Elecciones generales 2019

Un tsunami de urnas

  • Desde el 5 de marzo y hasta finales de junio el país vivirá inmerso en un continuo maremágnum político

Urnas para el Congreso y el Senado en las últimas elecciones generales, celebradas en junio de 2016 Urnas para el Congreso y el Senado en las últimas elecciones generales, celebradas en junio de 2016

Urnas para el Congreso y el Senado en las últimas elecciones generales, celebradas en junio de 2016 / EFE/Nacho Gallego

Ahí van dos detalles. El primero está localizado en el Viernes de Dolores, que este año cae en 12 de abril. Ese día arrancará la campaña electoral para las generales pero también es la jornada fijada para que se presenten las coaliciones de partidos que concurrirán a las elecciones municipales y es igualmente el día en el que las juntas electorales tienen que comunicar cuál será el reparto de escaños de cada Diputación entre los respectivos partidos judiciales de esa circunscripción. Y el segundo de los detalles se localiza en Madrid porque el Rey podrá iniciar la ronda de contactos con los grupos parlamentarios para buscar al nuevo presidente del Gobierno apenas dos, tres o cuatro días antes de que los españoles acudan de nuevo a votar para las municipales, europeas y autonómicas de finales de mayo.

Sirvan estos dos ejemplos para simbolizar los cuatro meses de frenesí que se plantean por delante, cuatro meses de un maremágnum político que arrancará el 5 de marzo con la publicación en el BOE de la convocatoria de las elecciones generales y que concluirá a finales de junio, cuando ya estarán constituidos todos los ayuntamientos y diputaciones y cuando, se supone, habrá concluido también el proceso de investidura del nuevo presidente del Gobierno de España. Es decir, un tsunami político en toda regla que arrancará el Martes de Carnaval, que se extenderá durante la Cuaresma, la Semana Santa, muchas ferias y la romería del Rocío y que concluirá cuando el verano esté ya totalmente asentado.

El calendario electoral de estos cuatro meses no deja prácticamente descanso entre unas elecciones y otras e incluso en algunos casos hasta se solapan los trámites previos a esa doble cita con las urnas. Este calendario es provisional, ya que las respectivas convocatorias electorales pueden variar algunos de los plazos prefijados, aunque en cualquier caso esos cambios serán siempre mínimos. Y es que, por ejemplo, inicialmente el plazo de presentación ante la Junta Electoral de las candidaturas para las municipales se abre el Miércoles Santo y concluye el lunes siguiente al Domingo de Resurrección, con muchos días festivos por medio. No sería de extrañar, por tanto, que ese plazo se altere en algo.

En cualquier caso se abre desde ya un largo proceso en el que de manera indefectible términos como candidaturas, campañas, investiduras, pactos, recursos, urnas o escrutinios formarán parte del día a día de todos nosotros durante los próximos cuatro meses.

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