El banquillo une a un sargento de la Guardia Civil y al hijo de Mágico

La Audiencia inicia hoy el juicio a 15 procesados por un alijo de 1,5 toneladas de hachís. El fiscal acusa al agente de alertar a una organización de narcotraficantes

T. Ramos / Cádiz

12 de abril 2010 - 05:01

La Audiencia Provincial de Cádiz intentará juzgar hoy, por segunda vez, a 15 procesados por un alijo de hachís de 1,5 toneladas de hachís entre los que destacan dos por causas bien distintas pero no menos notables: uno, Jorge Wegner, es hijo del mítico futbolista Mágico González; otro, J.M.F., es sargento de la Guardia Civil. El juicio estuvo señalado para el pasado noviembre pero uno de los acusados padecía gripe A y eso obligó a suspender la vista.

El cargamento de hachís fue capturado en noviembre de 2006 en la zona de Sancti Petri. El sargento de la Guardia Civil procesado estaba en esas fechas al frente del equipo de Policía Judicial de Chiclana y está acusado de un delito de revelación de secretos. El fiscal sostiene en su escrito de calificación provisional que el agente alertó al que considera jefe de la organización de traficantes, J.M.L., de que lo estaban investigando. Y que también le proporcionó información sobre otro procedimiento judicial, del Juzgado de Instrucción número 3 de Chiclana, que había estado declarado secreto. Por eso el fiscal solicita que el guardia civil sea condenado a pagar una multa de 9.600 euros (16 meses con cuota diaria de 20 euros) y que sea inhabilitado para empleo o cargo público durante dos años.

Para J.M.L., como jefe de organización, el fiscal solicita 6 años y 6 meses de prisión por tráfico de drogas. Para otros procesados pide penas que van de 4 años y medio a 5 años y medio. Esta última pena es la solicitada para Jorge Wegner, nacido en 1983, que fue detenido el 30 de noviembre de 2006 cuando intentaba desembarcar el cargamento de hachís que transportaba la Denis I, una embarcación que ocupaba junto a otros dos procesados.

El fiscal sitúa a Wegner días antes de su detención en una gasolinera de Chiclana con otro procesado y cinco garrafas de gasolina que iban a ser utilizadas con el barco que transportó el hachís.

El escrito del fiscal relata varios movimientos de los distintos procesados durante la preparación del alijo. El fiscal anota que el transporte del hachís desde Marruecos fue señalado en principio para el 11 de noviembre y después, tras un primer aplazamiento, para el día 18, fecha que también fue luego rechazada. El problema era encontrar una embarcación que fuese adecuada para poder cruzar el Estrecho de Gibraltar con una tonelada y media de hachís a bordo.

El barco lo proporcionó finalmente el procesado D.L., quien no se limitó a esa tarea, sino que participó activamente en la búsqueda de una grúa para echarlo al agua y en la vigilancia de la costa, asegura el fiscal.

El cargamento de hachís llegó a la costa de Chiclana el 30 de noviembre de 2006. Agentes de la Guardia Civil lo estaban esperando porque los investigadores tenían pinchados varios teléfonos de los procesados y conocían fechas y lugares.

El hachís iba a bordo de la embarcación Denis I, de 7,92 metros de eslora y con un motor de 148 caballos. Eran 55 fardos que contenían 1.587 kilos y que, según estima la Guardia Civil, tenían en el mercado ilícito un valor de dos millones de euros.

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