Festival Iberoamericano de Teatro

'Amazonas' al servicio de un mensaje

  • La propuesta de Andanzas-TNT, con Rosario Toledo como protagonista, alzó el telón del XXXIII FIT en el  Gran Teatro Falla

La gaditana Rosario Toledo, durante una escena de 'Amazonas' en el Teatro Falla. La gaditana Rosario Toledo, durante una escena de 'Amazonas' en el Teatro Falla.

La gaditana Rosario Toledo, durante una escena de 'Amazonas' en el Teatro Falla. / Julio González

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Dicen no pocos mitógrafos que "dondequiera que los griegos ubicasen a las amazonas, ya fuera en algún lugar del mar Negro en el lejano norte, o en la Libia del distante sur, siempre era allende los confines del mundo civilizado", y es que "las amazonas existen fuera del ámbito de la experiencia humana normal". Pues como si quisiera encajar en ese molde, Amazonas, el espectáculo de Juana Casado para Andanzas-TNT, tampoco ofrece un hecho teatral al uso dejando todos los lenguajes que utiliza (y que son muchos) en los márgenes para colocar en el centro una sola cosa: el mensaje.

Amazonas, con la mujer poderosa, fiera, llena de rabia y dolor como protagonista, levantó el telón del Festival Iberoamericano de Teatro (FIT) en el Gran Teatro Falla durante su jornada inaugural con un alegato sobre la lucha por la igualdad a través de los usos y costumbres de este pueblo mítico formado por mujeres que, cansadas de ser "violadas", "humilladas", "torturadas", "sometidas" -como iban gritando cada una de sus protagonistas- deciden formar su propia tribu para tomarse la justicia, y la venganza, por su mano con un final no exento de tragedia.

Potente mensaje, cuidada dramaturgia que sale adelante apenas con dos o tres elementos tan efectivos como los tambores, las varas y las columnas y, lo dicho, una nutrida panoplia de lenguajes que deja al descubierto tantos los puntos fuertes como los débiles de esta obra que comienza bien, pero que muy bien, con una estremecedora escena zamarreada a golpe de tambores y gritos que anuncia la inminente llegada de un ser vivo. Un parto. ¡Y es varón!

En este cuadro inaugural, Amazonas nos presenta sus piedras fundacionales: un conjunto de mujeres que igual recitarán, que bailarán, que tocarán algún instrumento (y no todas con igual destreza); una obra donde la danza, el flamenco y la palabra se supeditan (apenas sin hacerse protagonista absoluto ninguno) al mensaje de la obra, y el grito, la rabia y la sangre (tan griego y tan lorquiano en el fondo), como motores que empujan la acción.

Otra de las escenas de 'Amazonas' en el Gran Teatro Falla. Otra de las escenas de 'Amazonas' en el Gran Teatro Falla.

Otra de las escenas de 'Amazonas' en el Gran Teatro Falla. / Julio González

El nacimiento del varón desatará el conflicto (cuando una amazona daba a luz a un niño se le sacrificaba o se le abandonaba) de una de las protagonistas de esta historia coral, del personaje encarnado por la bailaora y coreógrafa de la propuesta, Rosario Toledo, para, a través de este momento crucial del parto, ir ahondando en cómo vivían estas mujeres, desde sus rituales de sacrificio a los sexuales que se bailan y se cantan por soleares y tangos, por granaínas y tarantos y con el ayeo de la seguiriya empujando hacia afuera los dolores de la primera luz. 

Lástima que la habilidad para manejar la capacidad expresiva del jondo es tan desigual entre una bailaoras/bailarinas, convirtiéndose Toledo en dueña y señora de un escenario que, sin embargo, en la mayoría de momentos está pensado para compartir con el resto de intérpretes. En la escena del cortejo sexual por tarantos y tangos, por poner un ejemplo, se hace una brecha insalvable entre el ondulamiento de cadera de la gaditana con respecto a los de sus compañeras algo más rígidos.

Con el texto, con la palabra, también nos encontramos en una dicotomía. Si el cante (en una distinta y acertada elección de palos que pasa por la granaína, la seguiriya, la petenera, la soleá por bulerías, la soleá y los tangos)  brota sin mácula y emocionante de boca de la intérprete, el texto de Luz Valenciano se pierde por momentos y llegando, a veces sin fuerza, al menos al final del patio de butacas. Otra lástima, pues lo que nos llega de las actrices con los micrófonos a punto es de una belleza y fuerza exquisita.

Con todo, y a tenor de la estupenda reacción del público que abarrotaba el Falla, lo que Amazonas tenía que contar llegó. El respetable despidió con una puesta en pie a las nueve guerreras y al artista invitado, el guitarrista y compositor José Manuel León, (único hombre colocado discretamente en la escena). Porque sí, porque con todo, Amazonas es un espectáculo atrevido y necesario. 

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