Una ciudad mucho más"familiar"

Tras prohibir el botellón hace cuatro años, Conil se aleja del turismo joven de alquiler A pesar de las previsiones, los datos de ocupación de este año han sido "magníficos"

La playa de Los Bateles, repleta de turistas a primeras horas de la mañana. Al fondo Conil, con sus inconfundibles casas blancas.
La playa de Los Bateles, repleta de turistas a primeras horas de la mañana. Al fondo Conil, con sus inconfundibles casas blancas.
Mila Alarcón Cádiz

18 de agosto 2013 - 05:01

Conil engancha. Bien saben esto los turistas que, año tras año, repiten y eligen este maravilloso municipio como destino para pasar sus vacaciones. Aunque en un primer momento se pueda pensar que los reincidentes son sólo gente de fuera de la provincia, no se tarda mucho en descubrir que incluso los propios gaditanos eligen este lugar para descansar y disfrutar en verano. ¿Quién no recuerda algún fin de semana de juventud disfrutando de las Calas de Roche?.

Quizás no hace mucho, Conil era más conocido por el turismo joven y la fiesta que ofrecía en verano. Sin embargo ahora, ese Conil de desenfreno y turismo de alquiler poco a poco está desapareciendo, para dar lugar y paso a un turismo mucho más familiar. Así lo ha confirmado la concejala de turismo Pepa Amado, quien ha asegurado que "actualmente se está promocionando un turismo mucho más familiar": "Hace cuatro años conseguimos quitar el botellón", explica la edil, "queremos mostrar que Conil es un destino con muchísimas ofertas de ocio y lugares con mucho encanto". Buen ejemplo de ello es el librito titulado Pedro y las caracolas, una guía turística pensada para los más pequeños en la que se explica, con un vocabulario infantil, la historia y los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Y es que Conil ahora es mucho más exigente, y se propone ofrecer un turismo de calidad. No se conforma sólo con los tres meses de verano y pretende que la temporada turística se alargue en el año, y abarque también septiembre y octubre: "Durante junio y julio recibimos turistas nacionales, pero en invierno nos dirigimos al turista internacional", aclara Pepa Amado. Tanto es así que aparte de las ferias de turismo nacionales, donde habitualmente se promociona el municipio, Conil también ha sido promocionada en varias ferias internacionales, como la World Travel Market, celebrada en Londres, la ITB de Berlín o bien al TUR-Göteborg en Suecia, donde la ciudad ha tenido un buen acogimiento.

Por el momento, de nuestros vecinos internacionales, el alemán es el turista más consolidado. Aún así, la Concejalía de Turismo pretende captar también al turista sueco, "ya que su calendario de vacaciones coincide con nuestra época más floja", explica Pepa Amado refiriéndose a los meses de invierno, donde la actividad turística en Conil desciende.

En cuanto a este año, "a pesar de lo que se temía en un primer momento", los datos están siendo positivos: mientras que mayo fue un mes muy "flojito", en junio y julio se han registrado unos datos de ocupación "magníficos": "Al principio, tal y como está el panorama actual, se preveía la cosa mucho más difícil", explica Amado "pero según los datos que ha publicado Horeca, somos el municipio provincial que ha registrado la mayor ocupación", declara la concejala haciendo referencia a los datos recogidos por La Federación de Empresarios de Hostelería de la Provincia.

Sin duda alguna, durante estos meses, Conil se desborda. En concreto, de aproximadamente 20.000 habitantes (cifra que soporta el municipio durante el invierno), la población pasa a triplicarse durante el verano. Aunque en un primer momento este dato pueda parecer óptimo para comerciantes y hosteleros, también puede suponer un inconveniente a la hora de ofrecer servicios públicos, como los policiales o la recogida de basura. Así lo confirma Juan Bermúdez (IU), alcalde de Conil, quien confiesa que en ocasiones "no se dispone de plantillas suficiente": "Durante el verano, hacemos frente a la situación como se puede, e incluso se ha pedido financiación para solucionar esta situación". En esto, también coinciden con Bermúdez muchos comerciantes y hosteleros. Aunque ellos no se quejan, ya que están "muy contentos", sí es cierto que intuyen y ven necesarios más puntos de información en la ciudad. "En Conil no hace falta nada más", explica Juan Pérez, propietario del estanco situado en El Arco de la Villa, "pero sí se echan de menos más puntos de información para atender a los turistas", confiesa Pérez, quién heredó de su familia este comercio que data del año 1.830.

Aún así, con más o menos puntos de información, el turista se queda encantando con las cientos de opciones y maravillas que ofrece la ciudad. Sin lugar a dudas, la primera de estas pequeñas joyas es la playa y las calas. Tan conscientes son los conileños del gran jalón que tiene el entorno natural en el que se encuentran que, al igual que otros municipios que también viven del turismo, adelantan su temporada de playa: "En semana santa ya se activan los servicios en las principales playas", explica Pepa Amado. Igualmente, el ayuntamiento mantiene el servicio de limpieza incluso en invierno, para poder mantener la calidad de unas playas que poseen varios certificados que avalan su categoría. Concretamente, la costa conileña cuenta con dos playas a las que se les ha concedido la Bandera Azul, el premio otorgado por la Fundación Europea de Educación y Medio Ambiente y mediante, mediante el cual se reconoce la calidad del agua, así como de los servicios y de las instalaciones. Estas playas son la de Roche y la de Bateles. Esta última, al igual que La Fontanilla, cuenta además con el certificado Q de Calidad Turística.

Sin embargo, Conil no pierde nunca sus raíces. A pesar de que poco a poco, este municipio ha ido adquiriendo un carácter más internacional, la memoria de la ciudad permanece intacta y muy protegida gracias al Patronato Municipal Raíces Conileñas. Este grupo surge en los años 70, cuando un grupo de vecinos decidió reunir todos los objetos antiguos que se utilizaban en la vida diaria y en las actividades tradicionales de la ciudad: útiles de pesca, herramientas de campo, muebles propios de una casa típica... Como resultado surgió el Museo Municipal de Raíces Conileñas en el que se exponen todos esos objetos. Este exposición, a la entrada de la cual se puede leer "La entrada al museo es un derecho, no un privilegio", es gratuita.

Otras de las cosas que nunca cambiará en Conil es su gastronomía basada en el atún, y que tanto gusta y tanto atrae. De esta forma, año tras año se celebra la tradicional Ruta del Atún, en la cual han participado este año un total de 32 establecimientos.

Tal y como dice el estanquero Juan Pérez, Conil se alegra "cuando llega la juventud". Al igual que él, los conileños son gente hospitalaria, simpática, que te hacen sentir cómodo, como en casa. Un sitio al que siempre apetece volver. No se sabe qué tiene, pero Conil siempre engancha.

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