FIT | Crítica 'La miel es más dulce que la sangre' Lorca cuerpo a cuerpo

  • La compañía colombiana L´Explose presentó este martes 22 de octubre su espectáculo en el Gran Teatro Falla

Un momento del espectáculo 'La miel es más dulce que la sangre' de L´Explose en el Falla.

Un momento del espectáculo 'La miel es más dulce que la sangre' de L´Explose en el Falla. / Gerardo Sanz Fotógrafos

El espectáculo de danza La miel es más dulce que la sangre, que presentó el pasado martes la compañía colombiana L’explose, tiene como referentes confesos el imaginario poético y personal de Federico García Lorca. Lo sabemos por la larga y trabajada declaración de intenciones que la compañía aporta en la página web del FIT. Si nos ceñimos únicamente a lo que vemos en escena resulta complicado desentrañar las alusiones a la vida y obra del poeta granadino. Tampoco importa demasiado. La belleza plástica del montaje y la buena labor realizada por la compañía son suficientes para disfrutar de su propuesta.

Estamos ante un trabajo profundamente elaborado. Los cuerpos de los bailarines se convierten en signos decisivos de una narración tremendamente estilizada, casi minimalista. El tiempo escénico se acompasa a los latidos de los danzantes, que ejecutan su trabajo con una destreza conmovedora.

Los ecos de Federico García Lorca se imponen a través de la pasmosa voz de Clara Rozo, que está muy bien acompañada a la guitarra por Camilo Giraldo. Los dejes flamencos de algunas de sus canciones se remontan al lenguaje antiguo de la poesía y el cante, nos transportan a la belleza trágica de los versos del poeta granadino. La presencia de Rozo en el escenario –dolorosa que se convierte en mujer fuerte, sufridora lorquiana ataviada de encajes– es, sin duda, uno de los puntos más relevantes del espectáculo. Los ecos flamencos se trasladan a otros aspectos de la obra con desigual fortuna: convence menos el zapateado final.

La escenografía de La miel es más dulce que la sangre nos traslada a un ambiente onírico, acentuado por la iluminación. Al fondo, un bosque de grandes horquillas de madera: árboles desnudos, herramientas de tortura, frágiles soportes de las emociones. Un gran esqueleto de caballo se mueve sobre las tablas alentado por los bailarines y queda suspendido en el aire durante la mayor parte del espectáculo. Claras reminiscencias en la concepción escénica al mundo simbólico de Salvador Dalí –amigo íntimo del poeta–. Esta referencia a la obra del pintor catalán se hace explícita en el nombre del espectáculo, que coincide con el título de uno de sus cuadros más famosos.

L´explose configura una propuesta en la que el elemento poético tiene un peso indiscutible. Por eso, para disfrutarla, nada mejor que dejarse llevar por la corriente de los cuerpos que fluyen o se estremecen al compás de la música y por el desgarro de los versos del poeta –que siempre nos sorprenden con nuevos matices– recreados en la hermosa voz de Clara Rozo.

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