Provincia de Cádiz

El fiscal prevé solicitar una eximente por enfermedad

  • La Fiscalía pide en principio 12 años de prisión por homicidio pero se plantea modificar su escrito de calificación. El procesado padece esquizofrenia paranoide

El fiscal prevé modificar su calificación inicial y solicitar una eximente por enfermedad mental, completa o incompleta, para el joven acusado de matar al padre de su novia. Los testimonios oídos hasta ahora en el juicio, incluido el del propio procesado, y los informes médicos sobre su enfermedad han llevado al representante de la Fiscalía a plantearse ese cambio en su escrito de acusación. Ahora pide 12 años de prisión por homicidio y considera que la esquizofrenia paranoide que padece el joven no le afectó en el momento de los hechos.

El juicio continuará hoy en la Audiencia Provincial de Cádiz con una sesión en la que comparecerán forenses y psiquiatras que abordarán precisamente aspectos relacionados con la enfermedad del procesado. Ayer continuaron los testimonios de testigos, entre ellos el de un policía local de Chiclana que localizó el cuchillo con el que el acusado apuñaló mortalmente al padre de su novia.

Los hechos que el pasado lunes comenzaron a ser juzgados por un jurado en el Palacio de Justicia de Cádiz sucedieron en julio de 2006. El procesado y su novia estaban en casa de los padres de él, en Chiclana, donde hicieron una barbacoa a la que asistieron una hermana de ella y su novio. Por la mañana, cuando esa otra pareja ya se había ido de la casa, se presentó allí el padre de la novia del acusado a buscarla. Entonces hubo una pelea entre el acusado y la víctima, que recibió cuatro puñaladas, una en el corazón.

El procesado aseguró anteayer que no recuerda cómo apuñaló al fallecido, que éste le golpeaba y que él sólo se cubría y que seguramente tenía el cuchillo en la mano cuando el hombre se abalanzó sobre él. Estaba entonces, explicó, recogiendo las cosas de la barbacoa.

La defensa trata de hacer ver al jurado que la actuación del acusado en ese episodio responde a la enfermedad que padece. La acusación particular sostiene en cambio que el joven actuó con plenas facultades y que no fue un homicidio, sino un asesinato.

Un policía local que llegó al lugar del suceso relató ayer que se encontró con que el joven estaba muy nervioso, alterado y con la cara desencajada; que le preguntó por el arma con la que había apuñalado a la víctima y que en principio le dijo que no sabía dónde estaba, pero que le insistió y entonces le indicó que la había tirado en el patio de la casa. El agente dijo que halló el cuchillo en el suelo del patio, escondido bajo un pantalón. Un cuchillo con hoja de sierra. El policía explicó también que el procesado le dijo que había discutido con su suegro acaloradamente, que hubo un intercambio de golpes, que él tenía un cuchillo en la mano y que se lo había clavado.

Otro policía local que también acudió al lugar del suceso declaró en cambio que vio al acusado normal y tranquilo.

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