Patrimonio

Descubren el 'aditus' o la puerta principal del Teatro Romano de Cádiz

  • Este acceso conducía directamente a la orchestra y se ha confirmado que existían entradas diferenciadas según el rango social 

  • Ha sorprendido la aparición de una necrópolis del S. IV

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El Teatro Romano de Cádiz tenía entradas diversificadas según el rango social. Cada uno entraba por su puerta, que es lo que se denominaba el discrimina ordinum, y los personajes más relevantes de aquel fastuoso Gades accedían por la puerta principal, el aditus, que ha sido descubierto al hilo de los trabajos arqueológicos que se han llevado a cabo hace unos meses en la Posada del Mesón.

También han excavado parte del frons pulpiti y han delimitado los sistemas de comunicación entre las galerías, además de una zona de necrópolis con ocho enterramientos de finales del siglo IV de nuestra era en el propio Teatro.

Así lo confirman fuentes de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía y amplía el arqueólogo que ha dirigido la excavación, Juan de Dios Borrego, que apunta la importancia de estos hallazgos en cuanto a la propia configuración arquitectónica del monumento más importante de Gades y sobre la secuencia histórica de ocupación.

Uno de los hallazgos más interesantes ha sido precisamente el del aditus, que se trata de una entrada o pasillo “que comunicaba el exterior con la zona de la orchestra, y que era por donde accedía la gente más importante, como los magistrados, que se sentaban cerca de la escena, en la proedria”, explica Borrego.

Un elemento que se ha excavado sólo en parte debido a la profundidad en que se encontraba bajo las caballerizas de la Posada del Mesón, por lo que es necesario consolidar la cimentación del edificio antes de continuar. “Ésta ha sido otra de las novedades, pues pensábamos que el aditus estaba a nivel de suelo de la galería, pero estaba a 2.30 por debajo”, lo que refuerza el hecho de que desde aquí se accedía directamente a la zona más baja del teatro. Un tramo que, por cierto, “conserva la pared de sillería, el revestimiento de piedra, que es espectacular”.

Imagen del 'aditus' o pasillo de acceso con una de las tumbas del siglo IV. Imagen del 'aditus' o pasillo de acceso con una de las tumbas del siglo IV.

Imagen del 'aditus' o pasillo de acceso con una de las tumbas del siglo IV.

También ha salido a la luz un tramo del frons pulputi, que es el muro que salva el desnivel entre la orchestra y el entarimado del escenario, “que se ha conservado en toda su altura, así como los mechinales o huecos donde se insertaban las vigas que sostenían la escena, lo que resulta muy interesante”, desgrana Juan de Dios Borrego.

Detrás del frons pulpiti, añade, se encuentra el pozo de la escena del que ha aparecido un tramo, y a su izquierda, el proscaenium, que es el espacio situado al lado del escenario, con el que se comunicaba a través de una puerta. “Son elementos que ya hipotetizábamos que estaban y han salido donde debían”, se congratula el arqueólogo.

En cambio les ha sorprendido otros elementos que abundan en el diseño arquitectónico del teatro y en el sistema de comunicación interior. Por ejemplo, “pensábamos que el aditus se comunicaba con la galería anular, pero no era así, pues conducía directamente de la fachada a la orchestra”.

Así, la galería anular –que es la que puede visitarse actualmente–, es la que sirve de acceso a los caballeros (los equites), que tenían una entrada exclusiva para ellos y se sentaban en las 14 filas de la ima cavea. “Entraban por la anular, a la que a su vez se accedía por dos galerías radiales, una de ellas está bajo la Cueva del Peña, donde se conserva una bóveda de sillería que es un acceso paralelo al aditus”, profundiza. Precisamente, en el año 97 se encontró otra bóveda simétrica en la calle Silencio, y junto a la anterior “son los dos únicos accesos a la galería anular desde la fachada, y ya a través de los vomitorios –también visitables– se accedía a la ima cavea”.

Al resto del Teatro, de la fila 14 hacia arriba se accedería probablemente desde la parte alta del monumento, “pero el mar se tragó la zona alta del Teatro y no tenemos restos de los accesos”.En estos trabajos también se ha podido constatar la anchura del escenario, de 57 metros, así como la profundidad de la escena, de 7.30.

Añade Juan de Dios Borrego que por cuestiones estructurales se ha excavado poco de la zona del foso de la escena, apenas 50 centímetros, “pero se ha documentado importante riqueza material como mármoles y piezas de bronce”. Precisamente esta zona es de gran relevancia porque es donde cae el frente escénico y la decoración arquitectónica, escultórica e inscripciones que poseía el Teatro. “Los materiales más ricos del Teatro Romano se han extraído de aquí y sería interesante poder seguir excavando porque podemos recuperar más ornamentación”.

Como novedad, ha aparecido una necrópolis de finales del siglo IV de nuestra era con ocho tumbas que están todas vacías. “Sólo hay un esqueleto pero aparece movido, así que es extraño y no sabemos a qué asociarlo”. Un hallazgo “que ilustra un aspecto hasta ahora desconocido sobre la ocupación histórica del Teatro como es la utilización de este espacio como zona de necrópolis que abre las puertas a nuevas interpretaciones y a la existencia de un lugar de culto cristiano bien sobre los restos del mismo edificio o en zonas próximas”, explican desde Delegación Provincial de Cultura.

Esta intervención es la continuidad de otra que se hizo en el año 1998 a cargo de Ramón Corzo y Francisco Sibón, “que ahora hemos ampliado y hemos vuelto a interpretar”.

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