El terrorista que atentó en el tren en Francia se radicalizó en Algeciras
Ayoub El Kahzzani acudía regularmente a las mezquitas acompañado de sus familiares, que siguen viviendo en El Saladillo En prisión contactó con elementos cercanos al yihadismo
En una barriada asolada por una tasa de desempleo superior al 40%, la carencia de infraestructuras y el trapicheo de drogas como forma de huir de la falta de oportunidades, Ayoub El Kahzzani encontró el caldo de cultivo para radicalizarse antes de cometer el atentado en el tren que unía Amsterdam y París armado con un kalashnikov y ser reducido por unos soldados norteamericanos que viajaban en el mismo. El Saladillo, una Zona con Necesidades de Transformación Social en Algeciras, fue el paso previo para dirigirse a Francia y dar el salto a Siria a través de Turquía para enrolarse en las filas del Estado Islámico.
Ayoub Al Kahzzani, fue condenado en España a 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad por un delito contra la seguridad vial. Por esa condena cumplió un programa en el CIS del Algeciras entre el 26 de septiembre y el 24 de octubre de 2013, sin incidencias.
La familia del marroquí de 26 años no da señales de vida desde hace 48 horas en su domicilio de la calle Lagartijo, donde residen desde hace años y se dedican a la venta de chatarra. Kamal Cheddar, imán de una de las mezquitas del barrio, catalogada como no especialmente radical, aseguró ayer que "era muy conocido, tanto él como sus hermanos, ya que venían a rezar". Se trata de una de las seis que existen en la ciudad, que congrega a los alrededor de 7.000 musulmanes que están empadronados, la mayor parte de nacionalidad marroquí. Todos ellos, como suele ser habitual, aseguraron mostrarse "sorprendidos" por los acontecimientos de las últimas horas y destacaron la "normalidad" que exhibía el ahora detenido.
Fueron unas detenciones por tráfico de drogas (tiene una orden de busca y captura emitida por el Juzgado de lo Penal número 7 de Madrid por este delito) las que le llevaron a prisión -Instituciones Penitenciarias no confirma dónde-, donde comenzó su carrera hacia la radicalización al entrar en contacto con personas extremistas. Los servicios de seguridad españoles le ficharon y estuvo sometido a vigilancia por su carácter radical islamista. Por ese motivo, cuando a principios del año pasado decidió abandonar España para irse a Francia, las autoridades españolas comunicaron sus movimientos tanto al país galo como a los cuerpos policiales europeos en el ámbito de la cooperación internacional.
Tras permanecer un tiempo en territorio francés este joven se marchó a Siria, donde previsiblemente adquirió experiencia militar y avanzó en su radicalismo integrado en las filas de algún grupo yihadista.
En las últimas horas, su abogada, Sophie David, aseguró que el detenido estaba sorprendido por las acusaciones que lo vinculan al terrorismo islamista. Además, sostiene que ni disparó ni escuchó disparo alguno. "Afirma que el kalashnikov no funcionaba", algo que contrasta con las heridas de bala sufridas por uno de los heridos en el asalto. Uno de los dos militares estadounidenses aseguró ayer sobre esa versión que "no se necesitan nueve cargadores para desvalijar un tren". El supuesto terrorista sostiene que encontró el fusil de asalto, los cargadores y la pistola que llevaba cuando subió al tren en Bruselas en una maleta en un parque de la capital belga. De acuerdo con su versión, quería extorsionar a los pasajeros del tren y su intención era escapar saltando por la ventana.
En declaraciones al diario Le Parisien, la letrada señaló que su cliente carece de domicilio y recientemente viajó a España, Bélgica, Austria y Alemania. Sin embargo, el detenido niega haber visitado Turquía o Siria.
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