Ocupan un edificio de viviendas a punto de ser entregadas en Puerto Real
Los propietarios, que ya han pagado más de 30.000 euros, hacen guardia para evitar que el edificio se convierta en una corrala
El Residencial Antares de la barriada de Casines, en Puerto Real, está generando problemas desde su construcción. El último ha sido el intento de varias familias de convertirlo en una corrala.
En la noche del pasado viernes varias personas entraron en el residencial, partieron las puertas de varias viviendas y las ocuparon con la idea de que se trataba de pisos desocupados en manos de los bancos.
Sin embargo, la mayoría de las viviendas son propiedad de particulares, principalmente gente joven, que estaban a la espera de firmar la compraventa y recibir las llaves del inmueble por el que llevan peleando varios años tras una serie de problemas con la constructora.
La presencia de estas familias en el edificio hizo saltar las alarmas de todos los propietarios que, al conocer la noticia se dirigieron hasta la barriada de Casines para comprobar que, efectivamente, sus casas habían sido habitadas.
Ese fue el primer encontronazo entre propietarios y ocupas. Algunos de ellos, al conocer que las casas no eran del banco sino de puertorrealeños que estaban esperando a firmar para entrar a vivir, decidieron recoger lo poco que se habían llevado y se marcharon. La puerta claro está, se quedo destrozada.
De este modo, a medida que iban apareciendo los dueños de las viviendas, los ocupas iban pasando a otro piso sin saber a quien pertenecía.
"Yo entré en una, vino el dueño y me fui a otra. Si viene el dueño de la que estoy me volveré a ir hasta que me quede en una que sea del banco", aseguraba Ana María de los Reyes, una de las ocupas. La misma dinámica ha seguido María José Prior, que también ocupa una vivienda con la idea de "que alguien nos haga caso y nos den una solución. Que el propietario se quede tranquilo porque yo no me voy a quedar con su casa, sólo quiero que alguien nos escuche y nos ayude".
La situación está provocando momentos tensos entre los ocupas que quieren una salida digna a su precaria situación, y los propietarios de las viviendas que han visto muchas de sus puertas destrozadas y temen que el edificio se convierta en una corrala tras un efecto llamada, por lo que están haciendo guardias a sus puertas. "Ya hemos oído que gente de El Puerto y de Jerez se estaban preparando para venirse aquí, y no lo vamos a permitir porque a estos chavales les está costando mucho pagar la hipoteca de una casa que todavía no tienen", explicaba Juan Benítez, familiar de uno de los propietarios afectados.
Mientras tanto, tanto ocupas como propietarios están a la espera de que se les de una solución, y todos miran al Ayuntamiento.
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