César Brandon. Escritor y ganador del programa 'Got Talent' "A los españoles les encanta decir que no, pero claro que España es racista"

César Brandon. César Brandon.

César Brandon. / José Ángel García

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-¿Cómo se ve la vida desde la fama fulminante?

-Con muchísima tranquilidad. Sigo siendo el mismo chaval de siempre. No oculto que estoy fascinado con todo lo que está pasando, pero, si me preguntan, yo diría que no soy famoso. Tal vez sí que lo sea, pero a mí me gusta decir que no.

-¿Hay algo que lo prepare a uno para vivir un fenómeno televisivo así?

-Mi madre me educó bien, tengo esa suerte. Es cierto que ha sido un cambio radical, en un solo mes me he movido más que en los últimos siete años, pero aparte de eso no creo que nada más cambie en mi vida.

-¿Soñó alguna vez con ser famoso?

-No. Siempre me imaginé como ese escritor que va en el metro y ve a una persona leyendo su libro. Cuanto menos pueda dedicarme a estar en la tele y más a escribir, mejor para mí.

-¿Qué lo empujó a llevar sus poemas a la televisión?

-Llevaba tiempo leyendo mis poemas en bares. Sólo quería una oportunidad. Sentí ganas de exponerme. Y tenía algo que contar. Le eché valor, porque pude haberme convertido el hazmerreír de España.

-¿Cuáles son esas cosas que tenía que contar?

-Bueno, tenía que hablar de mí. Últimamente estamos empeñados en sentirnos especiales, pero las personas nos parecemos mucho más de lo que creemos. Y por eso quería hablar de mí, de mi experiencia.

-Sabrá que hay quien piensa que los talent shows transmiten una imagen muy predefinida y bastante perversa del éxito, además de una imagen falseada del verdadero trabajo creativo. ¿Es una visión injusta?

-En mi caso, creo que esto no va a ser sólo un boom momentáneo. Llevo muchísimo tiempo escribiendo y no pienso parar ahora, precisamente. Nunca he sido de ver la tele, pero una cosa que he aprendido tras pasar por ella es que las personas que van ahí son reales. Con sus miedos, con sus sueños, por más que a más de uno le parezca que hacen payasadas. Detrás de las cámaras yo he visto mucho miedo.

-¿El talento se tiene o se hace?

-Hay que trabajar mucho. La gente me dice que lo que yo hago es difícil, pero yo creo no, que es cuestión de que te apasione. Si lo único que tienes es talento, puedes llegar a convertirte en alguien mediocre: si eres muy bueno en algo, pero te quedas sólo en eso, si no le metes trabajo, si no lo haces, se queda todo en nada.

-¿Qué debe tener un buen poema?

-Tiene que ser capaz de hacer reír. Es la conexión más bonita que puede darse entre dos personas. Aunque luego hables de cosas importantes, si conectas desde el humor con una persona, ya te la has ganado.

-Vamos, que esto de recitar le ha venido de maravilla para ligar...

-[Se ríe] Sí, para qué nos vamos a engañar. Lo he usado, claro, y mucho además. Cada uno tiene sus armas...

-Entre sus preferidos están Paulo Coelho, George Orwell, Albert Espinosa, Defreds, Marwan. No es muy de los clásicos...

-Bécquer me gusta. Pero en general no leo mucha poesía, la verdad.

-Entiendo que es más de la escuela de la calle, que dice el viejo tópico...

-Definitivamente. Se dice que para ser un buen escritor hay que leer muchísimo, y es cierto, pero para mí la mayor inspiración es vivir. Estar en la calle. Y luego encerrarme en mi habitación y para contarlo.

-Ahora hay multitud de autores que conectan con gente muy joven desde las redes sociales. ¿Cuánto le preocupa que la crítica diga que eso es mala poesía?

-Poco, por no decir nada. La poesía no le pertenece a nadie. Poesía es lo que uno quiera que sea poesía. Y yo digo que lo que hago es poesía. No hay más.

-"Todo lo escrito por Paulo Coelho", afirma usted en el libro, "es absolutamente cierto". ¿El mundo ha conspirado para hacer realidad sus deseos?

-Por supuesto. Pero yo también he participado en la conspiración.

-Llegó a España en 2011, en plena crisis. ¿Qué país se encontró?

-Yo había venido ya antes varias veces, en verano, de vacaciones con la familia. Pero nunca había estado aquí solo. Tenía 18 años y me sentí por primera vez expuesto al mundo como adulto. Encontré un país mucho más abierto de lo que esperaba. He vivido situaciones difíciles, pero sobre todo mucho amor.

-Situaciones difíciles...

-Muchísimas. Principalmente un montón de racismo. Situaciones violentas que al fin y al cabo han forjado mi carácter. A los españoles les encanta decir que no son racistas, pero claro que España es un país racista. Eso sí, no tan racista como algunos pueden pensar. Después de todo, yo soy negro y he ganado un talent show y ahí no ha importado el color de mi piel.

-¿Le interesa la política?

-Claro. Es más, si alguna vez pudiera implicarme en ella, definitivamente lo voy a hacer, a lo mejor no en España, que supongo que es más difícil, pero en Guinea tal vez sí. Yo he visto aquí una crisis en la que la gran mayoría no lo ha pasado tan mal; puedo estar equivocado, pero creo que si la gran mayoría lo pasa mal, mal de no tener nada, no se habrían aguantado ciertas cosas que se han aguantado como si nada. Pero yo es que vengo de Guinea Ecuatorial... Muchos compañeros de carrera, por ejemplo, se quejaban de que ya no les daban becas, ¡pero luego llegaban las elecciones y votaban al mismo partido! Es incongruente, ¿no? Yo no entiendo tanto miedo al cambio.

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