"El único que ha perdido soy yo"
Suceso Agresión en una discoteca de Conil
El conileño Víctor Serrano perdió la visión en un ojo al ser atacado tras mediar en la discusión de una pareja · El agresor ha sido condenado a seis años de cárcel
Hay quien está dispuesto a arriesgar su propia integridad por ayudar a los demás. Es el caso del conileño Víctor Serrano Durán, de 25 años de edad, que hace dos años, justo el 17 de abril de 2007, cuando se encontraba en compañía de unos amigos en el interior de la discoteca Ícaro, en Conil, vio como cerca de ellos había una pareja de novios que discutía. Al intervenir Víctor con intención de separarlos, un individuo se le acercó por la espalda y le estrelló con fuerza un vaso de cristal en el rostro. Como consecuencia de aquel golpe fatídico este joven sufrió una herida en el ojo derecho que precisó tratamiento quirúrgico y que le ha provocado graves secuelas: la pérdida de la visión de este ojo, y la incapacidad permanente para realizar la que hasta entonces era su profesión habitual, conducir camiones.
Ahora, dos años después de aquel episodio, la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz ha dictado una sentencia en la que condena al agresor, Diego Fernández Galindo, de 21 años y natural de Chiclana. El escrito señala que Fernández Galindo, "como autor criminalmente responsable de un delito de lesiones, es condenado a la pena de seis años de prisión, al pago de las costas procesales y a que por vía de responsabilidad civil indemnice a Víctor Serrano Durán a la cantidad de 72.000 euros por las lesiones y secuelas de la agresión, que consistieron en la pérdida de la capacidad visual en su ojo derecho, dejándolo impedido para el ejercicio de su profesión".
Una vez conocido el fallo del tribunal, la víctima ha mostrado su satisfacción con la sentencia que "ha servido para hacer justicia", si bien recuerda: "el único que ha perdido algo soy yo". Víctor ha querido hacer pública su "gratitud a la Policía Local de Conil, que le socorrió de forma inmediata y ágil a las puertas de la discoteca, y realizó su traslado al centro de salud a la vez que colaboró en la investigación y esclarecimiento de los hechos".
Víctor también ha querido agradecer a "cuantos se han preocupado por su estado de salud y le han apoyado en estos difíciles momentos". Sin embargo, el conileño ha mostrado "su malestar con los responsables de la discoteca Ícaro, los cuales en ningún momento desde que se produjeron los hechos se han puesto en contacto con él ni con su familia para saber de su situación". El agredido recuerda con pesar que los responsables del negocio nocturno realizaron unas declaraciones públicas en la emisora de radio local el día después de los hechos sin ni siquiera conocer su estado de salud.
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