Provincia de Cádiz

Las horas de san bartolomé

  • 18 seminaristas se forman en el Seminario de Cádiz para ser sacerdotes en el futuro

  • Así es un día cualquiera en el histórico edificio de la calle Compañía

Siete de la mañana. A toque de campana empieza la actividad en el Seminario Diocesano. El histórico edificio de la calle Compañía acoge este curso a 18 seminaristas, repartidos entre los seis cursos en que se divide la preparación del futuro de la Iglesia diocesana. "Es una buena cifra, no está mal. Lógicamente siempre se desearía más, pero no es mala cifra. No es una situación alarmante. Estamos muy contentos", valora el rector del Seminario, Ricardo Jiménez.

¿Hay un perfil que describa al seminarista de Cádiz? El rector diferencia dos tipos: "gente joven que entra en el Seminario tras acabar sus estudios de Bachillerato", y "personas que vienen con carrera universitaria e incluso con experiencia en el mundo laboral, con variedad de profesiones como Medicina, Ingeniería...". Curiosamente, esto último (personas que acceden al Seminario después de una trayectoria profesional y con edad adulta) es cada vez más extendido en el mundo occidental. "Hay quienes en su momento se plantearon la vocación pero no dieron el paso. Y años después esa inquietud vocacional no se apaga. Es que cuando Dios llama, llama", comenta Ricardo Jiménez.

Siete y media de la mañana. Los 18 seminaristas se reúnen en la capilla situada en la primera planta del edificio para rezar o asistir a misa, según el día. Luego el desayuno, y las clases. Así, entre oraciones, clases y estudio pasa la mayor parte del día un seminarista en Cádiz. Su formación está ligada actualmente a la Universidad de San Dámaso, "la más potente en España ahora mismo, con más de tres mil alumnos y con un profesorado dedicado exclusivamente a la docencia", destaca el rector, que anuncia además que próximamente se va a renovar la filiación del Seminario a esta universidad.

De nueve de la mañana a dos de la tarde se imparten las clases en San Bartolomé. Alrededor de veinte profesores son los que se encargan de la formación de estos 18 futuros sacerdotes. Un alto porcentaje de estos profesores son sacerdotes, pero también hay materias muy específicas que sí requieren la participación de seglares especializados en ellas. Como es el caso de Psicología o de las asignaturas de Filosofía. "De hecho, el jefe de estudios del Seminario es un seglar", apunta el rector.

Dos de la tarde. Se sirve el almuerzo en el comedor -por parte del personal contratado para estos menesteres-, que se prolonga con un rato de convivencia, de ocio o de descanso hasta que a las cuatro de la tarde comienza el tiempo de estudio, que cada seminarista completa en sus habitaciones o en las distintas estancias habilitadas para ello en el edificio, ya sea de forma individual o en grupos donde se ponen en común las materias de estudio, según los casos.

Cada seminarista de San Bartolomé cuenta con su propia habitación. El rector explica que podría plantearse compartir las habitaciones, pero se ha decidido que cada uno tenga la suya propia. Además, cuentan con las comodidades tecnológicas de estos tiempos: ordenador, tabletas, teléfono móvil, conexión a internet... "No sirve de nada restringir el uso de internet si después lo van a tener cuando acaben su etapa en el Seminario. Lo que sí hacemos es educarlos en el buen uso de las nuevas tecnologías", señala Jiménez. Hay también cierto 'cuidado' con el uso de los teléfonos, que salvo cuestiones de urgencia se reservan para esos espacios de ocio que tienen a lo largo del día.

Ocho de la tarde. Oración en la capilla. Es el momento del día en que los 18 seminaristas vuelven a reunirse, después de una tarde de estudio, de actividades pastorales o de estar con sus familias. Es a esto último solo ocurre la tarde del domingo (desde que el seminarista finaliza su misión en la parroquia que cada uno tenga asignada hasta que vuelven al Seminario para esa oración vespertina). "Los que son de Cádiz o del entorno van a sus casas con sus familias, y los que viven más lejos suelen ser sus familias las que se desplazan ese día a Cádiz para comer con ellos", explica el rector.

Diez y media de la noche. Se rezan completas y cada seminarista se retira a su habitación para descansar. Mañana a las siete de la mañana será otro día. Así son las horas de San Bartolomé.

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