Literatura

El arcense Antonio Hernández gana el XVIII Premio de las Letras Teresa de Ávila

  • El literato ve reconocidas sus aspiraciones de "escritor total" con este galardón, dotado con 10.000 euros, que recogerá el 13 de octubre

El arcense Antonio Hernández Ramírez. El arcense Antonio Hernández Ramírez.

El arcense Antonio Hernández Ramírez.

"Este premio significa mucho, muchísimo..." Con esta sincera apreciación, el escritor arcense Antonio Hernández celebra un nuevo reconocimiento para su laureada trayectoria. Dos premios de la Crítica (1994 y 2014), el Nacional de Poesía, el Premio del Centenario del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Premio Andalucía de Novela, el Miguel Hernández, el Tiflos.... Y, desde este viernes, el Premio Nacional de las Letras Teresa de Ávila, un galardón que en su XVIII edición, cuyo fallo se ha dado a conocer este 12 de septiembre, une el nombre del literato gaditano al de figuras tan relevantes como Fernando Arrabal, Juan Mayorga, Leopoldo de Luis o Juan Gelman, anteriores ganadores, entre otros, de esta distinción bienal.

Un premio que en cada edición reconoce la trayectoria de un escritor cuyo prestigio en el mundo de las letras le haya hecho acreedor del reconocimiento de los distintos estamentos académicos y artísticos y que tenga presencia destacada en la literatura actual. Por tanto, una distinción que ha hecho “muy feliz” a Antonio Hernández Ramírez (Arcos de la Frontera, 1943) ya que viene a reconocer su figura como “escritor total”, más allá de más que señalada labor como poeta.

"En este país, en materia literaria, tendemos a objetivar mucho a las personas en un género concreto, en mi caso, en la poesía, pues tengo más libros de este género que de novelas, que habré escrito siete u ocho, o de obras recopilatorias de relatos o cuentos; pero es cierto que además de poeta soy novelista, ensayista, crítico y hasta periodista, pues estuve colaborando con el Grupo Joly varios años, y este premio reconoce mi actitud, podemos decir, múltiple dentro del mundo de la literatura", rememora el escritor que el día 13 de octubre recogerá el Teresa de Ávila, dotado con 10.000 euros, en el Auditorio Municipal de San Francisco.

"Allí estaré, o eso espero, siempre que no ocurra ningún accidente que convierta todavía en más extraños estos tiempos apocalípticos que vivimos", acierta Hernández que este viernes, "sobre las cinco de la tarde" recibió la llamada del alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, en la que le comunicaba el fallo del jurado tras la deliberación. "Por lo visto, los seis miembros del jurado tomaron la decisión de forma unánime; entre ellos, estaba la gaditana Raquel Lanseros, que estoy buscando su teléfono para agradecerle la decisión", explica el premiado, cuya candidatura fue propuesta por la Universidad de Sevilla, y que tendrá que recoger el galardón ante un auditorio con un aforo reducido por las medidas de protección ante la covid-19.

En esa misma cita, Hernández presentará su último trabajo, una recopilación de sus poemas que llevan el nerudiano título de 26 poemas de amor y una canción de madrugada. "Es una antología que está dedicada a mi mujer -Mariluz Hidalgo- ya que este año cumplimos los 50 años de matrimonio, por ello he querido recoger algunos de los poemas dedicados a ella y una canción que hace referencia a la madrugada en la que Vicente Aleixandre ganó el Nobel, que celebré yéndome de farra con los amigos y cuando volví a casa pues le tuve que dar ciertas explicaciones a Mariluz", ríe el autor de Nueva York antes de muerto, obra que le valió el Premio Nacional de Poesía.

Polifacético y vanguardista, la poesía de Antonio Hernández se encuentra en la generación de los 60 y su obra, caracteriza por un profundo sentido del ritmo y una gran precisión expresiva y formal, abarca también la novela, el ensayo y el articulismo de prensa. Tiene publicados alrededor de cuarenta libros traducidos a 21 idiomas. Además de Nueva York antes de muerto (2013),  El mar es una tarde con campanas (1965), Campo Lunario (1988), Sagrada Forma (1993), Habitación en Arcos (1997) o A palo seco" (2007) son algunos títulos de su obra poética, que en 2010 fue recopilada en Insurgencias, mientras que en el apartado de prosa podemos encontrar "El Betis, la marcha verde" (1978), Sangre Fría" (1994) y "Vestida de novia" (2004).

Hernández, "orgulloso" de formar parte de "la prestigiosa nómina" de ganadores de este premio, toma el relevo del poeta abulense José María Muñoz Quirós, último ganador hace dos años del Teresa de Ávila.

Desde su domicilio de Madrid se despide el escritor “deseando” de regresar a su “amado Cádiz” y al “adánico marco del Río San Pedro” en las próximas vacaciones.

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