El periodismo como herramienta para recuperar un idioma común
Profesionales de ambos países intercambian experiencias en unas jornadas coordinadas por Carlos Alarcón · La libertad de expresión, un alto riesgo en Filipinas
El periodismo es un buen instrumento para recuperar el uso del español en Filipinas. Así lo consideran la Unión Latina, la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) y el Instituto Cervantes, que hace unos días han celebrado en Manila las primeras Jornadas de Prensa Española con presencia de profesionales de ambos países. Un intercambio de experiencias que ha servido para poner de manifiesto, por encima de dudas, la enorme cantidad de puntos en común que tienen filipinos y españoles.
Las jornadas, coordinadas por el periodista gaditano Carlos Alarcón, de Radio Cádiz (Cadena Ser), forman parte de un ambicioso programa que se inició desde la APC en 2007 con la puesta en marcha de emisiones de radio en español y que ahora continúa con el proyecto Ventura de los Reyes (diputado filipino en las Cortes de Cádiz de 1812), para la implantación de un periódico digital en este país del sudeste asiático. Del proyecto se encarga desde esta semana el periodista Carlos Juan, jefe de informativos de Onda Cero Cádiz, que permanecerá dos años en las islas.
Las diferentes conferencias y mesas redondas celebradas en el Instituto Cervantes no sólo han puesto de relieve la importancia del español, antes y ahora, sino también aspectos como los riesgos de la libertad de expresión, seriamente amenazada en el caso de Filipinas, donde más asesinatos de periodistas se registran de todo el mundo (el pasado mes de junio, tres en una semana). José María Calleja, periodista español de CNN+ que ha sufrido la amenaza de ETA y lleva años viviendo con escolta, aportó la visión española en un encuentro con Marites Vito, editora jefe del periódico Newsweek, y con Nonoy Espina, vicepresidente de National Union of Journalist in Pilipinas (NUJP), que se libró milagrosamente (cayó enfermo antes de salir de viaje) de la matanza de Mindanao en 2009, donde fueron asesinados 32 periodistas. "A veces hay que elegir entre un soborno o una bala", relató Nonoy, "y la prioridad es seguir vivos, no pensar en lo que vas a cobrar".
Otras mesas redondas incidieron en la necesidad de recuperar los medios de comunicación en español en Filipinas, donde hoy no existen publicaciones en este idioma (llegó a haber 200 entre periódicos y revistas a principios de siglo XX). Sobre todo porque el castellano es una lengua que lleva aparejada una gran demanda a nivel laboral, como atestiguan los cursos del Cervantes.
Carlos Alarcón considera que las jornadas "han sido muy interesantes, sobre todo por la convivencia entre periodistas españoles y filipinos". También destaca que este encuentro ha servido para conocer los riesgos que existen para la libertad de expresión en Filipinas y espera que sean "la antesala del desarrollo de los medios de comunicación en español en ese país".
El embajador de España en Filipinas, Luis Arias Romero, cerró las jornadas de Manila señalando que es un error creer que nuestro país pasó "de puntillas" por Filipinas e invitó a pensar en que este país cuenta con 90 millones de católicos, que el español "resistió" incluso cuando los norteamericanos invadieron las islas y que existen 22.000 vocablos de uso corriente en la lengua filipina nacional (el tagalo) de origen español fácilmente reconocibles. Arias calificó de "necesarias" las jornadas para acabar "con la distancia física y el conocimiento superficial".
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