"Los políticos nos dicen que, sin humo en el puente, Madrid no abre puertas"

José Antonio Oliva. Presidente del comité Intercentros de Navantia

Estrena cargo como máximo representante sindical nacional de los astilleros Admite que es el peor momento de la historia pero cree en la viabilidad de las tres factorías de Cádiz

"Los políticos nos dicen que, sin humo en el puente, Madrid no abre puertas"
"Los políticos nos dicen que, sin humo en el puente, Madrid no abre puertas"
F. Rufo Cádiz

17 de junio 2013 - 05:01

Es la primera vez que un sindicalista de la Bahía de Cádiz ocupa el puesto de presidente del comité intercentros de los astilleros públicos españoles. El elegido es José Antonio Oliva, presidente del comité de Navantia San Fernando. Esta es su visión de la delicada situación actual.

-¿Cómo se ve la situación desde ese puesto?

-Es positivo porque refuerza los equilibrios. En la Bahía hay tres centros, mal que les pese a algunos, porque se demuestra que son complementarios. Es bastante importante, pero no significa que yo vaya a apostar más por los centros de la Bahía, sino para eliminar los desequilibrios.

-¿Hasta ahora los había?

-No es que los hubiera, pero sí había una preeminencia clara que marcaba la acción sindical, aunque hay que decir que todos los compañeros de Ferrol que tuvieron antes este cargo han sido bastante equilibrados en sus decisiones. Pero sí marcaba la pauta la ría de Ferrol. Esto nos obliga a todos a consensuar más.

-Llegamos al verano y los plazos que dábais de carga de trabajo, los limites, se van cumpliendo. ¿Que espera a los astilleros?

-No lo sabemos, porque no es una situación normal. Hay que tener en cuenta que, históricamente, las reconversiones en los astilleros siempre han coincidido con buenas coyunturas económicas. Ahora no es así. Estamos en el peor momento económico de la historia y eso provoca un problema, que cualquier plan industrial que se quiera implementar dentro de Navantia acarrea un coste y ahora mismo no hay dinero para ese coste. Es más barato hoy meternos barcos que reconvertirnos y eso lo tenemos que aprovechar. Y por eso hemos insistido tanto en los programas de Defensa.

-Y además está la restricción de Europa...

-Aún estamos bajo el yugo de Bruselas. Esto ha sido malo durante un tiempo porque no se ha podido aumentar plantilla, pero hasta diciembre de 2014 se tiene que mantener la actual estructura de Navantia. Hasta esa fecha, cualquier plan que quisieran aplicar en Navantia que afecte a su estructura, al menos lo tienen que consultar con Bruselas.

-Y está la imposibilidad de construir buques civiles. ¿El mercado ha cambiado?

-El problema del sector es que, como salgas, después cuesta mucho volver. Pero hay otro problema. Estamos seguros de que hay empresas españolas, como Repsol, que están contratando construcciones de barcos porque tienen fletes y no sienten ninguna obligación, ni siquiera por responsabilidad social, de contratar esos barcos en España. Ojalá hubiera una ley proteccionista como hay en EEUU, pero en Europa nos denunciamos entre nosotros. Además, a las empresas privadas sí se las puede subvencionar, a las públicas no.

-¿Por qué parece que los astilleros gallegos, que también hacen sus protestas, tienen mejor imagen que los de Cádiz?

-El marketing es algo muy estudiado y aquí lo aplicamos poco. También es verdad que hemos exportado mucho la imagen de la conflictividad, pero es que si vemos nuestros últimos 30 años, han sido una puta desgracia. Lo que sí tienen es esa querencia en Ferrol a entender la empresa como propia y así lo entiende también la sociedad. Estos días, hasta institutos de Secundaria se han acercado a la reja del astillero a colgar pancartas hablando de la dignidad naval. Eso en Ferrol lo tienen muy claro. Primero son de la comarca, y después son de algún partido o de algún sindicato. Esa tela de araña aquí no se tiene o en algún momento se perdió, salvo excepciones como la manifestación que se hizo hace poco en Puerto Real. Pero claro, para que eso ocurra, tiene que aparecer un titular que diga que se va a cerrar el astillero, y eso es muy duro. No digo que lo desee, pero esperaba, como está la situación, que aquí hubiera una revuelta social y no ha pasado.

-Hace poco, los comités de la Bahía elaboraron un documento hablando de la potencialidad de estos astilleros, casi un llamada de socorro a la sociedad...

