Provincia de Cádiz

"Ni que decir tiene que no es un día agradable"

  • La normalidad se mezcla con la sorpresa en la sede de UGT tras el arresto de su dirigente

"Normal, tú estás viendo la situación como está, normal". Era la respuesta de un trabajador que salía de la sede principal de los sindicatos UGT y CCOO en Cádiz capital. En el mismo edificio, unas horas antes, dos guardias civiles, de paisano, se habían llevado detenido discretamente a Salvador Mera, responsable principal de UGT en la provincia.

Ni en el bar del edificio se habían enterado del arresto hasta pasadas las doce del mediodía. Habían visto a Mera a primera hora, "ahí en la puerta", y ya luego no había acudido a desayunar, como sí suele hacer cada mañana. Era, sin saberlo, justo cuando salía arrestado.

Apenas conocía nada tampoco un militante que llegaba de hacer campaña por la enseñanza pública. "No me había enterado de nada y ahora que he venido me lo han comentado los compañeros pero nada más".

Y es que en el centro neurálgico de los dos principales sindicatos en Cádiz el movimiento que había era el común, el diario, aunque el tema no faltara en las conversaciones. En las distintas federaciones de UGT, que ocupan varias plantas del edificio, se seguía con la tareas. Alguna puerta se cerraba al ver pasar una cámara y algún gesto de boca cerrada salía cuando se preguntaba por el tema. "Si quieres saber algo, en la tercera planta", comentaban.

Así era. Allí, en la tercera planta, donde está la ejecutiva provincial, era donde más se notaba el clima de tensión por la detención de su principal representante. Algunas caras también delataban el estado de ánimo. Lo habían vivido todo en primera persona. Cómo dos guardias civiles se identificaban enseñando la documentación y le decían a Salvador Mera "que lo acompañaran para unas diligencias" .

"Ni que decir tiene que el día de hoy no es un día agradable para UGT Cádiz. Nosotros no hemos podido hablar aún con el compañero y hasta ahí os puedo contar", comentaba Antonio López, secretario de Organización y Comunicación. La palabra "sorpresa" es la que utilizaba para definir lo ocurrido. "Más que estupefacción, lo que estamos es sorprendidos, y también preocupados, como es lógico".

El teléfono de él y de otros compañeros en las oficinas de la planta sonaba a menudo. "No, no sabemos más nada", se escuchaba. Amablemente, López atendía a los medios de comunicación que lo demandaban. "Ha pasado lo que ha pasado pero seguimos trabajando. Somos una organización centenaria y no nos vamos a parar", decía.

A eso se de las dos de la tarde empezaban a salir más personas desde el edificio sindical. "¿Mucha comidilla? No. Aquí la gente sigue a su tarea normal. La gente que es trabajadora se dedica a su trabajo, otra cosa son los políticos".

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