El cambio climático elevó un 21% la intensidad de las lluvias de la dana de Valencia

Un estudio indica que el calentamiento aumentó un 55% la extensión de la zona en la que se recogieron más de 180 litros por metro cuadrado

El cambio climático aumentó un 21% la intensidad de la lluvia de la dana de Valencia.
El cambio climático aumentó un 21% la intensidad de la lluvia de la dana de Valencia. / Efe
Efe

17 de febrero 2026 - 17:44

El 29 de octubre de 2024, una lluvia extrema en la Comunidad Valenciana desbordó ríos y barrancos y causó unas inundaciones catastróficas que costaron 238 vidas. Ese día, sólo en Turís cayeron 184,6 litros en una hora y 771 en 16 horas, cifras que serían distintas si no hubiera calentamiento global.

Ésta es la principal conclusión de un estudio internacional liderado por la Universidad de Valladolid y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y hecho en colaboración con varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que indica que el cambio climático intensificó los mecanismos que generaron esas lluvias torrenciales y que provocaron unas inundaciones históricas en España.

El estudio, cuyas conclusiones se han publicado este martes en la revista Nature Communications, revela que el 29 de octubre de 2024, en comparación con la era preindustrial, la tasa de lluvia en 6 horas aumentó un 21%; el área en la que se recogieron más de 180 litros por metro cuadrado fue un 55% mayor; y el volumen de lluvia en la cuenca del río Júcar subió el 19%.

Todas esas cifras hubieran sido diferentes si la influencia del hombre no hubiera calentado el clima durante los últimos 150 años, explica a EFE el autor principal del estudio, Carlos Calvo-Sancho, doctor en física e investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CSIC-UV-GVA). Y avisa: no sabemos cuándo pero esto "va a volver a ocurrir".

La investigación destaca "la urgente necesidad" de establecer estrategias de adaptación eficaces y una mejor planificación urbana para reducir los riesgos crecientes asociados a los fenómenos meteorológicos extremos "en un mundo que se calienta rápidamente".

Modelos matemáticos

Se ha sugerido que la influencia del cambio climático antropogénico puede estar asociado al aumento de las condiciones meteorológicas extremas -como lluvias torrenciales- pero cuantificarlo es complicado por la dificultad a la hora de distinguir entre los procesos inducidos por el ser humano y los naturales.

Para tratar de averiguarlo, el equipo empleó el método basado en modelización numérica de alta resolución (que combina simulaciones y observaciones directas) para cuantificar hasta qué punto el calentamiento global afectó a la tormenta de Valencia de 2024.

Primero hicieron una simulación para reproducir el evento (simulación de control) y después modificaron las condiciones iniciales quitando la señal del cambio climático provocado por el hombre. A partir de ahí, realizaron quince simulaciones basadas en quince modelos climáticos, recreando el evento en un clima preindustrial.

El método no es nuevo. Se usa para estudiar el impacto del cambio climático sobre fenómenos a pequeña escala como el sistema convectivo (el complejo de tormentas) asociado a la dana (depresión aislada en niveles altos) de Valencia, pero no para eventos de mayor escala, como olas de frío o calor.

De hecho, los autores del estudio usaron esa metodología para analizar la tormenta de granizo de Girona de 2022, que dejó pedrisco de doce centímetros y causó la primera víctima mortal por granizo en Europa en los últimos 30 años.

Ese trabajo mostró que la ola de calor marina favoreció las condiciones necesarias para que se desarrollara el granizo gigante, todo ello "potenciado por el cambio climático", explica Calvo-Sancho.

En este nuevo estudio, las simulaciones del fenómeno con una resolución a escala kilométrica revelaron que el cambio climático aumentó la intensidad de la lluvia un 21 %, un 55 % el área afectada por precipitaciones totales iguales a superiores de 180 litros por metro cuadrado y un 19 % el volumen de precipitación en la cuenca del Júcar en comparación con la era preindustrial.

Mecanismos de retroalimentación

Pero ¿qué pasó dentro de la tormenta para que se intensificase así? El análisis mostró que el calentamiento de la superficie del mar en el Mediterráneo y el Atlántico norte aportó más humedad a la atmósfera, lo que aumentó el vapor de agua (que después se convierte en lluvia) y produjo una serie de cambios en la dinámica de la tormenta que intensificaron las precipitaciones.

"Este calentamiento actuó como combustible y provocó un pequeño aumento de la evaporación (del 10 %) y del flujo de vapor de agua, es decir, del transporte de humedad a la tormenta (del 8 %), lo que produjo una liberación de calor latente en el sistema que gobierna la nube de tormenta del 30 %", detalla Calvo-Sancho, quien realizó la investigación en el departamento de Matemática Aplicada de la Universidad de Valladolid.

Esta reacción en cadena aumentó la potencia de la tormenta, hizo que las corrientes ascendentes fueran un 11% más intensas y que la actividad de la microfísica fuera mayor y, en consecuencia, "también los impactos en superficie", describe el científico.

"Los hallazgos ponen de manifiesto la necesidad urgente de implementar estrategias de adaptación efectivas, incluida la monitorización y predicción de estos fenómenos, así como revisar la planificación urbana para hacer frente a riesgos hidrometeorológicos crecientes en un mundo que se calienta rápidamente", concluye César Azorín, investigador principal del Laboratorio de Clima, Atmósfera y Océano (Climatoc-Lab) del CIDE y coautor del trabajo.

stats