"Daría mi casa al banco con los ojos cerrados para quitarme la hipoteca"

La crisis económica Familias asfixiadas por créditos que no pueden pagar

La subida del Euríbor, el parón inmobiliario y el desempleo se han convertido en una trampa para muchos gaditanos que no pueden ni vender su vivienda ni entregarla a cambio de liquidar el préstamo

El camionero gaditano Antonio Lorenzo conversa en el salón de su vivienda, situada en un barrio céntrico de Chiclana.
El camionero gaditano Antonio Lorenzo conversa en el salón de su vivienda, situada en un barrio céntrico de Chiclana.
Jorge Garret / Cádiz

15 de noviembre 2008 - 05:01

El gaditano Antonio Lorenzo va subiendo y subiendo su tono de voz conforme avanza la conversación. Cada vez que pronuncia la palabra "hipoteca" el discurso aumenta unos decibelios, y después sigue bufando, indignado. Es camionero, "muy alegre normalmente", dice, "un tío de los que todo le da igual", pero con el asunto de las cuentas domésticas sobre la mesa se calienta como una cafetera. No se pone al volante desde agosto y con los 920 euros que cobra de paro aún tiene que poner un pico para pagar su hipoteca de casi mil. "Si no encuentro trabajo YA, y si mi novia no encuentra trabajo YA, no sé qué vamos a hacer", sentencia el joven en su casa de Chiclana, un bajo en el centro; dos dormitorios y 70 metros cuadrados.

La crisis económica le ha metido en una trampa: sin trabajo y con la única aportación del desempleo, Antonio no puede pagar las cuotas de su hipoteca, que se han encarecido de 600 a 1.000 euros en tan sólo dos años por la subida de los tipos de interés. Además, tampoco puede vender su casa porque no hay quien se atreva a comprar en estos tiempos.

Él, desde luego, no encuentra a nadie, pese a que ya ha descartado la posibilidad de ganar algún dinero a la inversión que hizo en 2006, cuando se compraban viviendas, muchas sobrevaloradas, sin miedo al endeudamiento, al grito de "los pisos nunca bajan". Ahora el camionero anuncia su propiedad en Vendoporhipoteca.com, una web dirigida a aquéllos que quieren colocar sus inmuebles por lo que les queda de préstamo, ni más ni menos.

También en Chiclana, Abraham Ruiz "vende urgentemente" la vivienda que adquirió en 2005. "Zona Pico de Oro. 80 metros cuadrados y 3 dormitorios. Cuota de 900 euros, capital pendiente 154.698". Él es tapicero y su mujer, cantante de orquesta. Pero ambos están en paro. Efectos de la crisis. Con dos niñas. "Estamos al día en los pagos pero nos vemos negros para reunir para la hipoteca. Queremos quitárnosla de encima a toda costa", sostiene este extremeño afincado en la provincia. Está dispuesto a rebajar sus pretensiones, a despachar su casa hasta por unos 100.000 euros, calcula, reducir así la deuda y optar por el alquiler. No ve otra solución. "Sé que esto no durará un día ni dos y que al final, tarde o temprano, tendré que vender", argumenta Abraham, que también canta, como su esposa, y ayuda a su cuñado en el bar cuando puede.

La Plataforma Hipotecaria creada ad hoc por Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas de Ahorros) cifra en más de medio millón las familias españolas que tendrán serias dificultades para pagar su hipoteca cuando acabe este año. En la situación más delicada de este gran grupo se encuentran más de 50.000 propietarios que ya han incurrido en impagos suficientes como para desesperar a los bancos, que están multiplicando por dos las cifras de ejecuciones hipotecarias en los juzgados (el proceso legal que inician las entidades financieras para embargar la vivienda en reclamo del dinero prestado).

En el segundo trimestre de este año, entre abril y junio, en España se cursaron 13.245 ejecuciones hipotecarias. Sólo en la provincia de Cádiz se registraron 305 casos, frente a los 168 del mismo periodo de 2007, según estadísticas del Consejo General del Poder Judicial. La cifra desvela una media de tres procedimientos diarios de embargo en los juzgados gaditanos.

Antonio Lorenzo, que está pendiente de una llamada para irse a Cataluña porque "dicen que allí hay faena", teme que algún día sea él quien reciba una de estas demandas por impago. Pero no sabe como evitarlo. "Dime tú qué hago. He ido al banco, me dieron unos meses de carencia, pero ya no hay más, me dicen que pague lo que pueda y yo a fin de año no llego. Les digo que les doy las llaves del piso. Daría mi casa al banco con los ojos cerrados para quitarme la hipoteca. Pero me dicen que no es la política de la empresa", relata el camionero.

Los bancos, en principio, no quieren casas. "Son muy reacios a acabar convirtiéndose en una inmobiliaria", explica Santiago Pérez, portavoz de Adicae. Pero todo depende de la situación financiera de cada entidad, de su índice de morosidad o del perfil del propietario. "Muchas veces saben que si van al juzgado acaban obteniendo unos ingresos bajísimos en las subastas, y se quedan sin vivienda y sin cliente", justifica el portavoz de Adicae.

Cuando las expectativas de ganar dinero se convierten en interés por perder lo menos posible, la dación en pago -la entrega de llaves a cambio de la cancelación de la hipoteca- es una solución para los bancos. Óscar Martínez, presidente de la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios, corrobora que se está produciendo este tipo de operaciones, sobre todo en casos de inmigrantes que se quedan sin trabajo y deciden volver a sus países de origen. Pero Manuel Luque, dueño de la agencia jerezana Propiedad Inmobiliaria, sostiene que no es un caso exclusivo de la población extranjera y asegura que conoce casos de entidades financieras que han aceptado daciones en pago en la provincia. "Por lo menos tengo constancia de cuatro o cinco", asevera el empresario.

Luque se dedica desde los noventa al otrora fulgurante negocio inmobiliario en la provincia pero la crisis le ha pillado a contrapié. También a él. Ahora vende con urgencia un lujoso adosado en la Hacienda de Montealto, en Jerez, para quitarse una carga de 1.900 euros mensuales que no puede saldar con los decadentes ingresos de la agencia. Luque admite que esta vez "las cosas le han salido mal". Ha llegado a encontrar un comprador para su casa, pero el banco no le ha concedido crédito para la operación.

Más delicada es la situación de Gema Bienvenido, gaditana "desesperada", "muy desesperada" por quitarse de encima una vivienda en Algeciras que no puede ni pagar ni vender. Su hipoteca se ha encarecido de 760 euros a 1043 en dos años, y encima ha perdido su puesto de trabajo, en una promotora. Hace unas semanas planteó su caso al banco, que está dispuesto a darle a cambio del piso el 85% del valor de su hipoteca, el montante por el que ahora se ha tasado el inmueble. El resto hasta la liquidación, unos 30.000 euros, se lo endosan en un préstamo personal. "Me lo estoy pensando, y creo que voy a aceptar", reflexiona ella.

El portavoz de Adicae recuerda que las tasaciones hinchadas son una de las causas que han hecho explotar la burbuja inmobiliaria y critica que se sigan colocando productos crediticios a los usuarios: al final, lamenta, el consumidor carga con otro préstamo, y parece que es el único culpable de la situación.

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