La insolvencia entra de lleno en grandes empresas de la provincia
Hasta septiembre se han presentado 17 solicitudes de concurso de acreedores de negocios con un pasivo de más de 10 millones, siete más que en todo el año 2010 · Cada vez son más los matrimonios en quiebra
La situación empresarial en la provincia de Cádiz no hace sino empeorar. Pese a los continuos llamamientos de la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC) de que se tienen que poner en marcha medidas, sobre todo financieras, para que se creen nuevos negocios, en Cádiz se da todo lo contrario.
Desde que se aprobó la Ley Concursal y se creó el Juzgado Mercantil en la capital gaditana, la declaración de concurso de acreedores, similar a la antigua declaración de quiebra, ha permitido a muchos negocios poder sobrevivir durante algún tiempo pero, sobre todo, ha llevado al cierre a muchos otros. Y, en los últimos tiempos, grandes negocios que cinco años atrás eran la base económica de sus respectivos sectores en la provincia. El último caso ha sido Maderas Polanco, en Chiclana, que se acogió a la declaración de concurso de acreedores al no poder hacer frente a sus obligaciones, lo que ha provocado que sus 300 empleados no puedan cobrar las nóminas.
Según los datos facilitados a este periódico por el Juzgado de lo Mercantil de Cádiz, en lo que va de año se han declarado ya 94 procedimientos concursales. En todo el ejercicio de 2010 fueron 121 con lo que se asegura desde la sede judicial que, cuando acabe 2011, se habrán superado con creces los del pasado año.
Además se da otra circunstancia: de los 121 del año pasado, 11 fueron abreviados y 10 ordinarios. Estos últimos se aplican a aquellas empresas cuyo pasivo supera los 10 millones de euros, es decir, para grandes empresas. Este año, hasta septiembre, de los 94 señalados, 77 son abreviados y son ya 17 los ordinarios. Dicho de otro modo: cada vez son más las grandes empresas que no pueden con la crisis y se ven abocadas a declarar sus deudas ante el Juzgado.
Esto se debe, afirman desde lo Mercantil, a que estos negocios más fuertes, de mayor tradición y, por tanto, de más recursos, aguantaron mejor la primera parte de la crisis (a partir de la mitad de 2007), pero el "efecto dominó" que en los últimos tiempos se ha producido en todo el país los ha hecho caer también. Además, hay que tener en cuenta otro aspecto: estas empresas grandes han visto cómo dejaban de contar con ingresos que eran regulares en años anteriores, bien porque otros negocios también tenían problemas para pagar, o bien esos negocios se declaraban igualmente en concurso de acreedores, o bien directamente habían cerrado. También las administraciones han sido otra fuente de pérdida de ingresos regulares.
El caso de Polanco ha sido el último conocido, pero todo empezó con Delphi. Desde que la multinacional norteamericana afincada en Puerto Real anunciase su quiebra y posterior cierre, han sido muchos los grandes negocios que han decidido acabar su vinculación con Cádiz acogiéndose a la Ley concursal. Por citar algunos, las bodegas jerezanas o el Grupo Jale.
Eso, en el mejor de los casos porque, de hecho, el anuncio de cierre o la presentación de Expedientes de Regulación de Empleo se han sucedido durante este año: desde Acerinox a Visteon, pasando por Alestis (temporal) o Gadir Solar (también temporal) .
En este punto, cabe destacar la evolución negativa que el tejido empresarial gaditano ha experimentado en los últimos años. Según datos del Directorio Central de Empresas (Dirce) del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de negocios abiertos en la provincia, hasta el pasado agosto, era de 60.184. Esto sitúa a Cádiz en los niveles del año 2005, cuando había 58.900 empresas. Ya en 2006, sobrepasaban las 61.000. Además, con el paso de los años, se comprueba cómo el punto de inflexión llega precisamente en 2005. Desde esa fecha y hasta ahora, la cantidad total de negocios ha ido decreciendo (como se aprecia en la tabla adjunta). Peor aún es el dato de los autónomos. Hasta agosto pasado, el número total de personas físicas constituidas en empresas era de 36.668. Para encontrar una cifra similar hay que remontarse al año 2002, cuando había algo más de 36.000. Otro dato llamativo: este año, el número de empresas que se declaran sin asalariados llega a los 31.181, cien más que en 2010, y supone el grupo más numeroso de empresas. El siguiente apartado, el de negocios con uno o dos empleados, ya baja hasta los 17.003 que, además, supone una fuerte reducción con respecto a 2010, cuando había 17.751. De todos los apartados, sólo hay dos en el que 2011 presenta mejores cifras que 2010: uno de ellos, el de las empresas de 500 a 999 empleados, que pasa de cinco a seis.
En definitiva, si se tiene en cuenta el número de empleados y la reducción de negocios desde 2010 a este año, el dato es concluyente: se han perdido 872 empresas que suponen 13.975 empleos menos.
Por otra parte, desde el Juzgado de lo Mercantil se explicó que en lo que va de año también se han producido declaraciones de insolvencia personales. Especialmente, llama la atención el caso de matrimonios que han acudido de forma conjunta a declarar su quiebra, por no poder frente a sus obligaciones.
Sólo el pasado año, de los 120 procedimientos concursales declarados, una treintena fueron por parte de personas físicas sin actividad jurídica. El problema de acudir a esta vía es que supone más gastos y, por tanto, más dificultades económicas que se unen a las que ya arrastran cuando llegan al Juzgado, ya que necesitan un procurador y un abogado.
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