Provincia de Cádiz

Juzgan a padre e hijo por el petardo que causó la pérdida de un ojo en Jerez

  • La Fiscalía pide dos y tres años de cárcel por un delito de lesiones por imprudencia

El juicio por la explosión del petardo que en la Nochevieja de 2007 provocó que la joven Rocío Vázquez perdiera su ojo izquierdo en la barriada rural jerezana de Los Albarizones arranca hoy jueves en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Jerez.

El juicio dará comienzo a las diez de la mañana, hora en la que sentarán en el banquillo de los acusados M.C.G. y F.J.C.P, padre e hijo, para los que la Fiscalía pide dos y tres años de cárcel por un presunto delito de lesiones por imprudencia cometido el 31 de diciembre de 2007.

Según el escrito de calificación del Ministerio Público, los acusados se encontraban en la Nochevieja de 2007 en la plaza de la mencionada barriada rural manipulando cohetes y, en un momento dado, poco antes de las 00.20 horas, ambos volvieron a lanzar los petardos "sin adoptar la más mínima precaución", alcanzando uno de ellos al rostro de la joven, entonces con 24 años.

Como consecuencia, el impacto le provocó lesiones faciales "muy graves" que derivaron en la pérdida del ojo izquierdo y desde ese momento -tras permanecer ingresada en la UCI del hospital Puerta del Mar de Cádiz- la joven ha tenido que ser sometida a "innumerables" intervenciones quirúrgicas, teniendo pendiente "otras tres" en el momento en el que la Fiscalía presentó su escrito de calificación.

Además, debido al impacto, los médicos le recomendaron un audífono al detectar lesiones en un oído, y también una septoplastia por la desviación del tabique nasal, a lo que habría que unir el tratamiento recibido por "estrés postraumático".

Asimismo, cabe señalar que, debido a la explosión del petardo en su cara, tiene reconocido un grado de minusvalía del 48% por la Consejería competente de la Junta de Andalucía.

En la ejecución de la sentencia, la acusación particular también pedirá una indemnización por las secuelas que sufrirá esta joven "de por vida".

Los motivos de que la fase de instrucción se haya prolongando tanto en el tiempo responden a que han sido muchos los testigos que han pasado a declarar por el Juzgado y a las múltiples operaciones a las que se ha sometido Rocío, además de las diferentes evaluaciones por parte del médico forense.

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