Libro

'Bocado en la tierra': aventuras en papel de un gaditano que se come el mundo

  • El cocinero José María Rodríguez, más conocido como el Gastrósofo Bohemio, publica un libro con buena parte de sus experiencias culinarias por el mundo

José María Rodríguez, el Gastrósofo Bohemio, adentrándose en la selva norte de Tailandia.

José María Rodríguez, el Gastrósofo Bohemio, adentrándose en la selva norte de Tailandia.

Un día, el gaditano José María Rodríguez se quiso comer el mundo y dio un Bocado en la tierra tan profundo, con tantas ganas, que desgajó de la experiencia hasta un documental. José María, cocinero de formación, mochilero de vocación, se convirtió entonces en el Gastrósofo Bohemio (síganle en las redes) y bajo este sobrenombre vivió mil y una aventuras en las cocinas de decenas de hogares repartidos por el mundo. “Quiero cocinar contigo”, lo imaginamos pronunciando la frase en Vietnam, en Paraguay, en Bolivia o en Marruecos. Una invitación que siempre dio paso a una experiencia única que hace un tiempo transformó en un proyecto audiovisual pero que, ahora, revive en un libro que ya está en las estanterías. Bocado en la tierra, también se llama, ¡cómo no!

“El confinamiento ha dado para reflexionar y hacer el libro era una tarea que tenía pendiente desde hacía tiempo”, explica el cocinero viajero y profesor de yoga que durante más de 15 años ha estado recorriendo diferentes países, “sobre todo sudeste asiático y Latinoamérica”, en busca del alma de los pueblos a través de la cocina.

Unas vivencias que, a pesar de que recogió en la serie documental en tres partes Un bocado en la tierra (disponible en youtube), necesitaba “recepcionar”, “volver a recordar, porque muchas cosas se olvidan” y, sobre todo, dar con los aliados adecuados para poner en marcha el proyecto del libro. “Es verdad que en estos años me puse en contacto con diferentes editoriales pero no me gustó cómo, digamos, querían jugar con el personaje. Para ellos esto era un negocio y a mí no me gustaba pertenecer a ese sistema así que deseché la idea”, reconoce hasta que “en el momento más complicado del mundo, atravesando una pandemia” decide “empezar a escribir, recuperar los audios” que había ido grabando “en distintas situaciones”, “imágenes” y, sobre todo, tiene “la suerte” de encontrar a una persona que le acompaña en este otro tipo de viaje, el viaje literario, la escritora de Villamartín María José Peña Calvellido.

“María José le ha dado emoción, le ha dado aventura y le ha dado muchísimas cosas diferentes que no se pueden reflejar en el trabajo audiovisual anterior”, asegura el gaditano formado en la Escuela de Hostelería de su ciudad y en Barcelona. Y es que desde muy joven, Jose María voló para comerse ese mundo que tanto le inquieta, le interesa y le enamora.

José María Rodríguez, en la librería Manuel de Falla de Cádiz con un ejemplar de 'Bocado en la tierra'. José María Rodríguez, en la librería Manuel de Falla de Cádiz con un ejemplar de 'Bocado en la tierra'.

José María Rodríguez, en la librería Manuel de Falla de Cádiz con un ejemplar de 'Bocado en la tierra'.

“Imagínate si lo he pasado mal en el confinamiento, yo que soy un cuelo inquieto”, ríe el ahora autor que se dio “mambo” en esta situación paralizante “colaborando con Cruz Roja llevando comida a quien lo necesitara e impartiendo clases de yoga”, cuenta, además de escribiendo al alimón, y al comienzo en la distancia, con la coautora de su libro. “Ha sido una experiencia muy bonita y cuando miras todo lo que has hecho, los lugares por donde has estado y, sobre todo, la buena gente que has conocido, pues te llevas una satisfacción muy grande y te sientes en paz contigo mismo”, aduce un hombre profundamente espiritual en el sentido energético de la palabra.

Un hombre, al fin y al cabo, avispado y curioso que unió sus constantes porqués culinarios (“¿de dónde viene este alimento?, “¿qué le proporciona a un pueblo?”, “¿cómo se relaciona ese pueblo con ese alimento?”) con un viaje a Indonesia que comenzó como una excusa para hacer surf en Bali y terminó por imbuirle en la ciencia de los placeres de la mesa donde se busca la conjunción del alimento saludable y respetuoso con las buenas prácticas.

La Gastrosofía atrapó al gaditano de verbo fácil en español, en francés y en inglés (“bueno, el inglés más de batalla”, reconoce con arte) que se sienta en una mesa y con el rabillo del ojo capta cada estímulo diferente que se mueve en un ambiente. “Y como soy muy preguntón pues rápidamente trabo lazo con las personas”, acierta.

Porque así fue como comenzó todo. Un bar en una carretera de Bali. Una cocinera. Unos productos ricos. Unas cuantas preguntas hecha en ese idioma mezcla de todos los idiomas tan efectivo entre dos personas con ganas de comunicarse. Y la pregunta final, como un dardo, como un latido: ¿puedo trabajar contigo? “Aunque hay sitios en los que me han dicho que no, la mayoría de la gente me ha abierto las puertas de su casa. Ella fue la primera”, recuerda Rodríguez a esta mujer balinesa, Warum Betem, y a su familia con los que comenzó esta aventura. “Ya después todo ha sido trabajar para tener dinero para seguir el camino. Y así durante 16 años”.

“Me di cuenta que era muy feliz usando mi pasión, la cocina, como hilo conductor para poder convivir con gente de diferentes culturas. Y no sólo eso, a partir de ahí, a partir de la comida, vas analizando comportamientos, rituales, religiones... Hay un poco de etnografía y de antropología en esto que yo no sabía que estaba haciendo que era la gastrosofía”, rememora.

La gastrosofía que le ha dado grandes momentos y momentos más complicados (“a veces te ves solo, sin nada, sin dinero”) aunque este gaditano siempre se queda con lo bueno porque “en todas esas situaciones gente que no tiene nada te lo da todo y te intenta ayudar”, agradece Rodríguez que recoge en este libro la primera (su experiencia en Asia) de las tres partes en las que divide su aventura vital . “Vamos a ir poco a poco, viendo qué pasa. Por lo pronto, ya tenemos el primer Bocado en la tierra en la calle”, se felicita.

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