Paco Guzmán por tabernas
Gastronomía
El famoso cocinero barcelonés afincado en Rota abre en la calle Mina El Remedio, una taberna de vinos y de tapas con propuestas sencillas pero con toques de excelencia
LA carta cambia cada día. La quincena de tapas está escrita a tiza en una pizarra situada en lo alto del mostrador. No faltan las especialidades típicas de las tabernas, su poquito de queso, caña de lomo, cositas de marisco, algo con pan, tortilla, alguna tostadita con morcilla, frituras y su guiso del día para terminar.
El local, situado en el número 38 de la calle Mina, una de las calles tradicionales del tapeo roteño, ya albergó alguna taberna de enjundía como la cueva del lagarto, un bar que regentó el conocido hostelero Santiago Tirapu.
Paco Guzmán abrió “El Remedio”, el nombre que ha puesto a su taberna, la pasada semana. Ha habilitado el local en pocos días “porque estaba en buenas condiciones”. Hay un salón interior que termina en un pequeño patio, un barra, cortita y una terraza.
El cocinero señala que ofrece “armonía y felicidad”. A sus 44 años Guzmán vuelve un poco a sus origenes, a su época dorada de disfrute en Barcelona cuando regentaba el Santa María. Dice que lo “que quiero ofrecer es comida de taberna, tapas de toda la vida, producto bueno, todo con su toque, pero disfrutando y cambiando cada día la carta, porque también es una manera de que el cocinero esté vivo”.
Cada plato lleva su detalle. Unas ostras (7 euros, tres unidades) van sobre hielo y unas cañaillas, una tapa típica de las tabernas, se sirven con una salsa de aceite, vinagre y limón para mojar, lo que le da al bicho su toque de gracia. Lo mismo ocurre con los mejillones (4 euros). Cada uno de la tapa viene cubierto o de un mojo verde o de un mojo picón. Se cuida el pan que es de la panificadora San Antonio, también de Rota. Viene en rodajas generosas, como si fuera de telera, pero de una miga mucho más suave y ligera. Se deja usar con los mejillones porque el mojo, especialmente el verde, merece un rebañazo.
Los toques de la casa, a pesar de la simplicidad de las propuestas, son continuos. Sirven unas mini tostas con morcilla achorizada que en vez de ir sobre pan ban sobre un bizcocho de naranja. Por encima una mermelada casera de calabaza, manzana y un toque de jengibre.
Para acompañar la lista de vinos es amplia. Muchos de ellos se sirven por copas. La mayoría de la provincia de Cádiz, con jereces, tintos y blancos y también algunas aportaciones foráneas pero muy escogidas. Ha sido elaborada por gente que sabe, el somelier local José Antonio Rodríguez Muñoz “Peque” y el distribuidor Daniel Vázquez.
Por la casa se pasea también con abundancia el “bikini”, una especie de sandwich que se hace en “sandwichera”, un artilugio que aplasta el pan y crea una especie de empanadilla. Guzmán no utiliza pan de molde, sino un pan rústico que rellena con queso tipo Gouda y sobrasada de la quesería roteña de El Bucarito. Todo llega en estado fundente por la acción de la “sandwichera”.
La tortilla de ortiguillas está especialmente jugosita. Paco la ejecuta al estilo más del Norte que del Sur, con el huevo aún líquido en el interior, donde hay tropezones de ortiguillas. Son tortillas pequeñas, individuales, hechas al momento cuando el cliente las pide. Van decoradas con una ortiguilla frita y un poco de salsa Romescu, una especialidad catalana.
El toque “Guzmán” también se deja ver en una carrillada de ternera. La carne la compra en la carnicería de Armario de Rota, que cuenta con ganado propio. La acompaña con una simple salsa y una versión de patatas revolconas muy lograda. No le va a la zaga en punto de la carne, un cuello de cordero que se guisa a baja temperatura. Debajo unas patatas como panaderas, salteadas con trozos de verdura y una salsa de queso que sólo aporta matices y deja lucirse en todo su esplendor al cordero.
El local cuenta también con postres propios con esa llamada también al producto local y a la sencillez. Así hay un requesón de la quesería de El Bucarito acompañado con miel del Rancho Cortesano de Jerez o un bizcocho de manzana acompañado de yogur.
Guzmán opta por la sencillez, por el disfrute del cocinero para hacer disfrutar a los comensales. Lo hace tras su etapa en el restaurante El Tragaluz, el negocio que puso en marcha el empresario roteño Jesús Izquierdo. Allí Guzmán era jefe de cocina y practicaban una cocina más sofisticada y con numerosos toques de otras culturas. El restaurante cerró y ahora el cocinero ha optado por poner en marcha negocio propio.
Su currículum es más que llamativo. Se formó en la Escuela de Hostelería de Barcelona y con el chef Paul Schiff en el Restaurante La Hacienda de Marbella para luego pasar por la Hacienda Benazuza en Sevilla, la incursión andaluza de Ferrá Adriá. Viajó luego, para completar su formación a Japón y con 23 años se fue al País Vasco con Ramón Roteta, uno de los cocineros mas afamados e influyentes por entonces. Luego decidió emprender y montó su Restaurante en Barcelona con el nombre de “Santa María” con el que estuvo durante 17 años siendo toda una referencia en la cocina contemporánea catalana. Luego sumaría también a su oferta Mar, con una oferta también innovadora y desenfadada.
