Último número en papel de 'El Boletín', con el anuncio del cierre.
Último número en papel de 'El Boletín', con el anuncio del cierre.
Juan Carlos Neva

El Puerto, 11 de marzo 2026 - 13:09

Me encontraba realizando una consulta sobre el mundo romano, concretamente del acueducto del siglo I d.C, a finales del reinado del emperador Augusto, que llevaba agua desde el Tempul a Cádiz, cuando recibí la noticia del cierre de la revista El Boletín con la que fielmente todos los primeros de mes el bueno de Eduardo Albadalejo, con cariño y mimo gratuitos, nos informaba de los acontecimientos y eventos culturales de los que durante los próximos treinta días podíamos disfrutar en El Puerto, Jerez y Cádiz, curiosamente a la vez también que me enteraba del fallecimiento de Raúl del Pozo, unos días después de que nos abandonara Fernando Ónega, dos grandes referentes del periodismo de este país.

Recordé entonces que los romanos numeraban los días del mes contando hacia atrás desde tres fechas claves: las calendas, las nonas y los idus. Los idus de marzo del año 44 a.C (15 de marzo) es el más conocido por el asesinato de Julio César. Esta expresión se utiliza hoy día de forma metafórica para referirse a una traición inesperada, un peligro que se aproxima o un momento decisivo o fatal. Así que podemos decir que cinco días antes de los “idus de marzo” del 2026 d.C llegó el momento decisivo y fatal, con toda seguridad por una traición, en este caso institucional, del fin de la publicación de la revista El Boletín.

A Eduardo antes de la pandemia lo conocía, como se conoce a mucha gente en nuestra ciudad, de vista, pero fue a partir de ese momento trágico para todos que conseguimos superar, cuando la escritura, lo que empecé a hacer con más intensidad desde entonces, y la edición, a lo que se dedicaba él, nos unió llegando a ser decisivo, junto a otras personas muy queridas para mí, para que, en abril de 2021, con el sello de El Boletín, viera la luz mi primer libro, Caminando durante una pandemia: Somos lo que fuimos, por lo que le estaré siempre agradecido. A partir de ahí El Boletín ha editado los que vinieron a continuación. Curiosamente, en el último que se presentó hace unos días, Textos porteños, dedico un capítulo a realizar un recorrido histórico de los medios de comunicación de nuestra ciudad y llama la atención lo prolífico que El Puerto fue en el nacimiento de periódicos y revistas a la vez que en su desaparición. La revista El Boletín, tristemente, se suma a esta lista de defunciones.

La Constitución Española reconoce el derecho fundamental de cualquier ciudadano a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión respetando el pluralismo de la sociedad, y los poderes públicos están obligados a promover las condiciones para que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas. Cuelga decir que los medios de comunicación viven principalmente de la publicidad y la institucional es la más importante y que ésta debe servir al interés público y no a intereses partidistas y respetar el pluralismo, la transparencia y la objetividad. Cuelga decir también que esto no se cumple en ninguno de los niveles institucionales y que los medios afines al poder son mejor tratados que los hostiles o críticos e incluso con recursos públicos se crean medios para propaganda partidista.

En la carta de despedida de Eduardo Albadalejo, aparte de que le ha llegado la hora de la jubilación y de que “[…] los años pesan y las fuerzas flaquean […]”, cita también como causa “[…] más rotunda y prosaica si cabe […]” del cierre de la revista El Boletín “[…] el maldito parné […]”. “[…] nuestro principal anunciante y quien debería mimarnos más por el servicio que prestamos a la ciudad, decidió no seguir publicitándose con nosotros […]. El ayuntamiento de El Puerto le retiró su colaboración.

Creo que el uso del dinero público, a todos los niveles de las administraciones, para publicidad institucional y no partidista merece un debate profundo. No queremos más “idus de marzo” como éste.

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