Cultura

Cien años de Vivien Leigh, entre la pasión y el delirio

  • La actriz que dio rostro a Scarlett O' Hara y Blanche Dubois nació en Darjeeling, en la India británica, el 5 de noviembre de 1913

Aunque era británica, su inolvidable Escarlata O'Hara la hizo pasar a la historia como la encarnación de la belleza trágica e impetuosa del sur de Estados Unidos, cualidades que también marcaron la vida real de Vivien Leigh, que mañana, cinco de noviembre, habría cumplido cien años.

Tan desafortunado como el destino de aquella heroína sureña fue el de la actriz, varias veces sometida a tratamientos de electroshock por un trastorno de bipolaridad mal diagnosticado, y fallecida de tuberculosis con sólo 54 años, según cuenta José Madrid en la biografía Vivien Leigh, la tragedia de Scarlett O'Hara.

La obstinación y la rebeldía que también compartió con el personaje le ayudaron a conseguir ese papel, que descubrió a los 23 años cuando, guardando reposo tras un accidente de esquí, devoró el novelón de mil páginas de Margaret Mitchell. Cuando supo que, al otro lado del Atlántico, David O. Selznick buscaba poner rostro a la rica y caprichosa Escarlata, se buscó un agente en Estados Unidos y no paró hasta conseguir una cita con el gran productor, que ya había empezado el rodaje de su épico delirio.

Tan claro tenía la actriz que ella sería Escarlata, papel que le valió su primer Oscar, que al inicio de su aventura americana rechazó ponerse a las órdenes de Cecil B. de Mille en Union Pacific y un contrato con Paramount para cuatro películas, sólo para estar disponible.

El mismo empeño puso la joven y casada Leigh en perseguir a Laurence Olivier, convencida de que sería el gran amor de su vida. También él estaba casado cuando la entonces prometedora actriz de teatro se presentó por sorpresa, simulando un encuentro casual, en un hotel de Capri donde él pasaba unos días de vacaciones con su esposa. Comenzó así una larga y no siempre fácil historia de amor, que se ensombrecería con el tiempo con infidelidades mutuas y que acabó por desmoronarse semanas después de su 45 cumpleaños.

Carácter demostró también cuando en 1957 encabezó una protesta para salvar del derribo el Saint James Theater, entrando a gritos en la Cámara de los Lores, lo que llevó al mismísimo Winston Churchill a escribirle una carta admirando su coraje y desaprobando sus formas.

Pero no fue sólo el personaje de Escarlata el que guardó semejanzas con su vida. La desgarradora Blanche Dubois, sus tendencias sexuales y su desequilibrio mental le valdrían su segundo Oscar en Un tranvía llamado deseo, acompañada por Marlon Brando. Pero este papel también agudizaría sus crisis nerviosas, hasta tal punto que en su siguiente rodaje, La senda de los elefantes, acabó siendo sustituida por Elizabeth Taylor, tras varios ataques de histeria y olvidos del guión.

La filmografía completa de Vivien Leigh suma apenas una veintena de títulos, como The Deep Blue Sea (1955) o una Ana Karenina (1948) que tuvo peores críticas que la de Greta Garbo. Y es que la auténtica pasión de la intérprete de ojos verdes, la que nunca abandonaría, fue el teatro.

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