte de sus hermanos Isabel y Francisco", y los documentos "a punto de ser destruidos" del diplomático chileno Carlos Morla, recordaron Téllez y Gibson, el investigador también refirió papeles algo recortados como la carta que el granadino escribió a Martínez Nadal cuando llegó de su "experiencia liberadora de Cuba".

En esta misiva Lorca hace una de las pocas referencias a la homosexualidad "al decir de El público que es su mejor obra y la más francamente homosexual". Pero además, el poeta también habla de que en su vida hay "un torerillo, un fragmento éste que Martínez Nadal eliminó pero que yo me imagino lo que seguía...", rió.

El investigador estuvo rotundo al calificar de "cobardes, mentirosos, egoístas e interesados" a todos "esos críticos que en los sesenta trabajaban en España sobre Lorca" y no asumieron la importancia de su condición homosexual "para no poner en peligro su acceso a la familia".

Dalí tampoco se pronunció en su biografía. Ni Francisco Rico, Domingo Ynduráin y Gustavo Domínguez, editores de la prestigiosa colección Letras Hispánicas de Cátedra. Ni Fernando Lázaro Carreter cuando tergiversó el sentido de Sonetos del amor oscuro. De todo ello dio cuenta Gibson.

También de sus amores, desde "la gran relación" de su vida con Rafael Rodríguez Rapún, su "atormentada historia" con el escultor Emilio Aladrén, su relación Eduardo Rodríguez Valdivieso, hasta los lazos con las tres mujeres de su vida María Luisa Natera, María Luisa Egea y Margarita Manso.

Ian Gibson no regateó en anécdotas dejando patente el carácter "carismático" y plagado "de dones" que adornaban al poeta que no se apocó en Nueva York donde cultivó amistades porque "era un hombre rodeado de gente, aunque la soledad la llevaba dentro". Una soledad que murió con él a los 38 años sin haberse perdonado.

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