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Análisis del estado de los embalses de la provincia

El fantasma de las restricciones sigue lejos de Cádiz pese a la sequía

  • Los embalses de la provincia siguen perdiendo agua y ya están a menos del 34% de su capacidad, es decir, 5,5 puntos menos que hace un año

  • La tranquilidad viene de la mano del pantano de Los Hurones, del que bebe la mayor parte de la provincia y que se mantiene en un óptimo 60%

Varias vacas beben, el pasado jueves, en el embalse del Barbate, ubicado entre Alcalá de los Gazules y Benalup y que está al 16% de su capacidad.

Varias vacas beben, el pasado jueves, en el embalse del Barbate, ubicado entre Alcalá de los Gazules y Benalup y que está al 16% de su capacidad. / Manuel Aragón Pina

Los pantanos de la provincia de Cádiz siguen reduciendo a pasos agigantados el agua que tienen embalsada pero, pese a ello, el fantasma de unas restricciones en el suministro sigue estando aún muy lejos de todas las comarcas gaditanas. De ellas, el Campo de Gibraltar es la que actualmente presenta una situación más complicada, aunque sin entrar en alerta roja.

A fecha del pasado viernes, día 27 de agosto, los diez embalses localizados en la geografía gaditana estaban al 33,81% por ciento de su capacidad, con algo más de 615 hectómetros cúbicos almacenados. Este dato supone que la provincia de Cádiz tiene hoy a su disposición bastante menos agua de la que se contabilizaba hace ahora un año. En concreto, el 27 de agosto de 2020 el agua embalsada superaba los 717 hectómetros cúbicos, lo que suponía el 39,3% de su capacidad o, lo que es lo mismo, 5,5 puntos más de lo que marcan los niveles actuales.

La situación no es para nada halagüeña y puede empeorar incluso en las próximas semanas si se mantienen unas altas temperaturas que contribuyen, y mucho, a que se siga evaporando parte del agua embalsada. Por poner un ejemplo, solamente en la última semana estos diez embalses han perdido casi 14 hectómetros cúbicos, una cifra muy alta en la que influye la evaporación, lo que se destina al campo y, en esta época, y de manera especial, el alto consumo de agua potable que se produce en una provincia que incrementa notablemente su población cuando llega el verano.

Además, a medio plazo la situación no pinta excesivamente bien, ya que ahora llega septiembre, un mes que, aunque estadísticamente no es tan seco como junio, julio o agosto, tampoco suele ser muy propenso a grandes precipitaciones, al menos en esta zona de Andalucía.

Si la situación no ha encendido aún muchas luces de alarma en la provincia se debe a que el pantano de Los Hurones está sabiendo mantener el tipo. y muy bien además. Este embalse, que es el que da de beber a más de la mitad de la provincia de Cádiz, se mantiene en unos niveles aceptables, reteniendo cerca de 82 hectómetros cúbicos de agua que lo sitúan aún por encima del 60% de su capacidad. Curiosamente, hace ahora un año Los Hurones tenía peor situación, ya que sus reservas estaban en un 57,6%.

Además, en el caso hipotético de que la situación de Los Hurones empeorara de manera drástica, siempre quedaría la carta del embalse de Guadalcacín, el segundo más grande de Andalucía, el también llamado mar interior y que presenta unos niveles igualmente óptimos, con 302 hectómetros cúbicos almacenados, lo que suponen un tranquilizador 37,82% de su capacidad total.

De los diez pantanos que hay en la provincia cuatro han ganado agua con respecto al año pasado, en concreto los de Los Hurones y los tres que abastecen al Campo de Gibraltar, es decir Charco Redondo, Guadarranque y el minúsculo de Almodóvar, en Tarifa. Pese a ello, esta comarca es la que más preocupa ya que se surte casi en exclusiva de sus dos embalses de referencia.

Del resto de pantanos, el de Arcos mantiene el mismo agua embalsada que hace un año, mientras que los cinco restantes han visto menguar sus reservas. Algunos lo han hecho de manera pausada, como el de Guadalcacín, que ha perdido 4,35 puntos del agua que tenía hace un año, o el del Celemín, en La Janda, (-6,11 puntos). Pero los casos más preocupantes son los del embalse de Zahara-El Gastor, cuyas reservas han caído 16 puntos en apenas 12 meses, y los de Bornos y el Barbate, que han visto cómo en un año el agua almacenada se reducía en unos 10 puntos. El embalse del Barbate, ubicado entre los municipios jandeños de Alcalá de los Gazules y Benalup-Casas Viejas, es el que presenta peores números de todos, ya que está únicamente al 16% de su capacidad.

Esta es la situación a poco más de un mes de que el próximo 1 de octubre arranque un nuevo año hidrológico. La Junta esperará al otoño para adoptar decisiones, pero si la situación se complicara mucho, desde el pasado junio tiene a su disposición un decreto de sequía que le permitiría, por ejemplo, declarar algunas zonas de la comunidad como de situación de excepcional sequía, abriéndose así la puerta a determinadas medidas tendentes a garantizar el suministro de agua.

No obstante, la consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, ya dejó claro días atrás en Barbate que "por ahora el abastecimiento está garantizado" en toda Andalucía. A su juicio, el referido decreto de sequía "va a servir para realizar actuaciones de emergencia en pozos y suministros o para conectar unas cuencas con otras".

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