Carlos Jiménez: "No hay que regañar al fumador"

Neumólogo

Carlos Jiménez, neumólogo. / M. G.
Juan de la Huerga

08 de marzo 2026 - 05:00

SIN MALOS HUMOS. Doctor en Medicina y neumólogo, Carlos Jiménez (Fernán Caballero, Ciudad Real, 1956) ha dedicado la mayor parte de su vida al estudio del tabaquismo, de combatir los malos humos. Fue creador y director de la primera Unidad Especializada en Tabaquismo de España. Autor de varios libros del asunto, presidió la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.

Pregunta.–Decía mi abuelo, radiólogo, que los médicos que más fumaban eran... los de respiratorio.

Respuesta.–Así es. Cuando hice la residencia de Neumología era donde más se fumaba, incluido yo. La mayoría de pacientes eran fumadores y por eso me especialicé en tabaquismo, para ayudarlos a dejarlo, en aquel momento no había nada.

P.–Un colega se quitó en verano y dice que si los médicos riñeran menos, lo dejaría más gente.

R.–El tabaquismo es una enfermedad crónica y el fumador es un paciente; por tanto, lo último que hay que hacer es reñir. Hay que ayudarlo a que lo deje. Si no quiere, darle información para que sepa que corre un grave riesgo y, si quiere intentar abandonarlo, prescribirle un tratamiento farmacológico adecuado.

P.–Cada vez quedamos menos fumadores: ¿por concienciación, ley antitabaco, hábitos de cuidarse, no está de moda?

R.–Hay más sensibilización de que el tabaco causa enfermedad, riesgos para la salud y mayor mortalidad. Pero hay un dato muy preocupante: se están iniciando jóvenes y adultos en nuevas formas de consumo: el cigarrillo electrónico o el calentado. A la larga los llevarán a fumar tabaco tradicional.

P.–El tabaco mata a más de 1.000 personas a la semana en España. Somos tontos del bote.

R.–No es que sean tontos del bote, son adictos. El 85% de los fumadores lo son a la nicotina y el 75% quisieran dejar el tabaco.

P.–¿El cáncer de pulmón es más mortal en las mujeres que el de mama?

R.–Sí, existen tratamientos adecuados para el de mama, ha habido un gran desarrollo, y no tan eficaces para el de pulmón. Ahora está la inmunoterapia, que puede aumentar el porcentaje de curaciones, pero el actual es bajo. El mejor tratamiento es la prevención y dejarlo.

P.–¿Un fumador siempre lo es aunque lo dejara hace 20 años?

R.–Sí, porque sigue teniendo riesgos de volver. Y si lo hace todos sus mecanismos neurofisiológicos se destapan de forma rápida y vuelve a consumir como antes.

P.–Muchos se quitan y vuelven, se quitan y vuelven... Igual eso es peor.

R.–No, el fumador, aunque recaiga, aprende trucos que vuelve a utilizar con mayor éxito en un nuevo intento. El tabaquismo es una enfermedad recidivante, es decir, se deja, se vuelve... y hacen falta varios intentos.

P.–¿Si lo dejo con 52 tacos, se regeneran los pulmones o eso me dice mi suegra para persuadirme?

R.–Se regeneran, sí. Nunca es tarde si la dicha es buena funciona perfectamente con el tabaco. Aunque lleve 40 años, al dejarlo hay beneficios inmediatos y una reducción progresiva en las posibilidades de desarrollar enfermedades.

P.–El Sistema Nacional de Salud financia un nuevo fármaco (citisiniclina) en solución oral. ¿Me receta seis o siete cajas?

R.–Hay cuatro eficaces: vareniclina, citisiniclina, terapia sustitutiva con nicotina (chicles y parches) y bupropion.

P.–¿Apurar hasta el filtro es peor o una bobada?

R.–Es una leyenda urbana. Fumar es siempre malo. En una calada, al principio o al final, se inhalan 4.500 sustancias, la mayoría tóxicas; una es la nicotina, la droga que hace que el fumador se haga adicto.

P.–Sin ánimo de hacer apología, pero Santiago Carrillo fumó como un carretero y murió con 97 años.

R.–Hay excepciones, pero todos los estudios con distintas metodologías sobre diferentes poblaciones indican que el tabaco es la principal causa de muerte. En España mata a más de 56.000 personas al año.

P.–Afirma que es más adictivo que la cocaína. ¿Encarcelamos a los ministros de Hacienda que no lo prohíben por cobrar una fortuna colosal en impuestos (80%)?

R.–Un estudio demuestra que las ganancias de la Agencia Tributaria por el tabaco fueron en 2022 de 6.700 millones, pero el gasto directo, no indirecto, por atender enfermedades producidas por fumar fue de 8.000. Las cifras cantan a favor de la prevención y del tratamiento.

P.–Y es mucho más adictivo que la cocaína.

R.–Sí, sí, pero hablo de la capacidad de crear adicción, no del problema social de un nicotinómano en comparación con el de un cocainómano. Eso sí, la capacidad de la nicotina de hacer a una persona adicta es cinco veces más que la cocaína.

P.–No me gustan los puros. Expláyese sobre sus males...

R.–Por la inhalación del humo del puro se producen más lesiones de la mucosa orofaríngea que del epitelio pulmonar, pero las patologías asociadas al consumo de puros y cigarrillos son más o menos idénticas. Hay muy pocos fumadores que lo sean sólo de puros.

P.–Desmiéntalo: dejarlo provoca estreñimiento.

R.–Es verdad pero tras seis meses sin fumar se puede volver a un hábito intestinal normal. Ése es uno de los síntomas del síndrome de abstinencia.

P.–Confírmelo: engorda.

R.–Pasa algo similar, engorda los tres primeros meses, pero con recomendaciones dietéticas esos kilos se pueden perder fácilmente.

P.–En confianza, el tabaco es malísimo... ¡pero un porrito por las noches es una bendición! Mejor que la benzodiazepina.

R.–Esto se ve mucho en las consultas y es un problema porque estos fumadores de hachís y de tabaco dicen que quisieran dejar lo segundo y seguir fumando lo primero, pero si hacen eso, se convertirán nuevamente en fumadores, incrementan mucho sus posibilidades de recaída. Lo mejor es dejarlo a la vez y de golpe las dos cosas.

P.–¿Tiene fuego? Es que me he dejado el mechero en casa.

R.–Si quisiera flirtear, le diría que el fuego lo encontraría usted en mis ojos. Pero no tengo fuego, no. Cuando era fumador sí, pero de eso hace mucho tiempo.

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