Otra pareja pone en duda la muerte de sus gemelos prematuros en 1988
Caso de los bebés robados Nueva denuncia por un parto en la residencia Zamacola
Antonio Heredia y Victoria Santos, que no llegaron a verlos muertos, exhumaron sus restos siete años después de su fallecimiento y no encontraron nada en la caja
Los gemelos Antonio y Jesús nacieron el 18 de agosto de 1988 en la residencia de Zamacola en Cádiz y fallecieron con una diferencia de pocas horas al día siguiente. A sus padres, Antonio Heredia y Victoria Santos, entonces residentes en Cádiz y desde hace muchos años vecinos de la barriada de La Coronación, los médicos les dijeron que la causa de la muerte había sido la inmadurez de los pequeños, que nacieron prematuros, a los seis meses y medio. Victoria recuerda que ella ni siquiera llegó a tenerlos en brazos porque fueron llevados inmediatamente a la incubadora y el matrimonio sólo pudo verlos a través de una cristalera. "Aunque te los enseñaban un poco a distancia, estaban perfectamente, aunque claro, eran niños pequeñitos", dice Antonio.
Los casos de los bebés supuestamente robados que han salido a la luz pública en los últimos meses en la provincia, algunos de ellos de familias de Jerez, sembraron las dudas en unos padres que, aunque según admite Antonio, no sospecharon nada extraño cuando se produjeron los fallecimientos sí creen ahora, echando la vista atrás, que existen fundamentos para pensar que el suyo puede ser uno más de esos casos. "Cuando nos comunicaron que habían muerto, hubo una serie de contradicciones. Mi suegra pidió que le dejasen verlos y en un primer momento le dicen que ya estaban enterrados cuando hacía sólo unas horas de su muerte. Después fuimos mi suegro y yo y nos entregan una cajita con dos pequeños bultos envueltos, de los que no se veía nada. Incluso un médico nos dijo que era mejor que no los viésemos porque estaban muy desfigurados, aunque tampoco entendimos por qué". Victoria tenía entonces 17 años, los niños eran los primeros hijos de la pareja y cayó en una depresión. Antonio reconoce que "eran otros años, éramos jóvenes. Ahora hubiera sido distinto, pero al final decidimos no verlos para que no nos quedase un mal recuerdo".
A los siete años ocurrió otro hecho que les sorprendió, aunque también lo dejaron correr. El padre de Victoria falleció y el matrimonio decidió exhumar los restos de los dos bebés para que descansasen junto al abuelo. "Cuando abrimos la caja, sólo estaban los plásticos en los que habían sido envueltos y las dos pulseritas que les habían puesto en el hospital. Nada más, ni restos de unos huesos ni nada". Cuando mostraron su sorpresa a los empleados del cementerio éstos les comentaron que era normal que no quedase nada tratándose de bebés. "La verdad, no lo entendimos ni nos convenció mucho pero en aquel momento tampoco pensamos en nada raro".
Ha sido ahora cuando el matrimonio ha empezado a dar los pasos para intentar esclarecer si es posible lo que ocurrió. "Sabemos que ha pasado mucho tiempo, pero tenemos esperanza. Por lo menos no queremos quedarnos con la duda", afirman. Están recopilando documentación con el fin de presentar la correspondiente denuncia y han solicitado el parte médico que, según la funeraria, tendría que estar archivado en los juzgados. "A nosotros en el hospital sólo nos dieron el informe del parto y ya está. Me dijeron que los niños no tenían los pulmones desarrollados, pero mis hijos lloraron al nacer, eso no se olvida con los años", comenta emocionada Victoria. Además, ambos recuerdan que por aquellas fechas se produjeron más fallecimientos de recién nacidos. "A mi compañera de la cama de al lado también se le murió la niña, lo que pasa es que no he sabido cómo volver a ponerme en contacto con ella".
Victoria y Antonio tienen ahora otros tres hijos, de 21, 15 y 10 años. Al primero le pusieron Antonio Jesús en recuerdo de los dos hermanos que nunca conocieron.
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