Concierto Coral de la UCA y David Palomar El Réquiem de Mozart más jondo

  • Este sábado, y con todas las entradas vendidas, la Coral de la UCA, dirigida por Juan Manuel Pérez Madueño, y el cantaor David Palomar, unen clásica y flamenco en la solemne pieza

Cartel de 'El lamento de la voz', de la Coral de la UCA, dirigida por Juan Manuel Pérez Madueño, y con el cantaor David Palomar. Cartel de 'El lamento de la voz', de la Coral de la UCA, dirigida por Juan Manuel Pérez Madueño, y con el cantaor David Palomar.

Cartel de 'El lamento de la voz', de la Coral de la UCA, dirigida por Juan Manuel Pérez Madueño, y con el cantaor David Palomar.

La espiritualidad del inquietante Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart y la jondura del flamenco se besan en un mismo escenario gracias a la Coral de la Universidad de Cádiz y al cantaor David Palomar que unen fuerzas este sábado en el Gran Teatro Falla en El lamento de la voz.

“No se trata de una mezcla ni de una fusión entre clásica y flamenco sino de una experiencia compartida; se trata de poder compartir la experiencia de ambas músicas en un único escenario”, explica el director de la coral universitaria, Juan Manuel Pérez Madueño que junto “a amigos que hacen cosas tan buenas” como el pianista Daniel Borrego y el guitarrista Alejandro Mendoza, Archi, idean este espectáculo en el que han tenido la colaboración del cantaor David Palomar, “al que ya conocíamos y con el que habíamos trabajado hace tiempo con las canciones Lorca”, recuerda.

Una propuesta que, además, cuenta con “un arco sobre el que exponer las ideas” tan atractivo como el baile. Así, “el gran coreógrafo y mejor bailarín Jesús Fuentes”, alaba Pérez Madueño, se encarga de esta pata del espectáculo. “Tenemos la suerte de contar con él en Cádiz desde hace unos años y, como siempre en las cosas que hacemos nosotros, nos gusta que participen gente con mucha iniciativa, gente que, ante la escasez de recursos, tengan la capacidad de generar ideas”, explica el directo de la coral.

En este sentido, David Palomar agradece y reconoce “el gran trabajo” de Borrego y Mendoza, “los verdaderos artífices” de esa unión entre clásica y flamenco ya que “son ellos los que han tenido que buscar y trabajar los motivos musicales para introducir mi cante; motivos que han sacado del Réquiem para que todo quede como una pieza compacta y que tuviera un sentido musical único”, detalla.

Así, los 110 miembros de la Coral de la UCA, con Susana Casas, como soprano, María Ogueta, como alto, Juan Manuel Sancho, como tenor, Jose Julián Frontal, como barítono, cantarán las piezas que conforman la obra de Mozart junto con la Orquesta Álvarez Beigbeder. Pero, entre algunas de ellas, se insertará el cante de Palomar al que Pérez Madueño le dio “total libertad para elegir los palos” que el cantaor considerara apropiados y que vienen precedidos por esas transiciones musicales que Borrego y Mendoza que empastan todo el espectáculo.

“Evidentemente, tenía claro que no cabían palos festeros, así que los descartamos del tirón y optamos por palos más profundos, más duros y más solemnes del cante”, explica Palomar que se decantó por “seguiriya, soleá, martinete y toná, romance, la saeta y las malagueñas”, enumera. Eso sí, intentando “representar el flamenco tradicional, que es lo que me encargó Juan Manuel pero también, por mi parte, he intentado ofrecer algo un poco diferente, no sólo los cantes a palo seco”, adelanta.

Por ejemplo, Palomar cantará El romance de la monja, un cante bastante antiguo que tiene grabado, entre otros, El Negro del Puerto, “pero mezclado con una saeta primitiva de Marchena que el llama Saeta sin melodía, y luego rematado con otra cosilla”. O también, ofrece, “haremos la malagueña pero con el prefacio de Pericón y Enrique el Mellizo, con el primer cuerpo de malagueña y después la malagueña doble”, descubre.

“No es una idea argumental la que mueve El lamento de la voz sino, quizás, es el sentimiento de oración, de liturgia, que, por un lado, es inherente a esta obra y, por otro, puede estar en el flamenco en cuanto a la capacidad de ese arte de expresar los sentimientos más profundos del hombre”, reflexiona Pérez Madueño sobre el motor de una propuesta a la que empezó a darle vueltas “el año pasado en los meses de octubre y noviembre” y que comenzó a perfilar ya con todos los participantes escogidos y el proyecto definido “desde febrero-marzo”.

Un proceso con alguna que otra arista ya que “la coral no es profesional con lo que el ritmo de aprendizaje es más lento” pero, asegura, “las ganas suplen las carencias de conocimiento y capacidad vocal, con lo que el resultado de esta obra es impresionante”.

Otras de las dificultades a las que se enfrentó el equipo fueron “al poco tiempo de orquesta a nuestra disposición”, “a cuadrar horarios y que todos encontraran tiempo para ensayar” y, más importante, “a la propia obra, al Réquiem, al hecho de que es una obra muy conocida y, por tanto, cuando la haces tienes que darle una revisión a los elementos interpretativos en juego para poder aportar proponer algo más a la obra”.

En este caso, “profundidad”, dice Pérez Madueño. “El Réquiem es una obra eminentemente vocal, nace en la voz y se culmina en la parte orquestal, parte de una disposición a cuatro voces y la expresividad de la voz conduce el resto de la obra. Por tanto, nosotros hemos optado por enfatizar mucho el texto, su contenido”, decide el director de la Coral que, como Palomar, pone con este proyecto “toda la carne en el asador”.

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