Un trincón feliz y un estratega
la operación karlos Octava sesión de la vista oral
"Qué me gusta un sobrecito, comerme los billetitos...", canta Carretero. "Vaya película que hemos montado", dice Casto tras la suplantación de RemediosTorres
Sesión de conversaciones telefónicas grabadas durante la Operación Karlos. Gran revuelo en la sala de prensa en un momento clave, una escena impagable: Carlos Carretero habla con su secretaria, ahora pareja, Elisa Calvente, y canta. Está feliz tras la comida que ha compartido en El Puerto con los procesados Francisco Casto Pérez Lara, inspector médico, Rufino Mondéjar, médico, y Miguel Ángel Fernández, cliente de la trama, que es quien ha pagado la factura: 600 euros. Acaban de conseguirle la baja a Miguel Ángel y están en camino los trámites para conseguirle una pensión.
¿Estás contentito hijo?, le dice Elisa a Carretero. "Yo trincando billetes soy el hombre más feliz del mundo; qué me gusta un billete". Canta: "Qué me gusta un sobrecito, que me pongo contentito…". Elisa le informa sobre una gestión y Carretero vuelve a cantar: "Qué me gusta un sobrecito, comerme los billetitos. Y si cojo dos sobre… citos, entonces cojo un coloconcito. Qué me gusta un güsqui fresquito…".
Carretero le explica a continuación a su secretaria cómo ha ido el día. "Hemos conseguido a un tío [Rufino] que es el jefe de todas las mutuas, Eli; y la mujer es la médico de cabecera nueva que hemos buscado. Me dice Casto: el tío está contigo… Tengo aquí la baja de Juan Vázquez y de Miguel Ángel. De los dos. Por eso las comidas son tan importantes Eli…". "¿Yo te he dicho a ti algo, Carlos?". "Las comidas son importantes, Eli, porque arrancas (eructa) muchos compromisos; ¿entiendes, cariño?".
Luego le cuenta qué han comido. "Nos hemos dado una pechá a comer… Miguel Ángel ha pedido dos bogavantes, langostinos, gambas, ostras..., como se llama eso…, que es un porquería, hombre, que es asqueroso…". "Ostras". "No". "Ostiones". "No; eso que parece como una uña con la punta con la puntita colorada… Lo que come el juez Garzón y esa gente… Como berberechos, una cosa así… Está duro, Eli, y la puntita colorada…". "No lo sé, Carlos, yo no entiendo de marisco". "Que vale un kilo una burrada, Eli… Espérate".
Carretero consulta algo, no da con lo que busca y siguen hablando… De pronto: "Percebes, cariño, percebes". "¿Y eso está bueno?". "A mí no me gusta, no lo he probado". "¿Quién ha pagado; Miguel Ángel, no?". "No, pago yo. Éste es un desgraciado, que no tiene ni para comer...", bromea. Ella se ríe. "Yo me he llevado el sobre. Sobre dos millones que me he llevado otra vez. Hemos comido bogavantes, almejas, ostras, gambas, langostinos, percebes… Qué barbaridad, Eli. Ha pagado por lo menos 250 o 300.000 pesetas". Exclamación de Elisa. "Yo me he tomado lo menos cinco botellas de un reserva … venga botellas de Johnnie Walker, esto es una locura.. Ahora, este ya está cobrando. Con que dure 85 o 90 años, son 50 años cobrando 400.000 pesetas al mes, Eli". "Claro, eso es lo importante", responde Elisa.
Casto declaró en el juicio que acudió a esa comida de rebote: que invitaron a Rufino. Una conversación del inspector médico con Carretero, poco antes, indica otra cosa. Hablan de quedar para comer. "Es que tengo una reunión con el gerente del hospital Puerta del Mar. Terminaré tarde. Si quedamos en El Puerto, sí", dice Casto. "En El Puerto dónde vamos a comer, Casto…". "A comer en El Puerto no sé, como vas a pagar tú, donde tú quieras", dice Casto. Carretero: "Es que no hay sitios buenos". "Que no hay sitios buenos en El Puerto…", responde Casto. El inspector médico aseguró en el juicio que él y Rufino huyeron de la comida y que él dejó en la mesa 50 euros. Rufino dijo que él comió muy poco, algo frugal.
Casto también explicó en el juicio que no participó en la suplantación de Remedios Torres en la prueba médica a la que ésta, madre de María José Campanario, tenía que someterse en el hospital Puerta del Mar, en Cádiz.
A la prueba acudió, haciéndose pasar por Remedios, Isabel Gil, madre de Elisa Calvente. Casto habla con Carretero tras la prueba. "Ya me ha contado M. lo de esta mañana", dice Casto. M. es la funcionaria (que ha fallecido) que ha ayudado en el hospital a que el engaño salga bien. En su día declaró que le hizo un favor a Casto. "Ya han salido", dice Carretero. "¿Le ha dolido?". "Sí, dice que sí, que le ha dolido; bastante. Gajes de la profesión, quillo". Casto se ríe. "Los especialistas están para eso, para escenas de riesgo", bromea Carretero. Casto se ríe y dice: "Vaya película que hemos montado, macho". Y Carretero: "Eres el mejor, quillo, con diferencia. La Eli dándole clase a la madre: ¿cómo te llamas?, esto; fecha de nacimiento, lo otro… (Casto se ríe) Ha sido un espectáculo quillo".
Casto llama después a Elisa. "Hola Eli, soy Casto". "Casto, ¿qué pasa hijo?". El inspector médico ríe: "¿Y el brazo de tu madre, qué?". "El brazo de mi madre ahí anda el pobre". Casto se ríe. "Un susto que no veas. Qué dolor… En realidad nos hartamos de reír cuando salimos de todo, ¿sabes?. Le dije: te vas a llamar Remedios Torres, de Castellón; le preguntaba: mamá, tú cómo te llamas; Beli; no, tú te llamas Remedios Torres… Lo pasé un poco mal porque digo, cuando empiecen a darle los pinchazos, verás como diga: que yo no soy Remedios Torres". Casto se ríe. "Pero nada, al final, bien; le preguntaron la edad y dijo que tenía 58 años. Y lo hizo perfecto". Casto se ríe. "Estuvo media hora y dice que le dolió un poco bastante. Pero vamos, que aguantó el tirón la pobre. Después se hartó de comer y ya está: se le olvidó todo".
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