patrimonio

Cinco siglos cargados de Historia

  • El convento de La Concepción cumple 500 años y se han organizado una serie de eventos en torno a esta efeméride

  • El sábado comienzan las visitas guiadas al edificio religioso

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Con este artículo queremos conmemorar el quinto centenario de la fundación del convento de franciscanas concepcionstas en El Puerto. Repasamos muy brevemente su historia, destacamos la importancia de su patrimonio e invitamos a todos los interesados a participar en los eventos que se están organizando para celebrar dicha efeméride, como la serie de visitas guiadas por su templo y coro.

La historia de este convento se remonta a la segunda década del siglo XVI, a partir de la ampliación de un hospital en 1517 gracias al interés y celo de Doña Gracia García de Sotomayor, quien, con el beneplácito del Duque de Medinaceli, el regidor de El Puerto y el arzobispo de Sevilla, fundaría un convento como filial del matriz de Toledo, instituido por Beatriz de Silva en 1484 como orden de franciscanas concepcionistas. La escritura de fundación de este portuense data del 7 de noviembre de 1518 y las obras finalizarían en 1530.

Los beneficios de las entradas de las visitas serán destinados a fines sociales de la orden

La fisonomía actual es el resultado de las reformas realizadas durante los siglos XVII y XVIII, en el contexto de la devoción inmaculista y del esplendor económico que gozaba la ciudad. Su principal ampliación se debe a las aportaciones económicas de ricos comerciantes y mecenas como las familias Vizarrón y Barrios. El nuevo templo se bendijo en 1732 y el ornato a base de retablos, tallas, pinturas, etc. se prolongó durante toda la centuria. Fue la gran época del convento que, en 1752, llegó a contar con cuarenta y cuatro monjas, la población religiosa regular femenina más numerosa de El Puerto entonces.

Por aquellos años poseía numerosas casas en el centro de la ciudad y tierras de labor, pero la desamortización eclesiástica de Mendizábal en 1836, aunque no afectó al convento propiamente dicho sí perjudicó a su patrimonio de propiedades rústicas y urbanas. Otro hito importante más reciente tuvo lugar en 1926, cuando vinieron a esta comunidad concepcionista diez religiosas del deteriorado convento de Villamartín.

Disfrutar del patrimonio oculto e intuir la riqueza espiritual encerrada entre sus muros es penetrar en el transcurso de la historia y en las intenciones de esa piedad popular materializada en las numerosas y generosas donaciones de patronos y devotas familias benefactoras a lo largo del tiempo. Pero también nos servirá para comprender que la conservación del recinto y su patrimonio mueble ha sido posible gracias al celo y cuidado de las distintas comunidades de religiosas que se han sucedido en estos cinco siglos de historia. Superando penurias económicas y múltiples dificultades han sabido custodiar y preservar su maravilloso patrimonio artístico. El presente y el futuro no es tan alentador, pero de ello hablaremos en otra ocasión.

IMPORTANCIA DE SU PATRIMONIO

El patrimonio artístico conservado en el convento de la Concepción de El Puerto es de una gran importancia histórica y mérito artístico. Además de una arquitectura barroca típicamente conventual y dieciochesca tanto en su exterior como en la iglesia, coros, claustro y otras dependencias del interior, podemos afirmar que todas las facetas del arte están perfectamente representadas en el mismo: desde rejas y puertas hasta retablos, esculturas, pinturas, azulejos, laudas sepulcrales y piezas de orfebrería.

Tanto en la iglesia como en los coros bajo y alto se conserva una serie de retablos y altares de estilo barroco y rococó de gran calidad. Poseen asimismo mucha categoría y calidad varias esculturas barrocas atribuidas a imagineros como Camacho Mendoza e Ignacio López y otros anónimos de los siglos XVI al XX de diversa iconografía, material, estilo y procedencia: varias imágenes marianas de distinta advocación (Inmaculada, Rosario, Carmen, Dolorosa, etc.), de Cristo (desde figuras de Niño Jesús hasta distintos momentos pasionistas) y todo un amplio repertorio de santos y ángeles.

La colección de pinturas también es magnífica, tanto las firmadas (un par de Vírgenes de Guadalupe, de Avellaneda y Torres) como las atribuidas (San Francisco, de Pacheco) y muchas anónimas (cuadritos-exvotos de los siglos XVIII y XIX, Virgen de los Milagros, cuadro de Animas, Cristo flagelado, san Cristóbal, san Jerónimo, Descendimiento, Camino del Calvario…). Igualmente interesantes son las piezas de azulejería de distintos estilos y épocas, varios atriles, el báculo de la fundadora y diferentes tipos de vasos litúrgicos de orfebrería.

Finalmente, la iglesia conserva algunas de las laudas de sepulturas de los grandes benefactores del convento que, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, decidieron enterrarse en este recinto sagrado.

VISITAS

Cuando se cumplen 500 años de la fundación de este convento, los portuenses y forasteros amantes del patrimonio y de las tradiciones religiosas tienen una magnífica ocasión para valorar la riqueza y calidad de los tesoros artísticos acumulados a lo largo de esos cinco siglos tras los altos muros de esta especie de isla de paz y silencio en medio del bullicio y las prisas de la vida urbana contemporánea. Para muchos será una manera de descubrir algo más que lo material y tangible (el tañir de sus campanas o el saborear los dulces que venden sus afamadas reposteras sin ser vistas). También es una oportunidad para tratar de entender y respetar ese tipo de vida aislada y contemplativa consagrada a Dios.

Todo ésto y mucho más podrá ser apreciado durante la serie de visitas guiadas que se han organizado para dicha conmemoración. Tendrán lugar todos los sábados de agosto y noviembre en dos pases por jornada para grupos de 25 personas en horario de mañana (de 10 a 11 horas y de a 11 12 ) y con una duracion aproximada de una hora. Es necesario reservar día y hora a través del correo visitasalasconcepcionistas@gmail.com.

Los beneficios de las entradas (donativo de 3 euros) y de la venta de dulces artesanos irán destinados íntegramente a fines sociales de la Orden. Estas visitas están organizadas por la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y colaboran el Consejo Local de Hermandades y cofradías y Grupos Jóvenes de las distintas hermandades de El Puerto de Santa María. Las explicaciones durante el recorrido por el exterior e interior de la iglesia, el coro bajo y la sacristía correrán a cargo de Francisco González y Mª Carmen Perdiguero.

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