Una intrusa en el Estrecho

Los ecologistas analizan la colonización de la 'dictyota pinnatifida', alga tropical afincada desde mayo Temen que desplace a las especies autóctonas con un daño irreversible al ecosistema

Una de las colonias de la 'Dictyota pinnatifida' asentada en el lecho marino de la Bahía de Algeciras.
Una de las colonias de la 'Dictyota pinnatifida' asentada en el lecho marino de la Bahía de Algeciras.
A. Rodríguez Algeciras

14 de octubre 2016 - 05:01

Apareció de pronto y todo apunta que con la intención de quedarse. La dictyota pinnatifida es una especie de alga tropical de color parduzco, gran frondosidad y rápido crecimiento habitual en los fondos marinos tropicales de Brasil y Panamá. Desde el pasado mes de mayo ha comenzado a ser vista en las aguas del Estrecho de Gibraltar, lo que ha despertado las primeras alarmas en los colectivos ecologistas de ambas orillas.

Entre las dudas y la incredulidad inicial, biólogos y colaboradores de Ecologistas en Acción del Campo de Gibraltar y Ceuta han desplegado con medios propios una red de seguimiento y control para determinar el alcance de esta visita tan inesperada como peligrosa para el equilibrio del ecosistema por sus imprevisibles consecuencias sobre la flora y fauna. "Desconocemos exactamente cómo ha podido llegar hasta aquí. Posiblemente a través de las aguas de lastre de los buques de mercancías que recorren todo el mundo. Bien a través de ejemplares adultos o de esporas que han arraigado por la cada vez mayor temperatura de las aguas por el cambio climático. El caso es que apareció de repente en Punta Almina, en Ceuta, sobre el mes de mayo", resume Antonio Muñoz, portavoz de Verdemar-Ecologistas en Acción en el Campo de Gibraltar.

Los expertos creyeron en principio que se trataba de un tipo de alga mediterránea común, morfológicamente muy parecida, que se había "vuelto loca" porque había comenzado a reproducirse por toneladas y a afincarse en el fondo marino hasta los 40 metros de profundidad en un comportamiento inédito hasta el momento. "Lamentablemente hemos comprobado que nos encontramos ante una especie invasora que ya ocupa colonias de 300 o 400 metros cuadrados repartidas entre las aguas de la Bahía de Algeciras y los alrededores de Ceuta. Tememos que por su tupidez pueda asfixiar a especies de invertebrados marinos", relata Muñoz, en contacto con José Manuel Pérez, presidente de Ecologistas en Acción en Ceuta.

Buzos colaboradores del movimiento conservacionista han pasado las últimas semanas haciendo inmersiones para constatar las dimensiones de los asentamientos con unas perspectivas, de momento, poco halagüeñas.

El fenómeno va camino de convertirse en el enésimo ejemplo de especie invasora llegada al calor del tráfico de mercancías. Así entró en España el picudo rojo (rhynchophorus ferrugineus), a través de palmeras infectadas procedentes de Asia que acabó con miles de árboles nacionales como ejemplo más palmario de daño al ecosistema autóctono.

"Los científicos con los que hemos hablado prevén y temen que la dictyota pinnatifida acabe desplazando a otras algas de la zona y modifique el ecosistema de la Bahía de Algeciras. No sabemos aún las dimensiones exactas del problema, pero sí que tenemos uno problema y bastante preocupante", valora Muñoz.

Este alga no aparece aún en el catálogo andaluz de especies invasoras que mantiene activo la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, que cuenta además con un sistema de alertas al que los ecologistas prevén dirigirse en cuanto recopilen más información. No quiere decir que no se esté actuando desde la administración, sino que el caso es extremadamente reciente como para estar debidamente documentado e incluso para adoptar medidas de control. En Gibraltar el Departamento de Medio Ambiente también está captando muestras para trazar posibles acciones, según anunció el gobierno del Peñón el pasado mes de septiembre.

La consecuencia más molesta, de momento, ha sido para los bañistas de Ceuta que durante este verano han tenido varios días cubiertas las playas de Benítez, Calamocarro o Ribera. En el caso del Campo de Gibraltar, los pescadores de La Línea también la han visto emerger, en este caso entre sus artes de pesca. A la costa llegó con los temporales de viento de levante.

Los ecologistas prevén trasladar sus conclusiones a la Consejería de Medio Ambiente y a la junta rectora del Parque Natural del Estrecho para instar a la adopción urgente de iniciativas para evitar que la especie se extienda hacia el Mar de Alborán. Ya hay colonias en los primeros metros del Mediterráneo -con aguas más cálidas que el Atlántico- lo que preocupa enormemente a los expertos. Cómo se comportará ante la menor radiación solar del invierno y la bajada de temperaturas es, a día de hoy, una incógnita.

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