El último huevero y la plaza de colores

GASTRONOMÍA

La última huevería de la provincia está en la plaza de abastos de Algeciras

José Luis Sánchez Guerrero regenta la huevería que heredó de su familia en el mercado de Algeciras.
José Luis Sánchez Guerrero regenta la huevería que heredó de su familia en el mercado de Algeciras. / G.j.
Pepe Monforte

CáDIZ, 26 de febrero 2017 - 02:14

José Luis Sánchez Guerrero será probablemente el último huevero de la provincia de Cádiz. Regenta un pequeño puesto, haciendo esquina, en el mercado de abastos Ingenero Torroja de Algeciras. Allí los tiene de los blancos y de los de cáscara marrón.

Heredó la profesión de su padre, que la heredó también del suyo. Manolo Sánchez Díaz puso principio a la historia calcula José Luis que hace unos 100 cien años, más o menos, que es la unidad de medida de los puestos de la plaza. Su padre, también aportó al negocio, entre otras cosas el nombre, la huevería de Francisco Sánchez, como se llama oficialmente el puesto de los huevos de la plaza de Algeciras.

Los precios varían según los días, porque los huevos son como la bolsa de Nueva York y unos días las gallinas van al alza y otros a la baja…así son los mercados y así son las que dan sabor al caldo del puchero.

El puesto de José Luis es una de las 1.001 peculiaridades de la plaza de abastos de Algeciras, una de las plazas con más colores de la provincia de Cádiz. Con forma de octógono y diseñada por el ingeniero Eduardo Torroja Miret en la primera mitad del siglo XX, la plaza da vida a unos alrededores que no dejan descansar la vista.

Dentro los colores de las gallinetas, de las brótolas, las concha finas, los corrucos, los voraces del Estrecho que decoran los puestos del pescao, la llamativas carnicerías de Paulete que venden carne de lidia y las tiendas de quesos y chacinas, ahora apellidadas gourmet, y que siempre han sido tiendas de cuarto y octavo pa' tomarse el tentempié de antes de las papas con carne.

Fuera más colores, multitud de tiendas de frutas y verduras de quita y pon. Que se montan y demostan cada día y donde he visto los mejores surtidos de tomates de toda la provincia. Entre calabacitos y berenjenas, entre clementinas y Navelates, algunos puestos de especias y tés del otro lado del Estrecho, porque el Norte de Africa está muy presente en el mercado de Algeciras.

En una callecita de las que da al octógono, José Santacana se llama oficialmente, está la carnicería Alhambra, una de las que cuenta con carne preparada según el rito musulmán. No se pierdan la carne de los pinchitos. A pocos metros otra de las joyas de este mercado de colores, la pastelería Alhambra. En un expositor de cristal, montañas de dulces pequeños de los más variados colores. En otras estanterías pastelas y también pan al estilo marroquí.

Le responde el pan de Pelayo, el pan macho del Estrecho de Gibraltar. Lo venden en las panaderías de Pelayo y en la de Escalona. Todavía para moler la harina se utiliza un molino de piedra y aquello sabe a piedra celestial con un poquito de manteca colorá por lo alto…desayuno.

Una plaza de abastos no puede visitarse sin desayunar. Desayunos de bulla, de carritos de la plaza, de qué pongo hoy. Churritos, en rueda, de los gordos. No te pierdas el espectáculo del churrero dando forma a la rueda… la rueda crujientita, que es todavía un mejor invento.

Pero la plaza del ingeniero Torroja no termina en la plaza, como las buenas comidas. Tiene segundo plato y postre. A los pocos metros, en una cuesta, un grupo de pescaderías, más de una decena, ocupan los bajos de un edificio de la calle Muro. Le he echao' el ojo a una corvina que pa' mí que la puñetera me ha guiñao un ojo…diciéndome empáname hoy a las tres.

Más arriba, en la calle Canovás del Castillo, la pescadería de Antonio Martín. Se la conoce con el sobrenombre de la boutique del pescado. La variedad es enorme y ya puesto a ponértelo fácil te cuecen allí mismo unas gambitas y te las comes en riguroso directo con una copita de manzanilla de Sanlúcar…no vayas a pedir un vino blanco del Penedés, por tu madre, que me estropeas el artículo.

Con la bolsa llena de colores, de cuartos y octavos, de rueda de churro crujiente, de pan macho, de dulce de almendra, es tiempo de tomar el postre…pero aquí el postre es salado, de bulla, de plato de loza blanca y de letreros por lo alto anunciando que hay arró. La Casita está en la calle Tarifa. No lo busques en google maps. Pregunta por la calle y te dirán que está un poquito más pa' allá…eso no lo sabe decir el móvil. Le dicen también el 'Dos Tapas' porque en la casa lo típico es pedir una cerveza, que trae dos tapas puestas. 3.40 costaba la cosa la última felicidad que estuve allí. Hay 40 "maravillas tapeás" donde elegir. Si me permites un consejo de hombre mayor, no te pierdas la pechuga de pollo al limón, es como un pollo empanao pero en exquisito. Por lo alto, como las reinas, lleva una capa de salsa tártara para convertirla en la más bonita de la fiesta…¿a que vale la pena ir a Algeciras por una docenita de huevos?

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