Las calles del mapa de exclusión de Grazalema coinciden con las zonas más kársticas
Especialistas del Instituto Andaluz de Geofísica aconsejarán, también, realizar catas en diferentes fincas
La Junta autoriza la vuelta a casa de otros 65 vecinos de Grazalema
Como el Covid, pero más inquietante. Así define Enrique Carmona, del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada, la semana pasada en una Grazalema vacía, "con las casas abiertas y los gatos maullando". Entre las cosas dejadas a medio hacer, las obras de canalización de la depuradora: un enorme butrón con dos excavadoras que los geólogos han aprovechado para ver las capas y la estructura de la roca.
Carmona ha formado parte del equipo de especialistas que llegaron tras el desalojo de Grazalema para colaborar con los geólogos del IGME-CSIC, a petición de la Agencia de Seguridad y Gestión Integral de Emergencias de la Junta. Ellos se encargan de realizar las pruebas geofísicas para auscultar qué ocurre en la primera capa del subsuelo de la localidad. Entre su material, una antena GPR de 200 MHZ y otra de 400 ;HZ, y un equipo de tomografía eléctrica con 80 electrodos.
"Para explicarlo de forma fácil, los geólogos interpretan el conocimiento del medio y nosotros llegamos para realizar más mediciones. Entre todos -indica- obtenemos una imagen precisa del georradar.
El georradar funciona como una antena emisora y receptora, realizando pulsos electromagnéticos que van proporcionando una imagen del interior según las cavidades o protuberancias que vaya encontrando: "Analizamos los perfiles de las zonas donde los geólogos nos han dicho que puede haber problemas".
El análisis de georradar, que ha sido el que ha dado los primeros resultados, ya ha terminado. Ha sido gracias a esta calibración que se ha podido elaborar el mapa de accesibilidad de Grazalema, con su zona de exclusión, que al menos ha servido para gestionar la vuelta con seguridad. El "mapa rojo" que marca estos días la vida de los grazalemeños responde, de hecho, al área en la que los especialistas han encontrado zonas más kársticas, "más porosas", haciendo cálculos entre los dos y los doce metros de profundidad para ver dónde la estructura es "roca más dura o más blanda, por decir. Donde interesa -apunta- es en los primeros quince metros".
Desde el pasado fin de semana, los geólogos están haciendo estudios sísmicos con la ayuda de geófonos: "Una fotografía que completará la imagen del georradar".
ESTUDIOS TAMBIÉN PARA LAS CASAS
"Una cosa muy importante -añade Enrique Carmona- es que nosotros analizamos las calles, en las casas no podemos entrar. De hecho, una de las cosas que aconsejaremos en el próximo informe será que se hagan catas y estudios geotécnicos en las fincas".
Un último informe que, asegura, estará listo en los próximos días, "aunque otro tema es cuándo se van a ir decidiendo las acciones pertinentes".
Como parte del Instituto Geofísico de Andalucía, que estudio la red sísmica de la comunidad autónoma, Carmona insiste en la "casualidad" del ramillete de terremotos que vivió la semana pasada la Sierra gaditana. "Ha habido confusión -explica- porque, muchas veces, cuando se localiza un seísmo el medidor te pone la capa a cero porque no es capaz de determinar dónde están. Y claro, se piensa que ha sido algo superficial y puede estar relacionado con los movimientos del acuífero. Pero luego, cuando se ha calibrado, ha vuelto a estar entre 15 y 16 kilómetros". Los estruendos que escucharon los vecinos desde el interior de la tierra en las jornadas del miércoles y el jueves podrían ser, señala, "los movimientos de roca y material que provocaba el agua en el subsuelo".