-Pues ese documento lo trasladamos a todos los partidos, instituciones, lo hemos remitido a los medios de comunicación, la UCA, la Autoridad Portuaria, la Cámara de Comercio, la CEC y Femca. De esto hace unas tres semanas. Pues no he recibido ni un sólo correo electrónico de nadie interesándose por algún elemento de ese documento. En los plenos municipales se aprobó por los políticos crear una plataforma de apoyo al sector. Viendo que no lo han hecho, de aquí a nada la crearemos nosotros.

-¿Cómo entiende ese rechazo social, fundamentalmente cada vez que se corta el puente?

-Pues no lo entiendo, sinceramente. Siempre digo que la acción sindical tiene que ser variada e intentar sumar. Pero claro, depende de la situación en la que estés. Que Puerto Real lleve dos años sin cortar una chapa es algo muy duro. Y entiendo que a lo mejor acciones más mediáticas como la que hicimos el otro día en La Isla de hacer pintadas, pues no entra en la cabeza de los compañeros de Puerto Real. Es lógico cuando llevan los talleres dos años cerrados.

-¿Es la peor etapa de astilleros?

-Creo que sí. Hay que tener en cuenta que es la etapa de movilizaciones continuada más larga que hemos hecho nunca. Empezamos en octubre de 2011 y, cuando mes a mes, movilización tranquila y pacífica una tras otra y no se consigue nada, pues empiezas a ponerte nervioso. Y te sientas en una mesa con los políticos y te dicen a la cara que si no hay algo más no le abren la puerta en Madrid.

-¿Cómo dice?

-Sí, sí. Muchas veces te lo dicen. A los políticos a los que tú apelas en la provincia, que son los que se supone que tienen que llegar arriba, no les hacen caso hasta que la cosa no se pone tensa. Puede que le hayamos enseñado ese camino, vale. Pero ellos lo han aprendido muy bien. Además esto ha sido recurrente, ha pasado en los 80, en los 90 y hasta ahora. A mí me lo han dicho sentado en una mesa, que si en Madrid no veían el humo en el puente, no había nada que hacer. Es muy triste. Sobre todo porque a mí no me gusta fastidiar a ningún ciudadano, tienen todo el derecho a cabrearse, pero así funcionan las cosas.

-¿Qué político le ha decepcionado más?

-A lo mejor la pregunta debería ser qué político ha cumplido. En todos estos años me he sentado con mucha gente y tengo anécdota impagables. El problema que veo en los políticos de la zona es que tienen una sensación desmedida de que Madrid está muy cerca y eso es un error. Creen que lo importante es decirle a la ciudadanía que el ministro 'tal' lo va a recibir y acaba convirtiéndose en alguien dócil, demasiado amaestrado. Yo no entiendo por qué mi alcalde -José Loaiza- no se ha puesto en la pancarta desde el primer día, que la plantilla de San Fernando son 1.100 personas y antes que nada eres de tu pueblo. Están demasiado encorsetados, no manejan ni un milímetro de libertad. Y eso antes no pasaba.

-Y además, tanto usted como Ramón Linares han estado imputados. ¿Lo entiende?

-Fueron momentos distintos. Este subdelegado del Gobierno tiene la costumbre de que salta por encima a los profesionales de la Policía de esta zona y prefiere llamar a los de otras provincias. Y eso genera un problema. Cualquier mando de la Policía de la zona sabe que si se va a un sitio en una manifestación de forma tranquila, aunque sea con el mono de trabajo, no va a ocurrir nada. Pero si se trae a un mando de Sevilla y lo hacen el jefe de todas las fuerzas de choque, pues no sabía nada y se equivocó. El subdelegado no fue capaz de decir que la responsabilidad era de los mandos de aquí, y muchos policías me lo confesaron, se pusieron las manos en la cabeza. Tanto mi imputación como la de Ramón son intentos de dar ejemplo como ideólogos de la movilización. Quien conozca a la gente de astilleros, sabrá que existe conciencia colectiva en las asambleas y con ese tipo de cosas solo consigue cabrearlos más.

-Navantia ha dicho en varias ocasiones que está ofertando barcos en más de 60 países. ¿Puede originar esta actuación el efecto contrario, que al final la compañía acabe dando mala imagen?

