Sucesos

¿Cuáles son las mejores medidas para evitar accidentes de menores en las piscinas?

Un chico con un flotador en una piscina.

Un chico con un flotador en una piscina.

La muerte este domingo de un bebé de 18 meses en una piscina de Vejer ha vuelto a poner de manifiesto el peligro que entrañan estas instalaciones para los menores, con los que toda vigilancia es poca. Un estudio desarrollado por la empresa Abrisud de L'Hospitalet de Llobregat, especifica que casi la mitad de los fallecimientos de menores ahogados en España en los dos últimos años tienen lugar en piscinas (47,22%), un 88,24% de ellas domésticas; un 19% en playas; un 11% en ríos; otro 11% en embalses o pantanos y el 12% restante en distintas localizaciones, como parques acuáticos o alta mar.

Para que un bebé pierda la vida en una piscina sólo son necesarios un par de minutos, el tiempo de darse la vuelta, de ir a saludar a unos recién llegados, de entrar al baño, de calentar una barbacoa. Por desgracia son muchos los que han sufrido en sus carnes esta experiencia traumática o bien conocen a alguien cercano que ha tenido que pasar por el doloroso trance de perder a un hijo por un despiste.

Pero, ¿cómo proteger a los pequeños de una muerte por ahogamiento o caída a una piscina? Lo más adecuado, y lo recomendado por expertos, son las vallas y barreras de seguridad, que permiten acotar piscinas de pequeño, mediano y gran tamaño, incluyendo su perímetro inmediato. Esta solución limita el acceso al público infantil de dos formas. Persuasiva, pues su sola presencia recuerda a los pequeños que el baño queda prohibido sin la supervisión de adultos. Activa, ya que actúan como barreras físicas.

Aunque las vallas no son infranqueables, constituyen la medida de seguridad en piscinas para niños más eficaz; aportando una primera capa de protección, que en combinación con otras (cubiertas, alarmas, etc.) permiten ‘blindar’ una piscina.

Se recomienda elegir vallas que superen el metro y medio de altura; sin asideros ni travesaños que posibiliten su escalada. Tampoco debería tener cavidades mayores que una pelota de golf; de lo contrario, los niños podrían introducir brazos y piernas y quedar atascados. Las vallas de tipo modulares gozan de popularidad; pues se adaptan al espacio disponible, ensamblándose entre sí como bricks de Lego.

Otro elemento a tener en cuenta debería ser la iluminación. Una mala iluminación puede convertir un baño nocturno en un juego peligroso para los más pequeños. Susceptibles de sufrir caídas, resbalones y otros accidentes. Prevenirlos con la instalación de bombillas LED, luces halógenas o de fibra óptica es una solución beneficiosa a todos los niveles. Porque además de incrementar la visibilidad —y por tanto, la seguridad de la familia, las mascotas, etc.—, la iluminación enriquece la estética de la piscina. Posibilitando efectos de gran atractivo, que embellecerán el resto del jardín. Si quieres ampliar esta información, descubre cómo iluminar una piscina de manera segura, vistosa y eficaz.

Además, empresas especializadas aconsejan cubrir la piscina en momentos de desuso por la seguridad para niños. Las lonas y cubiertas isotérmicas, utilizadas habitualmente para mantener el agua libre de hojas; insectos y otros desperdicios, son aliados de la seguridad infantil. Y es que las piscinas incrementan su peligrosidad en momentos de desuso, sin adultos que puedan supervisar la actividad de los niños. Cubrir su superficie con una lona o cubierta es, por tanto, una acción simple pero efectiva para mejorar la protección de una piscina para niños. Fabricado en polietileno; este accesorio es fácil de implementar. Mantiene la temperatura del agua y reduce su evaporación, favoreciendo el ahorro y el consumo energético. Al disminuir la dependencia de skimmers, depuradoras y productos clorados.

Otra recomendación son las alarmas de detección de inmersión. No todas las alarmas evitan robos: algunas salvan vidas. Así sucede con los detectores de inmersión, un novedoso dispositivo con sensores para detectar perturbaciones en la superficie de la piscina. En otras palabras, alertan a la familia cuando un cuerpo se sumerge en el agua. Las alarmas de inmersión pueden instalarse en el borde de la piscina o depositarse en su superficie y dejarlos flotar; de modo similar a los dispensadores o dosificadores de cloro. Aunque tampoco son infalibles (emiten falsas alarmas cuando una mascota o un objeto se precipita a la piscina), aportan una capa adicional a la seguridad en piscinas para niños.

Instalar alarmas de apertura es otra excelente medida de seguridad infantil en piscinas, cuya área estará comunicada con el resto de la casa por una o más puertas. De no ser así, siempre pueden implementarse en la valla perimetral que previamente aconsejamos.

De simple funcionamiento; esta alarma se activa generalmente con el movimiento, detectado por sensores ubicados en el quicio o la jamba de la puerta. Por lo general su instalación no reviste mayores dificultades, pudiendo instalarse con la unión de un adhesivo u otro sistema de fijación. Los modelos más sofisticados, sin embargo, requerirán la intervención de técnicos y especialistas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios