Provincia de Cádiz

Rescatados in extremis

  • Tres historias de casas, hogares y familias en peligro con final feliz (o casi) gracias a las oficinas antidesahucios

Cuando se habla de endeudamiento hipotecario, los bancos y cajas de ahorros, salvo excepciones, no sólo aprietan, sino que ahogan. Con el agua más o menos al cuello se han visto todos los usuarios de las Oficinas en defensa de la vivienda de la Junta de Andalucía. A muchos, la imagen anticipada del desahucio, con el a menudo rudo y violento desalojo policial, les ha robado horas de sueño y salud. Los protagonistas de estas tres historias de casas y hogares en peligro encontraron en estos servicios abiertos en 2012 por la Administración autonómica a iniciativa de Izquierda Unida la solución a un atolladero que estuvo a punto de hundir sus hogares en la más profunda de las miserias. Todos están enormemente agradecidos con quienes les hicieron ver la luz al final del túnel. 

Ángel Leiva, Algeciras: "Nos vimos siete de familia en la calle"

Ángel Leiva, de 60 años, vive con su esposa, María Álvarez, y un hijo de 38 en la barriada algecireña de Cortijo Vides, en un piso que compró hace doce años en pleno boom inmobiliario. De hecho, trabajó en la construcción hasta que hace tres años tuvo que "prejubilarse" por una minusvalía. Como consecuencia, los ingresos familiares mermaron y no pudo hacer frente al pago de la hipoteca. Entonces recurrió a la oficina antidesahucios de la Junta  y gracias a sus gestiones pudo quitarse de encima una cláusula suelo del 4%. Pero los problemas no terminaron ahí. Ángel figuraba como avalista de la vivienda de una hija de 28 años con dos hijos, uno de 12 y otro de 8. Ella y su pareja estaban en paro y a punto de ser desalojados. Ante la deuda de su hija con el banco, Ángel debía responder con su propia casa. El panorama no podía ser peor: una familia de siete miembros, entre ellos dos menores, se veían en la misma calle y con una pesada deuda de unos 80.000 euros encima. Ángel volvió a la oficina antidesahucios y los expertos de la Junta consiguieron la dación en pago de la casa de su hija y un alquiler durante tres años, en atención a sus especiales circunstancias de emergencia social. "Estamos muy agradecidos, sobre todo a Carmen León y a María del Carmen Fernández; no podríamos pagarle con nada lo que han hecho por nosotros", cuenta a este periódico Ángel Leiva emocionado.

Milagros Caballero, Rota: "¿Otro crédito, si ya estaba con el agua al cuello?"

Milagros Caballero, de 35 años, y su pareja, de 37, padres de un niño con un problema de salud grave, se quedaron parados. En su casa sólo entraban 426 euros y la hipoteca les costaba 275 al mes. Imposible vivir con 151 y llevar al niño a su terapia en Sanlúcar. "Tuvimos que dejar de pagar para seguir viviendo. El banco nos ofreció un préstamo personal de 8.000 euros con el que ir tirando, pero yo dije que no: ¿cómo iba a endeudarme más si tenía una hipoteca de 44.000 euros y ya estaba con el agua al cuello?. Un primo mío que milita en IU me puso en contacto con la oficina antidesahucios. Carmen León me propuso pedir la dación en pago. El director del banco me la denegó por escrito hasta dos veces, pero nunca explicó por qué. Alguien le contó que yo trabajaba en Cáritas, cuando iba allí a por pañales. 'No nos vamos a aburrir', me dijo Carmen. Volvimos a solicitar la dación y por fin el banco me la concedió". Milagros pudo quedarse en su casa como inquilina, pero no quiso. Hoy viven con sus suegros.

Manuela Pazos, Trebujena: "Me devolvieron 17.000 euros"

Manuela necesitaba quitarse de encima la cláusula suelo, pero en la Caja no le hacían caso. Fue el entonces alcalde Manuel Cárdenas quien le dio el nombre de Charo Carrión. Primero dirigieron un escrito al Defensor del Cliente, pero le respondieron que "ese asunto no era de su incumbencia". Entonces remitieron otro escrito al Banco de España. En mes y medio le daban la razón. Para colmo, Charo detectó un error en la hipoteca: la Caja tuvo que devolverle 17.000 euros. "No tengo palabras para agradecer lo que han en la oficina hecho por mí", dice Manuela.

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