-Han tenido un error de cálculo. En esta empresa, en los últimos 8 años hemos tenido cuatro presidente con cuatro estructuras distintas. Los dirigentes actuales y el presidente de SEPI creían que esto era sencillo. De hecho, creo que dijeron en serio en septiembre pasado que antes de final de 2012 tendríamos barcos. Y se lo advertimos, que activaran un plan B por si acaso no salían contratos. Ese plan B era la segunda fase de los BAM, que en tres meses estaría todo preparado y creábamos 1.000 puestos de trabajo. Ya sí asumen que antes del verano no habrá carga de trabajo. Nos llevan a final de año y entonces nos podemos meter en un problema importante, porque puede que las pérdidas superen las tres cuartas partes de nuestros fondos propios y, aunque es una empresa pública, provoca directamente una reducción de capital.

-Hace pocos días se conoció la renuncia del consejero delegado, Jaime de Rábago. Qué le parece?

-Que no me creo la renuncia. Desde el principio hubo una pelea interna y fuerte, y aquí ha habido vencedores y vencidos.

-¿Por dónde pasa el futuro de los astilleros?

-Nosotros nos vemos afectados por muchas cosas. Ahora sí se tiene una foto completa de cómo los alemanes y los franceses se están comportando como hace cinco años lo hacían los chinos en el mercado civil. Quisiera que todo el mundo supiera cómo los astilleros alemanes, franceses e italianos siguen recibiendo ayudas directas de sus gobiernos.

-Y ahí no hay sanciones de la Unión Europea...

-¿Quién manda en la Unión Europea?

-Recuperar a profesionales de industria auxiliar es muy difícil...

-Han trabajado con los astilleros gaditanos más de 200 empresas de contrata. Sabemos que el 80% de ellas eran de la zona. Del resto, muchas venían de otro sitio pero se instalaban aquí. Otra cosa que nunca se dice, porque siempre los sindicalistas estamos satanizados, es que nosotros obligábamos, rozando la alegalidad, a todas las empresas que venían de fuera a que el 90% de los contratados fueran de la zona. Y se hacía. Y alcanzamos los 12.500 empleos en la Bahía. De ese 80% de empresas de la zona, más del 50% o ha desaparecido o está en estado latente. No es real eso que dice Femca de que se han abierto caminos en Brasil y otros países. Me gustaría que la gente viera cómo mandan allí a esos trabajadores.

-La opción de la energía eólica marina, ¿está enterrada?

-El 80% de las energías alternativas que se van a hacer en EEUU lo van a desarrollar empresas españolas privadas y van a ser contratos bastante lucrativos. En España, al contrario de toda Europa, vamos a la contra. La poca ayuda que había se ha suprimido. Aquí se firmó con Acciona un protocolo de desarrollo para la energía eólica marina. Al haberse eliminado las ayudas, ese acuerdo quedará en papel mojado y no se hará nada. Las empresas españolas están ganando billones de euros con las energías alternativas.

-Y ¿por qué no se cuenta con Navantia?

-Si un Gobierno tiene herramientas las tiene que optimizar, porque Navantia no está para perder 70 u 80 millones de euros todos los años. Una forma de optimizar esas herramientas sería ser punta de lanza en energías alternativas y en Puerto Real ponemos las instalaciones, las plantillas y los ingenieros y después buscaremos los socios tecnológicos. Pero después Iberdrola prefiere irse a EEUU.

-¿Corre peligro algún centro en la Bahía de Cádiz?

-Ahora mismo corre peligro toda Navantia. Estamos en la peor coyuntura económica y en algún momento habrá que sentarse para ver qué se quiere de cara al futuro y, como siempre, las periferias son las periferias. Volverán a la carga con que tres centros en la Bahía son excesivos. Otra cosa es que se pudiera firmar el acuerdo con la US Navy, que serían 35 millones de euros al año, carga de trabajo y ponernos en el mundo. Pero se lo tienen que tomar en serio. Hoy Navantia mata por conseguir un armador, porque se han dado cuenta de que se han pasado echando a gente, sólo tienen a poco más de 600 ingenieros en toda Navantia y con 5.513 trabajadores que somos, para afrontar un futuro viable en la construcción, somos pocos.

-Como imagino que seguirá habiendo protestas, ¿qué mensaje traslada a los gaditanos?

-Pues que esta empresa será lo que quieran los gaditanos. Nosotros lucharemos hasta el final y la lucha será de todos. Si la ciudadanía no quiere, estaremos muertos. Esta es una empresa pública y no es especial, no más que otras, y dependerá del entorno. No digo que me gustaría que mi hijo trabara en astilleros, aunque yo sea la tercera generación de mi familia, pero estas empresas son inviables sin el entorno social, académico, político y ciudadano.

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