Cinco ejemplares de buitre negro dan los primeros pasos para su reintroducción en Los Alcornocales

El proyecto, desarrollado desde la Sociedad Gaditana de Historia Natural, se ha puesto en marcha con ayuda de la Junta y de Fundación Unicaja

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Varios ejemplares, en el aviario de Alcalá de los Gazules.
Varios ejemplares, en el aviario de Alcalá de los Gazules. / SGHN

Los buitres negros son los señores de las sombras: con una envergadura de más de dos metros con las alas extendidas, ostentan el título de ave más grande de Europa.

Su sombra, precisamente, desapareció tanto de los cielos como de los suelos gaditanos hace un siglo: un suceso que se produjo, como suele, por mano humana. "A principios del siglo XX, también había lobos en la provincia -comenta el biólogo Íñigo Sánchez, de la Sociedad Gaditana de Historia Natural-, y se ponían presas con estricnina. Aquello no sólo acabó con los lobos, sino también, con muchas carroñeras".

"Además -continúa-, aunque los buitres cumplen con una función ecosistémica muy importante, se les consideraba alimañas. De hecho, hasta los años 80, cuando quedaron protegidos, se les disparaba".

El buitre leonado tuvo más suerte porque sus costumbres (su gusto por los riscos) lo alejan de nosotros. Pero la preferencia del buitre negro (Aegypius monachus) por los árboles lo hizo más vulnerable, y se llegó a extinguir.

Por eso, a la hora de ir preparando su reintroducción, desde la Sociedad Gaditana de Historia Natural se tuvo claro que un ambiente propicio serían Los Alcornocales: "Al buitre negro le gustan las áreas boscosas con abundancia de alimento -indica Sánchez-. El hecho de que tengamos en la zona una de las mayores poblaciones de buitres leonados del país, con unas 3.000 parejas, nos indica que hay mucha comida disponible".

Actualmente, cinco ejemplares de buitre negro están aprendiendo a valerse por sí mismos en una parcela cercana a la Estación de Referencia del Corzo, en los montes de Alcalá de los Gazules.

El punto se encuentra junto a la Estación de Referencia del Corzo, en pleno Parque Natural.
El punto se encuentra junto a la Estación de Referencia del Corzo, en pleno Parque Natural. / SGHN

El proyecto, que comenzó hace un par de años en el Parque Natural, forma parte de una de las 16 iniciativas de carácter social y medioambiental en Andalucía en las que Fundación Unicaja invertirá dos millones de euros durante este año. En el caso de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, el montante se destinará principalmente a alimentación de los animales, transporte de los voluntarios y, sobre todo, marcaje con GPS -lo que más dinero se lleva-.

"Nosotros, como ONG, vamos a seguir trabajando en el proyecto con o sin subvención -indica la SGHN-, pero este tipo de empujones nos facilitan las cosas, hacen que vayan más rápido. Podemos compensar al menos la gasolina de los voluntarios, y asumir campañas educativas y de información". De hecho, la plataforma tiene previsto dar charlas en centros educativos cercanos al aviario, esto es, Alcalá de los Gazules, Algar y Ubrique.

"Los transmisores GPS, por otro lado -prosigue-, hacen que podamos seguir tanto los movimientos como las rutas que siguen las aves en todo momento".

EL RETO DE LA REINTRODUCCIÓN

El buitre negro es una de esas especies con marcada filopatria: cuando les llega la hora de criar (en el caso de esta especie, a los cuatro o cinco años), vuelven al lugar en el que nacieron. Por eso las reintroducciones son especialmente complicadas y por eso, también, se pueden dar caso de avistamientos pero no de asentamientos. No es, sin embargo, algo imposible: en España, se hizo primera reintroducción de buitre negro en el Pirineo catalán. En la Sierra de la Demanda, en Burgos, hay otro proyecto en marcha "que consiguió criar a los pocos años"; al que se ha sumado otra iniciativa en Portugal.

La clave está en mantener a las aves (ejemplares jóvenes) en un "aviario durante varios meses, para que cojan apego al territorio y tengan tendencia a reproducirse en el entorno", prosigue Sánchez. Desde la Sociedad Gaditana de Historia Natural llevaban varios años dándole vueltas a esa idea: "Se lo propusimos a la Junta, a la que suelen llegar animales a través del CREA", añade el biólogo. Generalmente, son ejemplares jóvenes, casi recién salidos del nido, que se debilitan y se caen: "Cuando se hidratan y descansan, después están perfectamente bien".

La red de CREA ha estado liberando distintos ejemplares en los últimos años, y desde el Servicio de Biodiversidad y Geodiversidad de la Delegación Territorial de Cádiz se propuso a la SGHN colaborar en dichas actividades y otras que pudieran facilitar dicha recolonización del territorio por el buitre negro.

"Se han llegado a liberar seis ejemplares de buitre negro aquí, en el Picacho: y cinco, en Cazorla -desarrolla Íñigo Sánchez-. A todos estos se suman otros ejemplares de alimoche, que se encuentra en peligro de extinción. El estado de conservación del buitre negro, por su parte, se considera vulnerable”.

HASTA FINALES DE VERANO

"Ocurre que, durante un tiempo, no hubo más ejemplares disponibles para llevar a cabo una prueba de reintroducción -continúa-. Pero este año llegaron cinco buitres, que coincidió con la convocatoria de la Fundación". Estos cinco animales se encuentran actualmente en periodo de aclimatación y, probablemente, estén así hasta finales de verano.

La propuesta, que está basada en experiencias anteriores, va acompañada de otra medida, que es la construcción de plataformas con nidos en el entorno del aviario, que se abre por las noches.

Los restos de los que se alimentan (carne y despojos) a veces se los ceden, pero los de más calidad llegan de un suministrador que también le vende al Zoo de Jerez. Se conservan en un congelador alimentado con placas solares y los voluntarios los van sacando y dándoles de comer.

CUATRO ESPECIES EN LA PROVINCIA

Además, para procurar su adaptación, las instalaciones se encuentran cerca de un muladar al que también siguen acudiendo otras carroñeras, con la intención de los nuevos ejemplares las imiten y se vinculen.

Apunta Íñigo Sánchez que las cuatro especies de aves carroñeras propias de la zona (buitre leonado, buitre negro, alimoche y quebrantahuesos) no compiten entre sí, pues sus preferencias de alimentación son complementarias.

Para el biólogo y conservador, además del interés que pueda tener contar con especies tan singulares a nivel turístico, por ejemplo, hay un "deber moral" para con ellas: "Existe incluso la obligación legal de restituir especies extinguidas por causa humana -indica-. Además, a nivel ecosistémico, la función de limpieza de cadáveres y restos resulta fundamental"-

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