Ahora vuelve a la “esencia”, a la taberna con esta nueva propuesta en el centro de Rota.
Pistas
La famosa cecina de El Capricho de León, ahora en Salicornia de Cádiz
La Bodega El Capricho está considerada como uno de los sitios de peregrinación para los aficionados a la carne. Su estrella es la carne de buey. Ellos mismos seleccionan los animales por toda España y en una granja que tienen en la provincia de León, los mantienen hasta que están en estado óptimo para ser sacrificados.
Juan Höhr, el propietario y cocinero de Salicornia, un establecimiento que abrió en la calle Plocia de Cádiz el pasado mes de noviembre, estuvo trabajando en este prestigioso restaurante al lado de José Gordón, el alma del establecimiento.
Juan aprendió allí el tratamiento de la carne y también tuvo la ocasión de probar su “cecina Premium”, unas piezas que catalogan así cuando reúnen unas condiciones de calidad excepcionales. Sobre todo se valora que su carne esté muy veteada lo que le da una especial jugosidad a la pieza.
Höhr señala que estas piezas no salen habitualmente del restaurante “porque hay muy pocas y el público va a probarla especialmente a la bodega”. Sin embargo debido a la amistad que le une con Gordon este ha accedido a vender al restaurante gaditano una pieza que se podrá degustar en Salicornia a partir de hoy martes 28 de marzo de 2017 y hasta que se agoten las existencias.
El cocinero señala que la cecina se obtiene por el mismo proceso del jamón. Primero se salan las piezas de carne y luego se curan y se ahuman. Para comerla se corta en lonchas muy finas.
“La estamos poniendo simplemente cortada en lonchas muy finas y en platos de entre unos 35 y 40 gramos. Es un producto que rinde mucho con lo que esta cantidad es suficiente para una buena degustación. No le ponemos nada, sólo un poco de pan para acompañar ya que el producto merece degustarse así”.
El plato lo han puesto a 15 euros y señala que “entra dentro de nuestra filosofía de ser un espacio dedicado al producto de calidad. Nos gusta ofrecer productos diferentes como este. Es algo muy especial y no sabremos cuando podremos contar con otra pieza. Cuando la tengamos avisaremos a nuestros clientes y esta cuando se acabe, pues se acabó”.
Llegan a los bares los primeros caracoles
Llegaron. Hay que reconocer que, pese a lo lentos que son, cada año llegan antes. Y es que ha sido sacar los cuernos al sol y acabar en una olla. Los caracoles, esos pequeños seres a los que dan ganas de extinguir a sorbíos, ya están listos. Los primeros, como cada año, vienen de Marruecos; los gasterópodos patrios no estarán maduros hasta bien entrado mayo. Aunque la temporada empieza temprano, hay impacientes que llevan semanas ensayando la cara de comer caracoles delante del espejo. Es necesario entrenar: se calcula que cada día de la temporada son devorados un millón de animalillos, sólo en la provincia de Cádiz.
En Mari y José, uno de los bares que integran la ruta más babosa de Cádiz capital, llegaron ayer jueves 30 de marzo. Son caracoles con todas sus garantías, indican, pero de todos modos el primer día se trata un poco de darlos a probar a los clientes. Se harán entre 20 y 30 kilos, en su caldito, y también habrá cabrillas en tomate. En las redes sociales del otro mítico de Cádiz en este tema, el Nebraska, se anuncian para hoy y el Bar Los Caracoles de Sopranis, para el día 1 de abril.
La Mar de Fresquita de San Fernando los tendrá a partir de hoy. Harán entre 40 y 60 kilos. Han puesto carteles para que los vean sus clientes habituales, que llevaban preguntando por los Theba pisana desde hace tiempo. Es salir el sol, explican, y acordarse de los caracoles. Las cabrillas no se sabe si llegarán a tiempo para inaugurar temporada junto a sus primos pequeños.
En el grupo de Facebook del Bodegón Andalucía han iniciado una cuenta atrás que finalizará el 7 de abril. Podrían haber empezado antes, pero han decidido esperar porque su proveedor les advirtió que estaba lloviendo en Marruecos. Los caracoles vienen del norte de ese país, donde están en sazón antes que en España. Si la temporada se limitara a los que se crían en el país, duraría alrededor de mes y medio y comenzaría a mitad de mayo. Gracias a la importación, se alarga hasta los tres meses, y a algunos les parece poco: ya hay un montón de gente preguntando en este establecimiento, donde tienen fama. Llevan 31 años haciendo caracoles y este año tendrán el mismo precio que el año pasado, 2,20 el tazón y 5,50 la maceta para llevar.
Al Bar de Paco de Jerez, los caracoles llegaron hará un par de semanas, ya a mediados de marzo. Han sido de los pioneros de la provincia, aunque allí indican que aún no han cosechado mucha expectación.
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