Justicia

"Ser hombre no es delito"

  • Un juzgado de Chiclana absuelve a un conocido empresario que fue denunciado falsamente por su pareja de hasta seis agresiones

  • El Bufete Ortiz recuerda que la mayoría de las denuncias por violencia de género son verdaderas pero que una minoría de mujeres intenta aprovecharse de una ley "que viene a sostener que ser hombre es delito"

Fachada principal de los juzgados de Chiclana.

Fachada principal de los juzgados de Chiclana. / Sonia Ramos

El Bufete Ortiz Abogados ha informado que el Juzgado de Primera Instancia N.º 4 de Chiclana ha dictado Sentencia con sobreseimiento o archivo por denuncia falsa, por la que absuelve a un conocido empresario de Chiclana de la denuncia falsa interpuesta por su compañera sentimental, imputándole hasta 3 agresiones -la primera, según ella, había tenido lugar en 2014-.

En su sentencia, el juez explica su absolución ante las “versiones contradictorias de los hechos”, y al no haber partes médicos de las supuestas lesiones. “Para colmo”, comentan desde el Bufete Ortiz, “el único testigo que propuso la denunciante, la hija mayor de edad habida en una anterior relación, -la señora tenía cinco hijos de tres hombres diferentes-, indicó que ella nunca había visto al denunciado “ponerle la mano encima a su madre”, y que su madre no atendía a los hijos menores de edad, porque era adicta al Bazuko -pasta base de cocaína que se inhala, alucinógeno que produce dopamina en el cerebro y produce un efecto altamente adictivo-, motivo por el cual, el Ministerio Fiscal interesó la intervención de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Chiclana, para ver cómo están siendo cuidados estos menores.

El Bufete Ortiz expone que “la denunciante presentó la denuncia penal en mitad de un proceso civil de Adopción de Medidas (guarda y custodia de los menores, uso vivienda familiar, pensión alimenticia, derecho de visitas, etc.) y con el claro objetivo de obtener, por un lado, la ayuda del SAVA de 400 € para mujeres maltratadas, la posesión del domicilio conyugal y el llevarse la separación civil al Juzgado de Violencia de Genero, en el que el hombre ya estaría estigmatizado por la previa condena penal”.

Pero en este caso no salió bien, y no fue así. “Todo lo contrario -dicen desde el bufete-, el juez indica que las denuncias se fundamentan en unos hechos que no han quedado acreditados en el Plenario. Aplicando para absolver, el principio penal in dubio pro reo y absolver al denunciado de una imputación de tres agresiones de la denuncia de su pareja, con la que llevaba conviviendo seis años, junto a los dos hijos en común de 5 y 15 meses de edad. Además consecuentemente con el sobreseimiento de la denuncia falsa, deja sin efecto el Auto de medidas civiles provisionalísimas por el que le concedía el uso exclusivo de la vivienda a los hijos y a la madre que se quedaba con la custodia, e imponía al padre una orden de alejamiento -sin pulsera telemática- de 300 metros y la obligación de pasar pensión alimenticia de 400 euros al mes.

Denuncias falsas

Denuncias falsas… ¿cuántas hay? La violencia de género es el tema del momento. Y no es para menos, solo en 2019 según el INE, hubo 31.911 denuncias. De estas, 30.495 hombres fueron condenados y 5.149 hombres fueron absueltos. O sea, que el 16% de las denuncias -mas o menos-, fueron falsas. “También queremos decirte un secreto que solo lo saben los interesados y los abogados matrimonialistas que se dedican a estas prácticas colusorias: incluso en las condenas hay denuncias falsas o parcialmente falsas. Se trata de una estrategia procesal: poner una denuncia instrumental sin escrúpulos de llegar demasiado lejos -la mala noche en el calabozo con los cordones y el cinturón quitados no te la quita nadie y luego la muy probable condena-, para llevarse, por el art. 49 bis 1 de la LEC, todo el asunto civil de las medidas de divorcio al Juzgado especializado en Violencia de Género, y a partir de ahí, el hombre está perdido”, dicen desde el bufete.

“Es verdad que la mayoría de las denuncias son verdaderas y es verdad la terrible situación de vulnerabilidad, de miedo, dependencia económica y emocional en que se encuentran muchas de estas mujeres. Pero también es verdad, los abusos del sistema que otras mujeres (la minoría del 16%), hacen de los privilegios que esa ley nefasta les concede. Una ley que, para ustedes lo entiendan, viene a sostener que ser hombre es delito”, concluyen.

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